Cabe la triste posibilidad de que la educación, en España, no le importe a nadie, salvo a algunos profesores no vencidos por el desaliento ni aquejados en exceso por las oscuridades depresivas, a algunos alumnos y alumnas misteriosamente poseídos por el deseo de aprender, a algunos padres y madres de convicciones humanistas, y a unos cuantos ilustrados sueltos que siguen sosteniendo la extraña convicción de que el saber es un ingrediente de la libertad y también de la dicha. Son ilusos convencidos de que el ser humano, para alcanzar la plenitud de sus facultades, necesita un aprendizaje en ocasiones arduo que le ayude a comprender racionalmente el mundo, a reconocerse en la humanidad de los otros, a situarse en el espacio gracias a la geografía y en el tiempo gracias a la historia. Sin tal aprendizaje no hay posibilidad alguna de distinguir entre las cosas ciertas y los embustes, entre la astronomía y la astrología, entre la evidencia fiable y la propaganda religiosa o política, entre la justicia y la injusticia, la democracia y la tiranía.
No enseñar al que no sabe
Publicado el

Categorías
- El verano de Cervantes (1)
- English (26)
- Escrito en un instante (847)
- French (1)
- Hudson Review (10)
- Ida y Vuelta (561)
- Italian (1)
- Las Otras Vidas (145)
- Muy Interesante (41)
- No te veré morir (1)
- Noticias (8)
- Op-Eds (16)
- Opinión (21)
- Signos de admiración (1)
- Sin categoría (4)
- Visto y no visto (244)