El blog de los lectores

Esta sección está realizada por los lectores de la web de Antonio Muñoz Molina.
A partir del 1 de agosto de 2017, en esta sección publicaremos las anotaciones que los lectores quieran enviar a webmaster@antoniomunozmolina.net.
Si quieres participar, la única regla es la brevedad: un máximo de 600 palabras.


Viajé al centro de los sueños en una compañía de bajo coste: empeñé el corazón y las manos amantes. Viajé para comprobar que mi esqueleto era cierto. No me dejaron facturar un par de besos de mi madre ni los ojos derrotados de mi padre. El cariño y las ilusiones pesaban una barbaridad. Embarqué con un niño triste que iba en busca de su familia y con un señor orondo, seguro, sonriente, que veraneaba allí todos los años. El resto del...

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Paso este agosto en Madrid y más a menudo de lo que me gustaría reconocer los pensamientos me llevan a los veranos de mi infancia. Soy de esa generación de veraneos de 3 meses en la playa o en el pueblo, sin campamentos ni otras modalidades de aparcaniños que se estilan ahora. Creo que por eso me gustan tanto los trenes, eran un billete al paraiso de la despreocupacion. Cuantas veces y sin pasar por casa he salido del colegio con...

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Desde el pasado domingo, y hoy ya es jueves, no se habla de otra cosa en el pueblo. Ni los amoríos de don Enrique, el médico, que todos los sábados cierra su consulta para visitar en privado a doña Manuela; ni la fuga a dios sabe donde del gerente de la cooperativa olivarera (con casi tres millones de pesetas); ni la barriga sin matrimonio de Inesita, la hija del tendero de ultramarinos… Todo eso no interesa a las vecinas que cada...

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Me los trajo a todos. Todos, toditos me los trajo. De la última frontera de un campo abandonado, atravesando escombros y ruinas, subiendo una primera escalera de piedra que daba a una terraza, luego una segunda de tres rellanos hasta dejarlos justo delante de mi puerta. Seis gatitos de un mes. La edad ideal para desplazarlos y ponerlos a buen recaudo – mejor aun si cabe – que el escondite de parturienta. Este traslado, lo...

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Su cuerpo estaba tendido sobre el asfalto en la mañana de agosto. Tenía la piel de la cara pálida y arrugada y unos ojos azules con pupilas asimétricas. El cristal delantero del coche situado a 3 metros se había hundido y marcado con un exquisito dibujo de tela de araña. Él respiraba, latía y poco más.  Pensé: alguien le espera. Al irle a intubar, distinguí un orificio de la glotis amplio como un portal: su voz debió tener una...

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El niño observaba con atención la procesión de hormigas que discurría bajo sus zapatos. El banco donde se sentaba era alto y él lo suficientemente pequeño como para no tocar el suelo con los pies. El sol había empezado a fabricar sombras alargadas. Desde la estación llegaba el estrépito de los ferrocarriles. Las hormigas formaban dos filas que caminaban en direcciones opuestas. Dos rectas paralelas que se engrosaban como un tumor...

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