Mi primera aventura escribiendo un blog, allá por 2010. Me estimulaba la posibilidad de escribir sobre la marcha, al momento, improvisando sin red, como un músico, de llevar al extremo lo que me ha atraído más de la escritura de un diario. Pero el diario es secreto, incluso íntimo, y parte de su atractivo es que no va a ser leído, al menos de inmediato. El blog era un diario íntimo y a la vez público, más todavía por no tener la mediación del periódico, o del libro. Llegó a ser agotador, pero disfruté y aprendí mucho, y descubrí una forma distinta de relación con el lector.
-
No hay misterio
No quiero hacerme el misterioso inncesariamente. Lo que he terminado es una cosa breve, un cuaderno de apuntes que he ido escribiendo a lo largo de este último año, centrados en mis paseos por la orilla del Hudson: observaciones, citas sobre el río o sobre el hábito de pasear, tentativas de retratos rápidos de gente,…
-
Agradecimiento
En un oficio como el de escribir donde no hay nunca ninguna certidumbre, donde uno puede estar seguro y equivocarse y tener dudas y haber acertado, donde hay siempre tanta distancia entre lo que se desea y se imagina y lo que se logra, esto es lo más importante: que haya alguien, una sola persona,…
-
Para que luego se acuerde
Las Prosas apátridas de Julio Ramón Ribeyro: uno de esos libros que no tienen orden ni tema ni principio ni fin porque pueden abrirse por cualquier página y leerlos seguidos o cerrarlos después de haberse nutrido con un breve capítulo; como el Spleen de París de Baudelaire, o La tumba sin sosiego de Cyril Connolly, Último…
-
Toda la música
Aturdimiento de los días colmados, de alegría y de pena, todo junto, la muerte de un amigo y el estallido de los cerezos en el sendero junto al río, el gusto del trabajo y el de la indolencia, la duración del amor y la pesadumbre por los infortunios del país al que uno sigue perteneciendo aunque…
-
Paco querido
Nos dijo Agustín por teléfono que Paco Valladares no había sufrido al final y eso nos dejó un consuelo triste. Llevaba varios años resistiendo la leucemia: con entereza, incluso con ironía, con ese sentido del humor que era una de las formas de su inteligencia. La leucemia se iba, o eso parecía, y regresaba al…
-
Los diarios
Hay un cierto tipo de diarios que me gusta mucho leer: los de personas que han ocupado una cierta posición lateral en la vida pública, que eran sociables y un poco chismosas, que tenían más curiosidad por los demás que por sí mismos. Como no eran tan importantes como para ocupar el centro de atención…
-
Por los suelos
Cuanto más me aburre casi todo ese arte contemporáneo que celebran más los entendidos y los críticos más me gusta el arte inesperado que se encuentra en la naturaleza o en la vida cotidiana: un puñado de hierba recién brotada entre las hojas secas del otoño anterior, el reflejo de un edificio en el cristal…
-
La vergüenza
Si hay algo que debería ser sagrado en la democracia española, que ha sufrido tanto a causa del terrorismo, debería ser la memoria de las víctimas y el dolor y la dignidad de los supervivientes. Cuando Elvira me enseñó la columna que acababa de escribir sobre el asunto me sentí confortado, explicado, como se siente…
-
Escuchando la radio
La de cosas que puede aprender uno nada más que escuchando la radio, teniéndola puesta de fondo mientras cocina o mientras friega los platos, o mientras espera que se haga el café. Los sábados y los domingos, en la radio pública de Nueva York, desde hace no sé cuántos años, está el programa de Jonathan…
-
Lo inesperado
Joe Horowitz me había escrito preguntándome si le podía recomendar alguna cantaora para el Amor brujo que el PostClassical Ensemble va a hacer en Nueva York en mayo. Casualmente Elvira había estado hace unos días en el Cervantes viendo a Rocío Márquez, que cantaba acompañada al piano por Rosa Torres-Pardo, y se había enamorado de…
-
No pasarán
Cuando nos presentan, Bernard me saluda en español con un vozarrón que exagera su acento: “¡No pasarán! ¡Madrid será la tumba del fascismo!” Es grande, casi hercúleo, con el pelo rapado y gris, con un pequeño pendiente, barbudo, con un gorro gris de lana con visera del que está muy orgulloso, porque asegura que es…
-
Siempre me acuerdo
Hace ocho años justos, en la noche del 7 al 8 de marzo, mi padre murió sin llegar a despertarse, de un ataque al corazón, al lado de mi madre, a la que despertó su respiración muy agitada. Sonó el teléfono a las tres de la madrugada y era mi hermana para darnos la noticia.…