Siempre me ha gustado que mis colaboraciones regulares en el periódico tengan un hilo común, un motivo, un título. Eso me ayuda a encontrar una dirección y a dar coherencia a lo que de otra manera podría ser una mera sucesión. Dos de mis primeros libros nacieron así: “El Robinson urbano” de mis colaboraciones semanales en Diario de Granada, en los primeros ochenta, y “Diario del Nautilus” con las que escribí en Ideal. “Ida y vuelta” empezó en El País en 2007, y se mantuvo sin más interrupciones que los descansos de agosto hasta 2022. La inspiración del título viene de los cantes flamencos que se llaman así, y que están influidos por formas musicales del Caribe, un mestizaje cultural poderoso. Pero también estaba refiriéndome a la vida que llevaba yo entonces, yendo y viniendo entre Nueva York y Madrid, y queriendo reflejar los dos mundos a través de una crónica cultural en la que me gustaba abarcar los aspectos más variados de las artes, y a través de ellas de la vida misma.
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Todas las novelas
Un joven oficial de húsares, Nikolái Rostov, lanza su caballo al galope en la confusión de una batalla. Alza el sable desnudo y se dispone a descargarlo sobre un jinete francés que acaba de caer al suelo, y que no puede escapar porque un pie se le ha enganchado en el estribo. En ese momento,…
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Música lejos
En un rincón fronterizo de mi provincia de origen he vivido durante unos días con una poderosa sensación de regreso y de reconocimiento. Cuando yo era muy joven y los viajes eran mucho más difíciles, la Sierra de Segura quedaba en un extremo lejano de la provincia de Jaén, al final de las líneas de…
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Música de arengas
Las letras de los discursos políticos en España son cada vez más discordantes y hostiles entre sí, pero las músicas se parecen más cada día. Hay que fijarse bien en la música y el tono de las cosas que se dicen, porque suelen revelar de manera inconsciente las verdades que ocultan las palabras. A lo…
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Buscando níscalos
Cuando era muy joven me desconcertaba una frase de Borges que ahora no sé citar de memoria: venía a decir que no hay un solo día de la vida en el que no pasemos al menos unos instantes en el paraíso. Me desconcertaba porque en esa época, con tremendismo juvenil, yo oscilaba entre la creencia…
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Toda una inmensidad
Una obra que trata de contar la extrema desmesura sin remedio ha de ser desmesurada en sí misma. Enfrentado a la tarea de contar la historia de un edificio inmenso, inaugurado en 1931, de más de 500 viviendas —y además un teatro y un cine igual de gigantescos, gimnasios, cafeterías, campos de tenis—, destinadas a…
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Castillos en el aire
Habituado a levantar edificios hechos de palabras, un escritor tiene a veces la tentación de levantar uno de verdad que se sostenga firmemente en la tierra, que ocupe un lugar tangible en el espacio, una coordenada exacta en los mapas. A diferencia de cualquier otro oficio, en el de escribir no hay apenas trato alguno…
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Madrid contra Jane Jacobs
Hasta en Madrid puede haber momentos pastorales. Que duren tan poco hace que uno los aprecie más. Una de estas mañanas yo caminaba a la sombra fresca de unas acacias, antes de las nueve, apaciguando el paso y la respiración después de una carrera de 40 minutos por el Retiro, en un silencio en el…
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Junto al barranco
En cada foto está contenido un mundo de información y otro de desconocimiento. Lo que se ve en la foto linda por sus cuatro lados con lo que no se ve y no se verá nunca. Lo visible engaña porque hace olvidar lo que no puede verse. Encuentras un puñado de fotos tiradas en la…
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Vidas de novelista
En los últimos años de su vida, absuelto por decisión propia de la urgencia de escribir, Philip Roth aprendió a disfrutar de algo que no había conocido nunca, el simple placer de no hacer nada. En su casa de campo, que había sido durante casi medio siglo el monasterio de su dedicación disciplinaria a la…
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Hay que esconderse
“Il faut cacher sa vie”, dice sabiamente Montaigne. En España, ahora mismo, es un consejo necesario. Hay que esconderse, en la medida de lo posible. Hay que escaparse, aunque uno no se mueva de su sitio. Los meses del confinamiento forzoso nos educaron en la paciencia y en la cautela; nos enseñaron a permanecer quietos, a…
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Georgia O’Keeffe en los desiertos
Georgia O’Keeffe está tan sola en el arte del último siglo como lo estaba en su retiro de Nuevo México, donde empezó pasando veranos y otoños y acabó quedándose de manera permanente, habitando una casa de arquitectura tan desnuda como las osamentas que le gustaba pintar en un estudio con un ventanal desmesurado de cinco metros…
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La soledad de Peter Grimes
En tiempos de máxima emergencia les pedimos mucho más a las artes, si es que tenemos el tiempo y el sosiego necesarios para ocuparnos de ellas. Recuerdo una noche, hace unos meses, en el Teatro Real, viendo Don Giovanni. En un momento de la función empezó a notarse una agitación contenida en el espacio de sombra…