Un maestro secreto

Escuchar durante toda la tarde la Música callada de Frederic Mompou, en la versión infalible de Javier Perianes, me ha hecho acordarme de un pianista que circula por mundos semejantes, aunque su vocabulario sea el del jazz, Fred Hersch. Fui a verlo la semana pasada al Village Vanguard. Ver esa puerta roja, pequeña, tan poco imponente, esa marquesina algo gastada -a un lado una pizzería grande y vulgar, al otro una peluquería, las dos muy iluminadas, con esos neones de insomnio de la noche de Nueva York- ya me emociona de antemano. Mientras esperaba en la puerta a un amigo que al final no se presentó, un turista con aire y acento escandinavos me enseñó un papel en el que tenía escrito a mano el nombre y la dirección del club y me preguntó desconcertado si sabía dónde estaba. “Detrás de usted”, le dije. El hombre había pensado que aquella sería la puerta de servicio de la pizzería.

Bajando la escalera tan estrecha, tan empinada, uno piensa en todos los músicos que han pisado esos mismos peldaños. El club es bastante pequeño, con el techo bajo, con una forma imposible, llena de esquinas y recovecos. El techo y las paredes están pintados de negro, el suelo es de moqueta roja. Una cortina roja tapa el fondo del pequeño escenario, poco más que una tarima. Las mesas son pequeñas, redondas, tan gastadas como el resto del mobiliario. Tubos de calefacción o de agua corriente cruzan el techo. En las paredes hay viejas fotos ampliadas de músicos. También instrumentos de viento bastante abollados, tres o cuatro. La inversión en materia decorativa es cero. Igual que en el diseño del programa, un folleto que parece hecho a mano. A mano, desde luego, está escrito el rótulo que se pone en la puerta de la calle, en el interior de una especie de vitrina, con el nombre del músico o la banda que estén tocando.

La entrada y una cerveza son treinta y tres dólares, más uno de propina para la camarera. Si no se llega pronto no se ve al artista que toca, porque la tarima no está elevada. Yo logro un sitio razonable, y me voy tomando una Sam Adams bien fría mientras me dejo llevar por la musicalidad tan delicada de Fred Hersch, que tocará solo toda la semana. Es un hombre menudo, frágil, con gafas, con una perilla escasa. Empieza a tocar y tiene una pulsación en la que se nota mucho la disciplina clásica. Es un pianista de la escuela contemplativa, la de los Nocturnos de Chopin y las piezas breves de Schumann, la de los Preludios de Debussy: también, claro, la de Bill Evans y Lennie Tristano, o Thelonious Monk o Ellington cuando tocaban solos. Se aleja a veces en exploraciones interiores que podían recordar a Keith Jarrett, pero es mucho más contenido, más pudoroso. También más fiel a sus maestros. Toca como esas personas que hablan bajo y que crean en torno suyo el silencio necesario para que se las escuche. No da ni una sola nota efectista, no hace ninguna concesión. Tampoco rehuye hurañamente la conexión emocional con el público. Toca una pieza de Antonio Carlos Jobim y parece que está cerca de Bach y de Villa-Lobos. Invoca a Schumann, a Monk, a Fats Waller, y en cada homenaje es esos músicos revividos y es él mismo. En el profondo silencio que envuelve el sonido del piano se percibe la vibración del metro que pasa cerca y a veces, imperdonablemente, el jaleo de los cubitos de hielo en el bar.

Luego me atrevo a acercarme a él, desmedrado y pálido entre la gente que lo felicita al final. Le estrecho la mano y me da las gracias mirándome un momento con sus ojos huidizos detrás de las gafas. Voy después camino del metro por la acera grande y sombría de la séptima avenida, distinguiendo de lejos los globos de luz verde pálido que señalan la entrada a la estación, acompañado por la música, todavía acogido por ella.

32 Comments

  1. PabloM
    Enviado el 09/12/2010 a las 10:10 PM | Enlace permanente

    Joder, que envidia!
    Siga así AMM

  2. APS
    Enviado el 09/12/2010 a las 10:45 PM | Enlace permanente

    Querido AMM: Acerca de lo que dice en la entrada previa sobre el lugar que ocuparán los libros en los lectores, tengo que decirle que cuando leí (y releí) “Ardor guerrero” sentía todo lo que usted decía como “si me estuviese sucediendo a mí” pues, aunque me libré de la mili por miope (bendita miopía), sus angustias, indefensiones, miedos temores y soledades, serían exactamente las mías si tuviese que pasar por lo que usted pasó. Recuerdo su pánico en las prácticas de tiro cuando no conseguía incrustar ni un tiro no ya en la diana, tampoco en el tablero de la diana, o aquella situación en la que perdió el paso y un sargento le “ladraba” en el rostro. Si algún día tengo el placer de conocerle, cuánto me gustaría charlar con usted en una buena mesa con una botella de vino.
    Enhorabuena AMM, extensiva también a Elvira.
    Un abrazo.

  3. Gregorio
    Enviado el 10/12/2010 a las 12:11 AM | Enlace permanente

    Fred Hersch es un músico de esos que primero se introducen en el tema y luego se dejan llevar por lo que este les sugiere. Por eso sus interpretaciones suelen empezar de manera más o menos sencilla y poco a poco se van enriqueciendo.

    Songs Without Words, es para mí su disco favorito, es un triple disco bien curioso: un cd contiene originales de Hersch, otro versiones, el último versiones de Cole Porter.

    Introspección y luz, eso es Fred Hersch para mí.

    Un saludo

    Gregorio

  4. Gregorio
    Enviado el 10/12/2010 a las 12:12 AM | Enlace permanente

    Vaya envidia que me das!!!!

    Cómo hubiera disfrutado con ése concierto

  5. Gregorio
    Enviado el 10/12/2010 a las 12:21 AM | Enlace permanente

    Música callada, qué gran música, música esencial, desnuda, donde los silencios son igual de imporantes que las notas, yo tengo los 5 CD’S que conforman la integral de ese ciclo interpretados magníficamente por Mompou.

    Javier Perianes, gran pianista y gran persona, es conocido de un amigo mío y es curioso, le comentó un día que era fan de Coldplay.

  6. Gloria
    Enviado el 10/12/2010 a las 12:38 AM | Enlace permanente

    Antonio, como fiel lectora suya, paisana y pianista le recomiendo a dos grandes del piano jazz: Leszek Mozdzer y Adam Makowicz.
    Y sí, la grabación de Mompou de la música callada merece una escucha.
    Saludos.

  7. Remedios
    Enviado el 10/12/2010 a las 10:01 AM | Enlace permanente

    Ud. es un maestro, especialista en la descripción.
    P.S. No puedo dejar de leer a Schopenhauer. Falto así, a mi palabra.

  8. Enviado el 10/12/2010 a las 10:17 AM | Enlace permanente

    Hay varias cosas que se quedan grabadas para siempre desde la primera vez que vas al Village Vanguard. Una es la famosa escalera y la puerta como de club secreto, de los de la época de la Ley Seca. La otra es la sensación de pequeñez y el ruido del metro, constante, que recuerda que estás en la ciudad que nunca duerme. La tercera es la sequedad de la camarera, impasible y aparentemente ajena a lo que está pasando en ese club. Qué frialdad.
    Yo, que para lo del jazz soy un mitómano (supongo que como casi todos a los que nos gusta el jazz), cuando entré por primera vez estaba en estado de éxtasis. Y más aún cuando escuché una versión del “Blue in Green”, con los músicos como encogidos en el escenario. Miraba a aquella señora que se movía entre las mesas y a la que le daba igual todo, y trataba de imaginar a Miles allí arriba y a esa misma señora con total carencia de emociones, que me resultaba incomprensible, como de robot a pilas. Y al mismo tiempo yo pensando en los 33 dólares de la entrada como la mejor inversión de mi vida…

    PS.- A lo mejor tú me puedes resolver una duda, Antonio, que siempre me asalta cuando estoy por aquella zona: ¿a qué se deben y por qué están en ese pequeño descampado triangular al otro lado de la calle los denominados “tiles for America”? ¿Están allí por alguna razón concreta, o es simplemente una muestra espontánea de solidaridad con las víctimas del 11-S?

  9. Enviado el 10/12/2010 a las 10:44 AM | Enlace permanente

    Buenos días,

    yo, al contrario que mi tocayo, no soy especialmente mitómano aunque en el caso del Village Vanguard tengo una cuenta pendiente. Sólo por las grabaciones de John Coltrane en 1961 me gustaría estar allí para poder imaginar lo que en la grabación ya intuyes. Que música tan fuera de este mundo, tan cruda y bella, tan mítica con el paso del tiempo apenas fue escuchada allí por unas decenas de privilegiados.

    Esa es la realidad del Jazz, incluso para quienes son grandes nombres vistos desde Europa, a quienes los fastuosos festivales traen y tratan como a estrellas del cine cuando, de habitual, son meros supervivientes en un país en el que el Jazz apenas sale de Nueva York, algo en Chicago. Músicos que aquí son protegidos como si fueran inaccesibles se dedican allí a abrir la puerta de la pequeña bajera (a veces son eso, simples bajeras) y a recoger los tickets de entrada. Incluso dejan sus apartamentos para que otros toquen mientras los cuatro sorprendidos espectadores se sientan en el suelo.

    “Live at the Village Vanguard”. Son muchos los discos que llevan esa denominación como etiqueta de atracción inmediata para muchos de quienes vivimos con Jazz. Y, sin embargo, aquello es una catedral con dimensiones de circo de pulgas.

    Precisamente sobre el trato extraordinario que Europa dispensa a los músicos USAmericanos de Jazz (en general no es igual para los propios europeos en su continente) y el no trato que se dispensa a la inversa me hablaba esta semana en mi programa el pianista Uri Caine que, por cierto, actúa este sábado en Burgos haciendo un proyecto sobre música de Antonio de Cabezón (y el domingo en Valladolid, en este caso a piano solo). Por cierto que el gran Uri Caine me atendió con absoluta amabilidad desde el servicio de su habitación en un hotel en Italia (único rincón donde encontró conexión). Y ahí estuvo, 45 minutos aguantando mis preguntas con absoluta profesionalidad. En según qué festivales en España hubieran creado un cordón defensivo a su alrededor, incluso quizá decretando el ‘estado de alarma’. No vaya a ser que se descubra lo humanos que son los músicos.

  10. Enviado el 10/12/2010 a las 11:24 AM | Enlace permanente

    Carlos, ¿tú eres el Carlos Pérez Cruz de Tomajazz? ¿Y qué programa tienes en la radio?. Pues encantado de conocerte, y que sepas que estoy “afiliado” a tu web (estoy presuponiendo que eres el que creo que eres…). Qué buen rincón tienes, Antonio, ya solo falta el Cifu… Si me lo presentan mis amigos de Jazzymás le diré que se pase por aquí, que se habla de música (con expertos de calado, como vosotros).

    Un abrazo y encantado.

  11. mgc
    Enviado el 10/12/2010 a las 11:51 AM | Enlace permanente

    El sábado pasado, con el periódico “Público”, venía un ejemplar de “La gallina ciega”, de Max Aub, las dos cosas por dos euros.
    Yo lo cogí ese día pero pidiéndoselo al quiosquero no hay ningún problema para encargar libros de otros días pasados. Yo lo he hecho alguna vez y me lo han traído en uno o dos días.
    Todos los sábados por dos euros venden el periódico y un libro que, por lo general, están bastante bien. Yo algunos los he leído ya pero creo que merece la pena comprarlos y regalárselos a alguien. ¿No os parece? Y los viernes, por ese mismo precio, el periódico y una película. No sé qué habrá hoy. Luego miraré cuando salga a la calle.
    No me extraña que Elvira Lindo se emocionara cuando recibió esa carta. Por cierto, ayer en la biblioteca municipal de Deusto, a media mañana, vi una escena que seguro que a ella misma le hubiera gustado contemplar desde un agujero. Una señora de mediana edad estaba parada delante de unas estanterías en las que están colocadas las novedades editoriales de los últimos meses. Iba cogiendo cada libro, leía los títulos y los iba poniendo al otro lado de la balda, displicentemente, como con desgana -mucha novela histórica y mucha historia de idilios baratos, parecía estar pensando-, según avanzaba. De repente llegó a “Lo que me queda por vivir” y, como si no se creyera lo que estaba viendo, le dió la vuelta dos o tres veces, lo agarró con fuerza y se le puso en la cara una expresión como de avaricia y de alegría a la vez. Y me miró a mí, que estaba detrás de ella, con esa cara que se pone cuando en unas rebajas logras por un pelo hacerte con una ganga en un puesto atestado de competidores. Pero yo, que ya había leído el libro, pude decirle sin una brizna de envidia y con total sinceridad: “Ah, es un libro precioso, ya verá cómo le va a gustar”. Y luego encontré al lado para mí “El pájaro espectador”, de Wallace Stegner, que, por lo que estoy viendo, tampoco está nada mal.
    Feliz día a todos desde un Bilbao -¡albricias! ¿durará mucho?- de momento con el cielo despejado y soleado.

  12. Enviado el 10/12/2010 a las 12:08 PM | Enlace permanente

    Un link para que disfrutéis de la imagen del mundo del jazz: Herman Leonard (acabo de conseguir un libro maravilloso sobre su obra).

    http://www.hermanleonard.com/

  13. Enviado el 10/12/2010 a las 12:24 PM | Enlace permanente

    Qué maravilla Fred Hersch, llevo toda la mañana escuchando el de “Plays Jobim”. No conocía a este pianista, gracias Antonio por descubrírmelo, no sólo tengo envidia de que fueras al Village Vanguard a verlo sino, sobre todo, de la forma que tienes de describir lo que allí viviste, es casi como leer un poema.
    Al escucharlo me he acordado de Steve Kuhn, al que tuve la suerte de ver hace años junto con Sheila Jordan y fue un concierto de esos que dejan huella por mucho tiempo.
    Y como digo, escuchar este “nuevo” descubrimiento tocando canciones de Jobim es un placer doble. Recuerdo hace diez años una época en la que escuchaba casi obsesivamente todo lo que tenía de Jobim que serían como seis o siete discos. En un momento dado, tras llevar varios días en ese estado, me fui a la calle a buscar todo lo que en Madrid hubiera de él para comprarlo y seguir escuchando cosas nuevas. El problema con Jobim es que muchos discos son recopilaciones y puedes llegar a tener la misma versión de la misma canción en muchos discos, pero aún así valió la pena.
    Un día tendríamos que hablar en esta casa de la música brasileña en general, creo que se podía vivir una vida entera solo dedicándosela a esa música y sería plena de placeres musicales.

    Un abrazo.

  14. Enviado el 10/12/2010 a las 12:38 PM | Enlace permanente

    Hablando de música, por si no tenía pocos libros en la lista de espera para ser leídos… ayer me di una vuelta por Sevilla y cayeron los siguientes:

    Uno de entrevistas con Nikolaus Harnoncourt que se llama “La música es más que palabras”.

    “La biografía” que acaba de escribir Alberto Manzano sobre Leonard Cohen.

    Y “Fragmentos” de Marilyn Monroe, que tiene una pinta buenísima (si alguien duda que este último también es de alguien relacionado con la música no tiene más que echar un vistazo a su discografía http://music.aol.com/artist/marilyn-monroe/albums ).

    Vamos, que se me acumula el trabajo.

  15. Enviado el 10/12/2010 a las 12:40 PM | Enlace permanente

    Carlos, en TomaJazz estuve unos años. La web la dirige Pachi Tapiz. Colaborábamos mutuamente, yo en su web, él en mi programa (cuando se emitía en una emisora universitaria). Desde hace unos años tengo mi propia web (www.elclubdejazz.com) donde emito un programa semanal (que en febrero cumplirá 10 años) y además colaboro con algunas emisoras (Radio 3, por ejemplo).

    Manuel, aun no siendo un gran aficionado a la música brasileña te recomiendo a una pianista italiana, Stefania Tallini, enamorada de la música brasileña y que ha publicado un precioso trabajo de piano solo titulado “The Illusionist”. También charlé con ella en el programa hace unas semanas (lo siento, parece publicidad pero es que yo voy descubriendo la música conforme la programo y mediante entrevistas). Su pareja es el brasileño Guinga, que hace unos días estuvo tocando por Madrid.

  16. Enviado el 10/12/2010 a las 12:54 PM | Enlace permanente

    Carlos, gracias por la sugerencia, ahora mismo estoy escuchando el de The Illusionist (http://open.spotify.com/album/7oROQcPBKvjiNvTjhNGoBx)
    Y sobre lo que dices de que no eres muy aficionado a la música brasileña… deberías hacértelo mirar :-) En serio, no dudo que alguien como tú disfrutaría de verdaderas maravillas que tienes ahí, en un solo país que es como un mundo entero. Supongo que el Wave de Jobim, por ejemplo, lo habrás escuchado, eso sin salir del jazz, pero tienes miles y miles de cosas que seguro que te gustaran.

    Un abrazo.

  17. Enviado el 10/12/2010 a las 1:03 PM | Enlace permanente

    Manuel, no dudo de las bellezas musicales brasileñas pero hasta el momento ningún músico de este país me ha seducido especialmente (Jazz o no Jazz). Hasta el momento me tiran más otras latitudes…

    Por cierto, acabo de enterarme de la muerte del saxofonista James Moody a los 85 años. Un músico que protagonizó en los cincuenta una curiosa historia. Resulta que un solo suyo sobre el tema “I´m in the mood for love” se convirtió en un gran éxito por el ‘vocalese’ que grabó King Pleasure, el nombre artístico de Clarence Beeks, uno de los pioneros de este estilo (que consiste en poner letra a solos instrumentales). Con ese ‘vocalese’ King Pleasure ganó un concurso (por lo visto en realidad fue un plagio de un ‘vocalese’ que había escuchado a otro cantante, Eddie Jefferson). El caso es que el solo de Moody que había servido de base lo había grabado en Suecia en 1949 y Moody, al volver a Estados Unidos, por el éxito que había tenido la versión de Pleasure, se vio obligado a interpretar el tema allá donde tocara. Hasta el punto de que un productor discográfico viendo el posible negocio le llamó con todo tipo de promesas (el coche que él quisiera, por ejemplo). Eso sí, su madre, por lo que cuenta, le puso los pies en la tierra: “Hijo, la gente no da algo a cambio de nada”.

  18. Enviado el 10/12/2010 a las 1:08 PM | Enlace permanente

    Como complemento a la historia de Moody / Pleasure, he subido un pequeño montaje de un minuto que hice para el programa con fragmentos del solo original de Moody y el ‘vocalese’ de King Pleasure. Se aprecia muy bien el arte del ‘vocalese’: http://www.elclubdejazz.com/moody_pleasure.mp3

  19. jose antonio
    Enviado el 10/12/2010 a las 1:09 PM | Enlace permanente

    Menudo día nos ha salido por Vizcaya, de esos que hay que aprovecharlos. El lugar más impresionante para comer que conozco , calidad-precio, es la Escuela de hosteleria de Galdakao ¡ impresionante !, ( por 12€ menú sales encantado, eso mismo en cualquier otro sitio costaría cuatro o cinco veces más ) pero tiene un pero ( como en Granada, que se pone unas tijeras clavadas al pero, es decir, a la manzana) la música que ponen. Bajo la supervisión de un profesor, los alumnos organizan el comedor, eso sí como se despiste el superior allí nos colocan los chavales música chumba-chumba. Sería perfecta la música que comentais.

  20. Enviado el 10/12/2010 a las 1:48 PM | Enlace permanente

    Lo de ponerle letras a los temas es algo que ha dado grandes alegrías a muchas de las divas del jazz (de la música, como corregiría Duke Ellington). Strayhorn puso letras a algunos temas de Duke para que una cantante pop de la época hiciese un disco que me encanta (Duke Ellington & Rosemary Clooney, la tía de George Clooney, por lo que tengo entendido). Otro ejemplo pueden ser temas de blues, como “Sugar in my bowl” de la que tiene una versión Nina Simone que es para quitarse el sombrero en su (para mí) mejor disco: Nina Simone Sings the Blues.
    Respecto a la música brasileña, estoy con mi tocayo: pese a que me gusta, no llega a emocionarme tanto como el jazz-samba (deberíamos acordarnos de Charlie Byrd, al pobrecillo el nombre de Getz lo tapó) y mucho menos como el jazz. Pese a todo, el Wave también está entre mis discos, Manuel.

  21. Enviado el 10/12/2010 a las 3:02 PM | Enlace permanente

    Ya que Antonio empezaba mencionando la “Música Callada” de Mompou recuerdo dos grabaciones jazzísticas más o menos recientes sobre música de Mompou: “Round about Federico Mompou” de Richie Beirach (piano), Gregor Huebner (violín) y
    George Mraz (contrabajo) y “Mompiana” del catalán Lluis Vidal y en el que se grabó por primera vez “Temps de blues”, un inédito fechado en 1949:
    http://www.elclubdejazz.com/discos/lluis_vidal_mompiana.html

  22. M.Angeles Meseguer
    Enviado el 10/12/2010 a las 4:30 PM | Enlace permanente

    Me estoy oyendo en spoty todo lo que sugerís.( Ya he echado el dia…Con vosotros no doy abasto (o “a basto”) Ya no puedo hacer nada más que ir mirando todo lo que nombrais … Creo que no he visto en lo que nombrais hoy, las grabaciones de Bill Evans Trio en el Village. Os lo recuerdo para que también lo oigais cuando podais.
    Se me van los dias en mirar las cosas que recomendais cada dia, libros, discos, autores, páginas….Esto es un sinvivir…jaja.Y además tengo que atender también mis propias filias, y eso lleva un tiempo, eh….¡

  23. Enviado el 10/12/2010 a las 5:21 PM | Enlace permanente

    Cuántas pistas, cuántas resonancias, en este espacio tan pequeño.
    Carlos Ara, esos azulejos están ahí desde el 11 de septiembre. Toda esa esquina, en aquellos días, fue crucial: desde ella se veía la columna gigante de humo negro que tardó tanto tiempo en desaparecer. Era irreal de pronto no ver las torres al fondo. Es la esquina, además, del hospital St. Vincent(ahora cerrado, por quiebra)en el que había miles de personas preguntando por desaparecidos. Y a esa altura de la 7ªAvenida nunca olvidaré las filas de camiones con remolques esperando su turno para recoger escombros.

  24. Enviado el 10/12/2010 a las 7:32 PM | Enlace permanente

    Algo así imaginaba yo, Antonio. La verdad es que es un extraño lugar, una especie de terreno baldío que recobra el sentido urbano y humano con los azulejos. La historia que nos cuentas lo explica todo.

    Por cierto Carlos Pérez Cruz: menuda página más buena tienes… Hasta ahora no la he podido ver por los cortafuegos del trabajo, pero ahora que ya me he empapado y he empezado a oír los podcasts en casa, he de decirte que es una pasada. ¡Y has estado con todo el mundo, por Dios! Hasta con Muñoz Molina tiene una foto, el tío. Así ya se podrá “no ser mitómano”, si los conoce como a sus primos. Enhorabuena y un abrazo. (Ahora ya sé de que me sonaba tu nombre… te he oído vuelta y vuelta en Radio3, en “carne cruda”. Antes me acompañaba de vuelta a casa del curro, habrá que enchufarse otra vez…).

    Un saludo a todos.

  25. FGMorilla
    Enviado el 10/12/2010 a las 8:16 PM | Enlace permanente

    Debido a mis limitadísimos conocimientos de jazz, que se remontan a mis años universitarios y al club de jazz que había en la calle Sol de Sevilla, esta entrada me ha hecho recordar en realidad estos versos:

    Mi Amado, las montañas,
    los valles solitarios nemorosos,
    las ínsulas extrañas,
    los ríos sonorosos,
    el silbo de los aires amorosos,
    la noche sosegada
    en par de los levantes del aurora,
    la música callada,
    la soledad sonora,
    la cena que recrea y enamora.

  26. Enviado el 10/12/2010 a las 8:29 PM | Enlace permanente

    Vaya diíta que llevo de música celestial: no doy abasto. He escuchado por primera vez a Fred Hersh.
    Esto es un festín para los sentidos.

    Y antes de cerrar he leido un cuento de Rulfo, que está a años luz de este tema, pero que no puedo reprimir pasároslo..como está cerca la navidad, quizá nos venga bien.
    Gracias

    http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/rulfo/macario.htm

  27. Enviado el 11/12/2010 a las 1:44 AM | Enlace permanente

    Carlos, aparte de que en mi infancia sólo tenía un ídolo (Zubizarreta… yo fui portero de fútbol) nunca he sido mucho de mitos y leyendas, como mucho de admiración profesional. Y sobre todo estos años de programa me han permitido tocar con la mano y ver con mis ojos el trabajo que hay detrás de la maestría y asumir que en la mitomanía hay mucho de romanticismo cuando la realidad es mucho más prosaica. Es más, en más de una ocasión hubiera sido más sencillo y amable no conocer la realidad. Pero, a pesar de todo, las cientos de conversaciones para mi programa han sido algunas de las mejores lecciones vitales que he tenido.

  28. Enviado el 11/12/2010 a las 5:13 AM | Enlace permanente

    Carlos, a lo mejor literariamente suena más exaltado de lo que en realidad soy, o quizá refleje algo que no dejo aflorar pero que precisamente por eso es lo más real de mí. El caso es que conocer a esas personas es, desde luego, muy interesante a mi corto entender. Llamémoslo admiración profesional, si queremos: no hablo de histerismos irracionales, hablo de una admiración cabal hacia personas que hacen cosas que nos gustan mucho. Y eso no significa perdonarles nada, mucho menos su humanidad (en este blog ya me han dado caña por “enfrentarme” con alguien a quién de verdad admiro, así que qué voy a decir ya), pero tampoco negar esa parte de ellos que nos hace felices.
    Lo que pasa es que decir todo esto es mucho más largo, por eso se suele ser un poco menos uno mismo con este tipo de escritos. En cualquier caso, está claro que no eres mitómano, y que aparentemente yo lo soy más que tú. No es malo de suyo, porque supongo que a fin de cuentas, si midiésemos los comportamientos (soy bastante tímido) a mí nadie me vería como un “groupie”, y me refiero a los que me conocen bien. Pero bueno, qué importa todo esto…

  29. Enviado el 11/12/2010 a las 11:16 AM | Enlace permanente

    Carlos, sí, es muy interesante haber conocido y charlado con todas estas personas durante los años de programa. Como me escribía el otro día un oyente, “llenan de ideas y hacen que se derrumben mis esquemas”. Al fin y al cabo estamos hablando de formas de ver el mundo expresadas mediante el Arte. Además en la conversación uno también puede percibir con más claridad qué hay de verdad y qué hay de impostura en su trabajo. Y además me ha permitido contextualizar las condiciones en que se desarrollan esos trabajos, que ayuda también a entender el porqué de su forma final.

    No estaba pensando en que fueras un histérico gritón, ni mucho menos, simplemente expresaba mi forma de sentir la relación con las personas a las que admiro. Y todo eso, en efecto, no excluye para nada el sentido crítico sobre lo que hacen o lo que puedan llegar a decir. El mismo sentido crítico, por otro lado, que trato de aplicar sobre mí.

    Y lo más importante: siguen existiendo quienes nos hacen felices con su trabajo.

  30. Enviado el 11/12/2010 a las 1:46 PM | Enlace permanente

    Correcto. Totalmente de acuerdo contigo, pues.

    Un abrazo

  31. Enviado el 13/01/2011 a las 3:21 PM | Enlace permanente

    Buscando información sobre el disco “Round About Federico Mompou” he llegado a esta página, precisamente cuando tengo a medio leer sobre la mesilla del dormitorio “La noche de los tiempos” y “Días de diario”. De las primeras páginas de este último deduje que escuchas música mientras escribes, lo cual me dio mucha envidia, pues yo soy incapaz de hacer bien ambas cosas al mismo tiempo. Por lo que he podido comprobar en esta entrada eres un excelente escuchador de música. Lo de buen escritor ya lo sabía de antes.
    Saludos.

  32. Enviado el 13/01/2011 a las 6:09 PM | Enlace permanente

    Buscando información sobre el disco “Round abaut Federico Mompou” de Richie Beirach he llegado a esta página, precisamente cuando tengo a medio leer sobre la mesilla del dormitorio “La noche de los tiempos” y “Días de diario”. De las primeras páginas de este último deduje que escuchas música mientras escribes, lo cual me causó una gran envidia ya que yo soy incapaz de hacer bien ambas cosas al mismo tiempo; quizás también por separado, pero mucho peor simultáneamente.

    En esta entrada he podido comprobar que eres un excelente escuchador de música. Lo de buen escritor ya lo sabía de antes.

    Saludos.