Los albatros de Midway

Posted By on Abr 29, 2009 | 1 comment


Está en medio de la nada, o justo a medio camino: a cinco mil kilómetros al oeste de San Francisco, a cuatro mil cien al este de Tokio. En realidad es un atolón que abraza dos islas pequeñas, una de ellas llamada Isla de Arena, la otra Isla del Este. En Midway hay una pequeña población humana –fue durante muchos años una base estratégica de la Marina de Estados Unidos– y otra inmensa de aves. Las cifras son alucinantes: unos dos millones de pájaros pueden congregarse en ella, sobre todo albatros, que son pájaros igualmente legendarios en la historia natural y en la literatura. Baudelaire les dedicó uno de sus grandes poemas, en el que el ritmo de esa palabra magnífica, albatros, se repite con la majestad del movimiento de sus alas, que alcanzan los dos metros desplegadas. En la Balada del Viejo Navegante de Coleridge los albatros son pájaros de maravilla y profecía. En Moby-Dick sus aleteos y sus graznidos rondan enloquecedoramente en torno a los despojos sangrientos de las ballenas recién descuartizadas. Los albatros sólo se detienen en tierra para aparearse o para poner los huevos y alimentar a sus crías. Descansan inmóviles con las alas abiertas en los remolinos ascendentes del aire y beben agua del mar. Medio millón de parejas de albatros fueron contabilizadas en la isla de Midway en enero de 2008. A los pocos meses de nacer, los pájaros jóvenes levantan el vuelo y sólo regresan a Midway al cabo de cinco años de viajes sin descanso por el océano. Se alimentan sobre todo de pequeños calamares y pueden vivir hasta cuarenta y cinco años.

Seguir leyendo en MUY INTERESANTE 24/04/2009