Antonio Muñoz Molina

Visto y no visto


Un día no es un día de una vida, sino una vida

Juán Ramón Jiménez

En Francoland

En Francoland

Me pasó la última noche de septiembre en Heidelberg, pero me ha pasado igual con cierta frecuencia en otras ciudades de Europa y de América, incluso aquí, dentro de España, en conversaciones con periodistas extranjeros. Muchas veces, en épocas diversas, con una monotonía en la que solo cambia el idioma y el motivo inmediato, me ha tocado explicar con paciencia, con la máxima claridad que me era posible, con voluntad pedagógica, que mi país es una democracia, sin duda llena de imperfecciones, pero no muchas más ni más graves que las de otros países semejantes. Me he esforzado en dar fechas, mencionar leyes, cambios, establecer comparaciones que puedan ser útiles. En Nueva York he debido recordarle a personas llenas de ideales democráticos y condescendencia que mi país, a diferencia del suyo, no admite la pena de muerte, ni la cadena perpetua, ni el envío a prisión de por vida de menores de edad, ni la tortura en cárceles clandestinas. […] Seguir leyendo en EL PAIS...

More Information
Defender la cordura

Defender la cordura

Nunca hemos vivido días así. Tenemos miedo a mirar las noticias en el teléfono móvil y abrimos con alarma el correo electrónico. Ponemos la radio con urgencia y con aprensión, con la certeza de que vamos a recibir un sobresalto. Leemos artículos y escuchamos voces buscando información, o algo de tranquilidad, o respiro, o esperanza, y rara vez encontramos algo que no sea desolador, o alarmante, o fatigoso de tan repetido. Desde los tiempos de nuestra juventud no ha sido tan incierto el futuro inmediato. Nuestros hijos viven ahora en primera persona incertidumbres semejantes a las que nosotros les hemos contado: cuando nuestra vida entera dependía de lo que pasara o no pasara al día siguiente, esa misma noche, al cabo de unas horas. […] Seguir leyendo en EL PAIS...

More Information
Un espíritu libre

Un espíritu libre

Gente joven y editoriales nuevas me descubren nombres necesarios que de otro modo no habría conocido, y me ayudan a corregir algunas de las tonterías y las mentiras que di por verdades en mi juventud, y a ver cosas que hubiera debido ver hace tiempo. Cuando tenía 20 y 30 años me habría venido muy bien leer a Simon Leys, que fue uno de los espíritus de verdad libres del siglo pasado, de la estirpe de Orwell, de Camus, de Cioran, de Czeslaw Milosz, un raro que combinó lo más erudito de la filología clásica china con el amor por la navegación en velero y la heterodoxia política con la novela. Belga de nacimiento, escribió en un francés espléndido, pero emigró a Australia después de vivir varios años en Hong Kong y se convirtió también en un excelente escritor en inglés. En 1971 publicó un libro que a mí y a muchos otros nos habría sido muy útil leer en aquellos años, El traje nuevo del presidente Mao. Lo...

More Information