20 años, 20 lecciones

1 He aprendido que la ficción no tiene por qué ser la forma superior de la literatura narrativa. Quizás una novela sólo deba escribirse cuando no queda más remedio: cuando lo que hace falta decir sólo puede ser dicho inventando.

2 He aprendido las ilimitadas posibilidades expresivas que contiene el relato estricto de ciertos hechos: muchas de las mejores páginas de literatura que he leído en este tiempo pertenecen a libros de historia, a memorias, a biografías, a textos de divulgación científica, a artículos o reportajes de periódico.

3 He aprendido las ventajas de sumergirse en otro idioma: en el viaje de ida se descubre la música propia de otras lenguas y la voz verdadera de escritores a los que uno creyó conocer bien leyendo traducidos; en el viaje de vuelta uno se vuelve más sensible a la poesía implícita en su propia lengua, que antes no siempre advertía.

4 He aprendido algo que le oí decir a Salman Rushdie en Granada, en 1995: mientras escribe una novela un escritor de prosa debe leer mucha poesía, para aprender de su disciplina verbal y no dejarse llevar por la autoindulgencia palabrera. En la poesía se aprende precisión.

5 He aprendido a desconfiar del estilo, que cuando no es sino el sonido singular de la propia voz puede convertirse en una colección de muletillas, automatismos y parodias de lo que uno mismo ya ha escrito.

[...]

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wenxing dialong

18 Comments

  1. Edgar Villalpando
    Enviado el 22/01/2011 a las 8:57 PM | Enlace permanente

    Antonio. Cuando se supone que quien cumple años es quien recibe regalos, tu lo trastocas y al revés de la costumbre, nos regalas un texto que me ha fascinado. 20 ‘netas’ -como decimos en mexico a las verdades sin tapujos- que me han emocionado. Ha sido como una mezcla de verme reflejado en tus palabras y de desear acumular la sabiduría que contienen. Por primera vez comento algo en este blog, pero lo leo sin falta como un instante adictivo diario.

  2. Vane
    Enviado el 22/01/2011 a las 9:04 PM | Enlace permanente

    Leo con atención los veinte puntos que un escritor con experiencia señala haber aprendido a lo largo del tiempo.

    El primero me asombra porque ni siquiera me había planteado que un género pudiese ser más importante que otros. La explicación que le sigue, me siembra de dudas acerca de qué puede ser lo que provoca la necesidad de inventar a un escritor.

    El segundo me parece que se continúa del primero y me hace recordar las memorias de Gerald Brenan en su libro: “Una vida propia”, que tanto me gustaron y me incitaron a seguir leyendo todas las memorias que caen en mis manos. Lo mucho que me gusta enriquecerme con la vida de otras personas. Me pregunto porqué nunca quise escucharle a mi madre cuando me hablaba de la vida de los vecinos del barrio que le compraban en su tienda. Como ella me decía: “te estoy contando la vida misma, y no me haces ni caso”. Creo que es porque me gusta más que me la cuenten de forma autobiográfica que a través de terceros.

    Con el tercero no puedo estar otra cosa que totalmente de acuerdo.

    El cuarto me recuerda a una profesora de universidad que nos decía que a la hora de escribir la tesis lo mejor era estar leyéndose el Quijote. No le hice mucho caso y lo empecé a leer por primera vez varios años después.

    Del quinto no sé qué decir. El estilo. Si el estilo no le sale a alguien sin querer, quizás sea una pose.

    En el sexto punto me detengo mucho porque nunca lo había pensado.

    Del séptimo deduzco que lo mejor para un escritor es ponerse a escribir.

    En el octavo punto me sale un orgullo tonto porque me creo que están hablando de mí, cuando por suerte, es de mucha gente.

    El noveno me decepciona y me admira a partes iguales.

    El décimo es como una descripción de la vida. Por mucho que se viva, ni el mundo ni la ciudad donde vivimos dejarán de sorprendernos si se tienen los ojos abiertos.

    El undécimo me parece que asiente con una idea en la que creo: hay mucha más relación en todas las cosas que la que nos ocultan los límites con los que nos empeñamos en encasillarlas.

    Con el doce no puedo estar más de acuerdo. La falacia del “ser vs pensar”, se echó por tierra en el momento en que supimos que una idea no era más que la sinapsis entre neuronas.
    Sin querer ser pedante, recuerdo a mi profesora de filosofía en el instituto asombrándose de que alguien en su clase supiese responderle acerca de la frase de Descartes. Para entonces llevaba yo ya tanto tiempo dándole vueltas a la maravilla de que la liberación de neurotransmisores supusiese una idea, un recuerdo…

    El número trece tiene la misma explicación del doce. Además me hace pensar en eso que suele cumplirse y a lo que no tengo respuesta: hallamos la solución a los problemas muchas veces, no después de un esfuerzo intenso por resolverlos, sino una vez hecho esto, dejando que los pensamientos divaguen por donde ellos mejor crean. Entonces, como por arte de magia, a veces encuentran la respuesta.

    El 14 me dice que hay textos que sólo pueden escribirse después de haber acumulado muchas experiencias

    El 15 me recuerda aquella vez que volvía de Estados Unidos a Europa y tuve que esperar 6 horas en el aeropuerto de Londres. Según se acercaba la hora de embarcar oía más voces familiares alrededor. Una de ellas se elevaba sobre las demás anunciando cómo iba a chulear de haber comprado ropa en Camden Town.

    El 16 me hace esbozar una sonrisa y recordar a quien me dijo que el atrevimiento de la juventud era la enfermedad que más se curaba con el tiempo.

    Ante el 17 me quito el sombrero.

    Ante el 18 también. Aprender a vivir en equilibrio entre la incertidumbre me cuesta muchísimo.

    Lo del 19 debe de ser como lo que me pasa a mí cada vez que escribo un comentario.

    El 20: Por suerte, lo que nos queda por vivir.

  3. Luciano
    Enviado el 22/01/2011 a las 9:24 PM | Enlace permanente

    He sentido mucha cercanía con el punto 2. Muchas de las mejores páginas que recuerdo formaban parte de libros titulados El origen de las especies, El discurso del método, El mundo como voluntad y representación, Los cazadores de microbios, Decadencia y caída del imperio romano, La fatal arrogancia. Suma y sigue. Y el punto 20 es muy alentador: solamente con pensar los millones de páginas impecables que nos esperan en el futuro daría para volverse loco.

  4. Vane
    Enviado el 22/01/2011 a las 9:32 PM | Enlace permanente

    Se me ha olvidado decir que en mi caso, lo del número 19, está justificado.

  5. A. Lozano
    Enviado el 22/01/2011 a las 10:41 PM | Enlace permanente

    Sobre la lección nº13, creo que la inspiración y la vitalidad que uno siente después de hacer ejercicio es el premio por haber vencido la pereza de ponerse el chandal, hacer los estiramientos, enfrentarse al frío invernal y salir a correr por el parque.

  6. Urbano Campos
    Enviado el 22/01/2011 a las 10:54 PM | Enlace permanente

    Solemniza la obviedad y es propenso a la metáfora sentimental.
    Cualquier día confiesa que nunca leyó la segunda parte del Quijote, y nos hace llorar a todos a raudales.

  7. Enviado el 22/01/2011 a las 10:57 PM | Enlace permanente

    Un buen lector puede ser un escritor mediocre. Ese tránsito sólo puede realizarse con paciencia, a veces con métodos tan poco literarios, tan científicos como el principio de prueba y error. La mayoría posiblemente nunca llegaremos a finalizarlo. Sin la necesidad imperiosa de contar una historia, muy probablemente nos quedaremos por el camino. Como todo oficio, también el de escritor puede aprenderse. Creo que no hay mejor aprendizaje que quedarse atrapado por lo que han escrito los maestros. Los cursos y los manuales de escritura ayudan mucho, pero lo hacen sobre todo porque sirven para encontrar nuevos maestros desconocidos, a redescubrir historias de las que aprender, a verlas desde otros puntos de vista.

    Antonio: Acudo a tus novelas, a tus artículos como un vampiro que necesita beber la tinta de las palabras para seguir escribiendo. En tus libros, como en los de otros maestros, un lector puede disfrutar, un aprendiz de escritor puede además entender ciertos mecanismos. Las veinte lecciones que hoy nos impartes pueden enseñar tanto como veinte clases de un curso de novela, como la lectura de veinte libros. Son una inestimable ayuda en ese tránsito difícil, en ese camino en el que es tan difícil ver el final. Son un mapa que puede ayudarnos a encontrarlo. Yo lo he tomado como el mayor de los regalos. Estoy agradecido por ello.

  8. Carlos
    Enviado el 22/01/2011 a las 11:47 PM | Enlace permanente

    Soy nuevo en esto, llevo varios días leyendo y observando; casi me siento como un merodeador. Me ha llamado mucho la atención el poderoso liderazgo que Antonio ejerce sobre muchos asiduos al blog. Me pregunto si es deliberado (el liderazgo).

    líder.
    (Del ingl. leader, guía).
    1. com. Persona a la que un grupo sigue, reconociéndola como jefe u orientadora.

  9. Nieves
    Enviado el 23/01/2011 a las 12:32 AM | Enlace permanente

    Urbano Campos, no estoy de acuerdo contigo.

    Carlos, qué va, no me parece que ejerza de lider, más bien de ¿catalizador? Quizás encuentre otra palabra mejor.

    Estoy en este blog porque disfruto de la lectura de la entrada de AMM y de los comentarios a que da lugar.

  10. Enviado el 23/01/2011 a las 12:40 AM | Enlace permanente

    Voy a imprimir este texto para poder acudir a él cuantas veces desee. Sé que lo voy a llevar en la mochila durante mucho tiempo. Gracias por compartir estas enseñanzas personales.

  11. Enviado el 23/01/2011 a las 12:45 AM | Enlace permanente

    Perdón por la última frase de mi comentario. Ahora que la leo me parece absurda. El día de hoy me ha dejado agotado y necesito dormir. Gracias por compartir lo aprendido durante todos estos años.
    Buenas noches.

  12. Emariné
    Enviado el 23/01/2011 a las 4:27 AM | Enlace permanente

    Nieves, lo de “catalizador” me gusta. Es lo que busco en los escritores que frecuento.
    Estas 20 lecciones, por ejemplo, me hicieron ponerme a pensar en qué he aprendido en 20 años de práctica profesional.

  13. webmaster
    Enviado el 23/01/2011 a las 1:47 PM | Enlace permanente

    Me permito hacer un inciso en la conversacióncon el permiso de nuestro anfitrión, para contaros por qué hemos utilizado esos ideogramas chinos en la ilustración del artículo (así se lo conté ayer a Antonio por correo eléctrónico):
    “Ha sido un poco difícil encontrar una ilustración. Se me ocurrían pocas cosas aparte de una foto de V. Woolf, descartado desde un principio porque es la que sale en el periódico y porque además creo que apenas tiene una relación tangencial con lo que cuentas.
    He pensado en hilar con el jazz, buscar algún video con algo de John Coltrane improvisando sobre un mismo fraseo… pero no me convencía.
    Llevo además un rato dándole vueltas a eso de que “la ficción no tiene por qué ser la forma superior de la literatura narrativa”. Es una afirmación tan cierta como chocante. Cuando pienso en literatura suelo pensar en novela, como si todo lo demás fueran géneros accesorios o satélites, y tú la planteas como un caso excepcional de la literatura, algo que debe utilzarse sólo en última instancia: cuando no queda más remedio que inventar.
    No sé si fue Borges el que dijo algo así como que “la literatura consiste en mentir bien la realidad”, es decir, narrar lo real como si fuera inventado. He buscado algo sobre Borges, fotos, el origen de la cita -si es que es suya-, y no he encontrado nada que me gustara (he leído a Borges mucho menos de lo que debería, es de esos ‘imprescindibles’ que se quedan en la biblioteca).
    En fin. Se me escapa a veces una obviedad: la literatura consiste en contar cosas, e intentar hacerlo de una forma bella (entendiendo la bellaza como precisión, según citas a Rushdie, no como sobrecarga de recursos).
    Para ilustrar un texto literario que habla sobre literatura a través de la literatura se me antojaba más representativo poner un texto, y claro, ahí entra mi debilidad por la literatura china. Me he acordado de Liu Xie, que escribió el Wenxin Diaolong (El corazón de la literatura y el cincelado de dragones, que es el título más bonito que he visto jamás en un libro), un ensayo sobre literatura, escrito en verso, y habla sobre el origen de la literatura (nada que ver con esos ensayos redichos que nos obligan a leer de vez en cuando en la universidad).
    Así que los ideogramas que aparecen en la ilustración son precisamente eso El corazón de la literatura y el cincelado de dragones, 文心雕龍, que en inglés The Literary Mind and the Carving of Dragons también suena genial (y además utiliza la palabra Mind, en lugar de corazón, que inspira que hay un proceso de composición voluntaria y premeditada, nada de inspiración).
    Y la forma de ponerlo en la web, a falta de un buen calígrafo, que hubiera sido lo ideal, ha sido utilzando un rectángulo a modo de representación sencilla de un marcapáginas con los colores del Tao, que tiene muchísimo que ver con ese Wenxin Diaolong.”

  14. Enviado el 23/01/2011 a las 2:21 PM | Enlace permanente

    Gotardo, me encanta el inciso y me hace pensar en el diseño y en la arquitectura, en las que todo está por algún motivo, a veces no lo vemos, pero cuando no lo explican cobra todo el sentido y nos hace ser más felices por el descubrimiento, y más curiosos a la hora de observar lo que en adelante veremos.
    Gracias y gracias por esta web que tan bien administras.

    Un abrazo.

  15. María
    Enviado el 23/01/2011 a las 5:25 PM | Enlace permanente

    Webmaster, ya ayer me hiciste interesarme en el “Wenxin Diaolong”: intrigada como estaba con
    tu ilustración, al dejar el cursor sobre ella vi lo que ahora sé que es un título y seguí la pista. Pero nada mejor que tu intervención de hoy.
    Gracias por todo.

  16. Vane
    Enviado el 23/01/2011 a las 5:52 PM | Enlace permanente

    Si no llegas a explicarlo, Gotardo, no me entero en milenios.

    Vengo de ver una exposición de libros antiguos japoneses repletos de ilustraciones. Aunque no son chinos, a los ojos de una analfabeta asiática como yo, se parecen mucho. Preciosos. Qué precisión en el trazo, la profusión de colores, qué delicadeza en los dibujos y las letras a su lado. Vaya bonitos. Quién pudiese entenderlos.

  17. Enviado el 23/01/2011 a las 6:56 PM | Enlace permanente

    He imprimido este artículo. Es el mejor taller de escritura que he visto nunca. Me viene fenomenal. Gracias.

  18. Enviado el 23/01/2011 a las 7:11 PM | Enlace permanente

    Vaya, se me escapó una ese, era “nos lo explican”, no “no lo explican”. Sin esa letra cambia todo su significado y parece que estaba diciendo que no lo explicaras, y es todo lo contrario.