-
Dulce fugacidad
Para visto y no visto el regalo de la primavera en NY. Ayer cruzaba Washington Square camino de clase y parecía que estuviera en otra ciudad, en otro país, en
-
Marca España
Me llama desde Madrid Winston Manrique, que está haciendo un reportaje sobre el ya fatigoso asunto del español y lo hispánico en Estados Unidos, que suele dar ocasión a despliegues
-
Gloria a las imágenes
En el Metropolitan Museum me acuerdo siempre de Baudelaire y de su declaración de amor por las imágenes: “Glorificar el culto de las imágenes (mi grande, mi única, mi primitiva
-
Final feliz
Maties trae el recuerdo de Benny Goodman y yo me acuerdo de la muerte tan feliz que tuvo, a los 77 años, después de haber disfrutado muy joven un éxito
-
Algo escrito en la cara
Algo tiene que llevar uno escrito en la cara. Había conseguido dos entradas para la Filarmónica de Viena en Carnegie Hall, pero Elvira no se encontraba bien y fui solo.
-
El tirano cinéfilo
Los dictadores son propensos a la cinefilia. Lenin, que detestaba la música, porque lo irritaba que le hiciera ponerse sentimental, consideraba que de todas las artes el cine podía ser
-
Una obsesión
Lo más atractivo del trabajo de profesor -la palabra es demasiado enfática- es las oportunidades que le da a uno de aprender. Aprender de los libros que uno cree conocer
-
La librería de la esquina
Decía González Ruano en un artículo de los primeros años sesenta que los cafés de las esquinas de Madrid iban muriéndose uno por uno “de cornadas de bancos”. Cuando llegué
-
El retrato incesante
La señora Cézanne se ponía un vestido, se sujetaba el pelo en un moño, se sentaba en una silla o en un sillón con las manos juntas sobre el regazo
-
Un centenario
Los aniversarios y los centenarios son casi siempre ocasiones de pompas baldías -todas las pompas son fúnebres, decía Gómez de la Serna- o de afirmaciones de burricie colectiva. Hoy hace