Los acentos del paisito, de mi tierra (por Gaspard P.-A.)

Posted By on Ago 27, 2017 | 22 comments


Como el niño de voz adulta cuenta en ‘La cinta blanca’ la historia de un pueblucho del Segundo Reich, poco antes de la Gran Guerra, servidor les va a relatar una historia vasca que se me ocurrió leyendo en el autobús las primeras páginas de Una sensación extraña. Un profesor –como muchos de ustedes, húsares negros de la democracia, según Péguy- urbanita él, se burla del acento de un alumno del Este (así se les llamaba a los kurdos, el problema de Turquía: la mejor manera de ocultarlos es negar su existencia, así que son “del Este”, como para otros el país opresor es “el Estado”), racismo clasista, narcisismo de la pequeña diferencia que toda la cultura del mundo con sus diferencias de opiniones no impide, a orillas del Bósforo, el Cantábrico o el Mediterráneo.

En un colectivo más viejo que la actual máquina ecológica, un peligro dado que su silencioso motor sorprende a los incautos; en uno pretérito, digo, aunque no de los que vinieron después, ésos que los partisanos “kurdos” con pañuelo palestino, “patriotas” del paisito, quemaban los fines de semana –Atxaga defiende el uso del palabro, otros lo emplean como desprecio para con el paisito que no llega a país, las Vascongadas, como los kurdos eran del Este, y España, el Estado; ‘El paisito’, película sobre la violencia uruguaya; Argentina es un “paisito”, dice Beatriz Sarlo, “yo lo puedo afirmar, pero un político no: acaba con su vida electoral”–; el autobús, digo, era, y sigue siendo, EL transporte-cóctel para guiris y locales sin automóvil por falta de recursos, de valentía al volante o de paciencia (qué difícil era aparcar entonces en el Centro, a pesar de que aún no se había peatonalizado); el bus como microcosmo de la Donostia ya transformada a la que llegué, ciudad seminatal de mi padre, ya moribundo, como igualmente Franco.

 

La “Gran Guerra” estaba a la vuelta de la esquina: años de plomo de terrorismo, desindustrialización y drogas. En el autobús oí acentos del Este, perdón, del Sur: voces extremeñas, andaluzas, baturras, gallegas. No eran vascos, aunque vivían en el paisito; sus hijos, sí, a pesar de no tener los ocho apellidos. Y entre ellos, un joven, sin acento vasco ni caliqueño. De familia salmantina, venía de comer con la familia de la novia. Nos hicimos amigos, y hasta hoy, porque al bajar del autobús, a diferencia del cuento de Cortázar, no nos separamos.

 

Historias de Pamuk, éxodos rurales a urbes en crecimiento vertiginoso y de belleza cautivadora bajo regímenes autoritarios. Acentos, idiomas, culturas y civilizaciones, en ese orden creciente, chocando. Trabajan duro como obreros y sirvientes; su hijo estudia para no serlo, aunque no llega a universitario: de cultura general y expresión escrita limitadas, mi amigo pedirá ayuda a mi castellano titubeante para redactar desde Vitoria, donde hacía la mili, cartas a su novia, vasquísima ella, pero que lloró el 20-11-75. Esa educación exquisita que los nostálgicos proclaman no alcanzó a mi amigo salmantino, ni a su chica guipuzcoana. Gente sencilla, de leer como mucho el periódico (esquelas, pasatiempo y deportes), la historia de su país/paisito es un enigma y no se metieron en política, no por miedo a Franco o a ETA, sino por falta de cultura familiar, intelectual. Savater los (des)calificaría como “idiotas”, ἰδιώτης: a saber, quien se desinteresa de los asuntos públicos.

 

Nuestra historia termina sin muertos, a diferencia del filme de Haneke. Hubo muchos en mi paisito, mi segunda patria, mi petite patrie, igual que en la convulsa Turquía del héroe de Pamuk, quien a diferencia de tantos protagonistas de la obra del Nobel, es un obrero, no un burgués culto. Solo añadiré que los acentos extremeños ya no se oyen casi, como puede que tampoco el kurdo estambulí, ni tiros ni bombas, al menos en el paisito, porque en Turquía…

 

Mi amigo vasco-salmantino, de la Real y del Real, no volvió más en verano al pueblo: la brisa y los helados playeros de Ondarreta, paisaje y complemento perfectos de su romance con la vasca de ocho apellidos, le convencieron de que “esta tierra es mía”, como titularía Laughton.

por Gaspard P.-A.

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22 Comments

  1. Teresa G., la manera adecuada, a falta de alternativas, sería acudir al Registro Civil, que tendrá hoy todo informatizado, supongo. Una manera sencilla, y más amena que los listines de Telefónica -que creo que están desapareciendo-, es recorrer los cementerios. ¿Amena? Sí, por qué no. En las lápidas de las tumbas se ven gentes (muchos niños y adolescentes, cuando la medicina no estaba tan avanzada: cuántos padres murieron décadas después que sus hijos, huérfanos de nuestro hijo, dice la esposa del ‘Coronel que no tiene quien le escriba’) con nombres españoles de antaño (Ildefonso, Agustina, etc.) y apellidos vascos de los que casi no entran en los formularios, y menos en una lápida (Gachagaecheverría, Zenarruzabeitia, etc.). Después, aparecen los muertos a principios y mediados del XX, con apellidos españoles intercalados -ya digo que no sé qué es más usual, si apellido V y luego E o al revés, pero como es probable que a los hijos se les dejará más fácilmente casarse con inmigrantes que al revés, deben de ser más los casos de hijos muertos de esos matrimonios mixtos que tengan la combinación primer apellido español y segundo vasco. Y los más recientes, sean ocho apellidos vascos, cuatro vascos y cuatro españoles u ocho españoles, es la euskerización de nacimiento o advenimiento. Ya no hay Ignacios Salaberrias, pero sí mucho Iñaki Domínguez descansando en paz. Entre católicos, porque no he entrado en la sección protestante de Polloe, separada por un muro, detrás del depósito de cadáveres tristemente famoso por haber sido grabado antes del entierro de alguna víctima de ETA. Y luego están las capillas, muchas en estado de semiabandono (adónde habrán ido a parar sus distinguidos sucesores…), desde algunas con terminaciones barrocas y techos elegantemente puntiagudos hasta sustitutos perfectos de torres de apartamentos. Hay muchos apellidos de ambos “bandos”, y también contribución de extranjeros de la religión apostólica romana.

    La Serapia, Maite te sabrá decir mejor, pero a las “afueras” de Donostia, cerca de Bidebieta, Herrera y Pasaia, había unos almacenes de contadores del gas, que en los ochenta -cuando parecía que el paisito se iba al garete e iba a convertirse en un Detroit con clima templado- se convirtió en lugar de peregrinación para los que se pinchaban. Eso a dos minutos en coche de Arzak. Años después urbanizaron todo, y las casas con garaje tienen el nombre de Macondo, del autor de ‘El coronel…’. No sé cuántos sabrán sobre qué restos industriales y humanos descansan sus hogares, ni a cuenta de qué viene un nombre tan peculiar, Macondo.

    albertiyele, para muchos argentinos, probablemente, “paisito” significa el declive de un sueño, la promesa de un hombre magnífico soñada por un niño, un niñito, como el protagonista de ‘Pastoral americana’ (alguien debería escribir ‘Pastoral argentina’, y no estoy pensando en el papa peronista), el niño que nunca dejó de serlo, una crisis de adolescencia (de subdesarrollo, de una vía al desarrollo que no tiene fin, como un túnel en el que no se atisba la salida y la luz), la madurez que nunca llegó, la crisis de los países de renta media, que quedan como los barcos, encallados, o en una deriva sempiterna. Pensando en tu país de origen, otro sustantivo ambiguo es “negro”: desde “negro de mierda”, “negrada” o “cabecitas negras” a “mi negrito” hay un espectro de significaciones, como de moudjadines a fellagh, pero tratándose del mismo sustantivo/adjetivo. De ayer mismo: http://www.laviedesidees.fr/Mauvaises-ondes-a-Buenos-Aires.html

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  2. Estoy pensando que es curioso que el diminutivo, el mismo diminutivo, que puede usarse para el cariño, para el arraigo, para la ternura, pueda usarse también para el desprecio. Los orientales le dicen “paisito” a su país y no suena a algo malo, al contrario. Son conscientes de su territorio pequeño (comparado con los dos monstruos que tiene al lado, los dos entre los diez países con mayor territorio del planeta, porque en realidad Uruguay es más grande que, por ejemplo, Portugal, Suiza y Bélgica juntos), de sus escasos habitantes (no llegan a los tres millones y medio), y han convertido esas supuestas desventajas en algo bueno: el paisito es más fácil de organizar, de gobernar, de poner de acuerdo; su población es más homogénea, está menos fanatizada y es más educada que la de la mayoría (si no todos) los países de América del Sur. En el continente, sólo Surinam (un país que creo que si le preguntara a mil europeos, novecientos noventa no sabría ni que existe, ni mucho menos dónde está) tiene un territorio más pequeño. Es el paisito; su paisito. Con poco, hicieron bastante.

    Pero, tal como decís, Gaspard, que dice Beatriz Sarlo, si alguien le dijera “paisito” a la Argentina, el octavo país del mundo en territorio, sería humillante, sonaría despreciativo. Un candidato que le dijera “paisito” tendría su carrera terminada. Porque el problema de la pequeñez de la Argentina no está en el territorio, en lo que le fue dado, digamos, sino en lo que los argentinos hicieron (hicimos) con eso. Más bien nada. O peor que nada: calamidades. Con mucho, no supimos hacer casi nada.
    :-/

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  3. Era Bermeo, pueblo de pescadores, donde la tasa de SIDA estaba disparada. Los motivos estaban en que faenaban en aguas de África y que la entrada de droga en los pueblos con puerto era brutal. Todavía hace veinte años en Ondarroa por el puerto a la noche se podía encontrar cualquier tipo de droga, me tocó cargar varias veces con amigos que se metieron allí de todo.

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  4. Gracias por esas evocaciones socio-literarias del paísito. Efectivamente, todo ha cambido durante estas décadas aquí y en todas partes. Los acentos desaparecieron en gran parte y los apellidos se han mezclado con los de aquí. Y si no, no tenemos más que consultar las esquelas, donde los González, Martínez y López se mezclan con los Zubiarrain, Aristizabal y Garmendia. Por no hablar de los nombres de sus hijos y, sobre todo, los de los nietos: Leire, Iñaki, Ibai y tantos otros autóctonos. También reconozco los cambios de barrios y pueblos que nombras. Uno de los casos más llamativos es el de Altza, que fue un idílico pueblo con unos pocos caseríos y en poco tiempo se llenó de edificios y se convirtió en un barrio, que, en sus comienzos ni siquiera fue asfaltado. Joan Mari Irigoien, uno de nuestros escritores natural de esta localidad, lo expresa en su literatura. La pena del cambio, mejor dicho, de la desaparición de aquellos campos verdes y tranquilos más tarde convertidos en tantas viviendas. Y en el descontrol con que todo eso se hacía entonces. En cuanto a los autobuses, hemos tenido y tenemos los mejores. Los modernos Volvo que nos trasladan de un lugar a otro gracias a los chicos de la gasolina que se los cargaban cada dos por tres. Qué tiempos.

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  5. DomingoGlez, qué habría sido hoy del rock radical si hubiese tenido que lidiar con Emakunde, el organismo oficial autónomo del GV, que en vistas del éxito de ‘Despacito’, y a las puertas de las semanas grandes de las tres capitales, la incluyó en la lista negra de canciones desaconsejables por machistas… Nada más que una recomendación, por supuesto. ;-)

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  6. Y aquí un comparador de ortofotos de Euskadi, con imágenes de salite que van de 1945 a 2016. La pantalla queda partida a la mitad: a la izquierda, la imagen antigua deseada (años 40, 50, 60, 80), y a la derecha, otras más recientes (años 90 y todos los años del siglo XX). Arrastrando la imagen se puede comprobar la urbanización masiva a las afueras de San Sebastián (Antiguo e Ibaeta al oeste; Amara Berri y Erriberak en el centro-sur; Altza, Bidebieta, Egia, Intxaurrondo, Loiola, Martutene al este), además del cinturón (Rentería, Lasate, Hernani, Astigarraga, Andoain, Oiartzun, Lezo, Usúrbil). Hay opción a hacer zoom tanto en los mapas antiguos como en los del año pasado. Lo mismo se puede hacer con el Bilbao y su Margen Izquierda. Donde no había más que campos y marismas se asentaron unos 750.000 inmigrantes en los veinticinco años que van de 1945 a 1970.
    http://www.geo.euskadi.eus/comparador-de-ortofotos/s69-geocont/es/

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  7. Comentario
    Gaspard,

    Si, he leído y he visto varios documentales de la época.

    Lo mejor de aquello fue la música, lo que etiquetaron como Rock Radical Vasco, algunas me pillaron muy niño pero otras si las disfruté y mucho. Recuerdo conciertos, festivales, ferias, mucho grito, saltos, cervezas y muchas risas.

    En algunas bandas no queda ni un miembro vivo.

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  8. Además de la web facebook San Sebastián Desaparecida, los interesados pueden consultar la generosa fototeca de Kutxa, introduciendo “Donostia” o “San Sebastián”, o cualquier otro nombre de ciudades o pueblos del mejor y más noble territorio histórico: https://kutxateka.eus/ :-)
    En esta casa no entran independentistas catalanes ni vascos. Me gustaría leer la reacción de alguno. Hace años, un profesor de la UPV de apellidos vascos, de la izquierda abertzale -no recuerdo su apellido, y no quiero poner el de uno que recuerdo que luego fue candidato a rector de la institución- aconsejó a Francisco Llera, asturiano de nacimiento, director del Euskobarómetro y catedrático de Ciencia Política en la misma universidad pública vasca, durante los peores años tras la ruptura de la tregua del 98 que volviera a “su cuadra”. El asunto étnico es poco tratado, una especie de tabú, uno más. Todas las tierras que han acojido poblaciones inmigrantes en cantidades elevadas han de integrarlas con más o menos éxito. Euskadi lo ha hecho bastante bien, los matrimonios mixtos rozan el 50%. El año que viene o el siguiente, tendrá una tasa de desempleo inferior a la de la nuclearizada República Francesa. Es el resultado del esfuerzo de todos, de los ocho apellidos, de los de apellidos españoles, de los 4×4 (cuatro apellidos vascos y otros tantos españoles), de los que llevan medio milenio, o un siglo y medio, o un siglo, o medio siglo, así como de la inmigración más reciente del Magreb, África, Oriente Próximo, Sudeste asiático y en especial de América Latina, ya sean indios, cholos o blancos, y entre estos últimos, sobre todo argentinos y uruguayos de dos o cuatro apellidos vascos. Todo lo que se ha conseguido -con todos los peros, las mediocridades, las insuficiencias- es obra de todos los vascos, a excepción de los que durante cuarenta años pusieron de su parte todo lo que tenían para hundirlo en el terror y la ignominia. La sociedad vasca reaccionó con miedo y hasta indiferencia a la violencia terrorista, como se desprende del informe presentado el mes pasado por Llera, sin más valentía de lo que lo hubiese hecho otra sociedad, la española o la finlandesa.

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  9. DomingoGlez, ‘La muerte de Mikel trata del tema’. Si googleas drogas pais vasco ochenta salen mil informaciones, de medios de la izquierda radical española (kaos.red) o vasca (naiz.eus) que hablen de que la Guardia Civil tuvo un papel en el assumptillo. No sé ni las FSE actuaron así, si ETA también empleó esos métodos, aunque en público acusaba al “Estado” de querer suministrar opio al oprimido pueblo vasco que ellos, con sus tiros y bombas, iban a despertar, al menos a su juventud. El IRA empleaba el método del tiro en la rodilla para castigar a los camellos. El respetable ‘El País’ -ahora, cada día un poco menos, por la manera en que confunde opinión con información y acentúa la tendencia manipuladora de la estricta información- publicó esto el mismo año del estreno de ‘La muerte de Mikel’: https://elpais.com/diario/1984/11/23/opinion/470012410_850215.html
    Y aquí un informe de 150 páginas de Osakidetza, con la mirada puesta en el retrovisor mediática, la representación que se hizo la sociedad y los medios de comunicación que consumía (la información, no las drogas, claro): https://www.osakidetza.euskadi.eus/contenidos/informacion/publicacions_ovd_otras_investi/eu_9061/adjuntos/estudio_prensa_drogas.pdf
    Hay mucha información en los diarios usamericanos sobre la epidemia de opiáceos, en Estados pobres, con poblaciones rurales y dispersas. Lo que pasa es que ahora son blancos, no negros, como con el crack, y merece la atención pública que los negratas del Bronx no recibieron en los ochenta.

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  10. Comentario
    Gaspard,

    Las casos de sida en el País Vasco duplicaban la tasa nacional también.

    Se decía que desde Madrid permitían la entrada de heroína para tener una juventud “entretenida y adormecida”.

    De hecho, los narcotraficantes fueron objeto de atentados por parte de ETA, Iñaki Rekarte relata en su biografía que su primer asesinato fue un pobre diablo más drogodependiente que narco.

    Una pena.

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  11. Recuerdo salir maravillado del Cine Avenida (cuando era feliz e iba al cine) de La Cinta Blanca de los personajes y, sobre todo, de la fotografía.

    La historia no me conmovió mucho, tampoco la entendí muy bien.

    A los días leyendo a Boyero la comprendí, Haneke nos muestra unos niños que treinta años más tarde iniciarían el Tercer Reich.

    De nuevo, gran relato.

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  12. Gracias a Gotardo por permitir un texto de 680 palabrillas.
    Los de Microsoft deberían diseñar un Hotmail para tontos, me ahorraría confusiones. :-)
    Hay mucha literatura científica sobre la inmigración a Euskadi, que fue el territorio español que más inmigración per cápita recibió en el siglo XX y la que registra mayores tasas de densidad urbana (en especial Bizkaia y Gipuzkoa), motivo este, el del hacinamiento vertical promovido por urbanizaciones masivas en territorios de colinas y laderas pronunciadas, unido a la brutal reconversión industrial de 1970-1990, que conllevó que el País Vasco fuera, según estudios internacionales, una de las regiones más afectadas por las adicciones a drogas duras.
    Sobre la inmigración a Euskadi, en general, para muestra un botón-enlace: http://www.usc.es/revistas/index.php/rips/article/viewFile/106/87

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  13. Comentario
    Hermi,

    antoniomuñozmolina.es/2017/08/los-naufragos-de-las-aucland-raynal-por-hermi/#comment-187675

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  14. Sap,
    “Lástima que ahora la aportación de Hermi se encuentre descolocada a causa del carajal en que se ha convertido el Blog de los Lectores”. ¿Descolocada? ¿Y dónde está? porque a pesar de que me dijo Gotardo que iba a colgarlo hace unos días no lo veo por ninguna parte. A ver si es que no veo yo lo que vosotros :)
    Tampoco se pierde mucho.

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  15. .
    Por ponerlo todo en su sitio:

    Entre los acentos de tu paisito estaba el de mi tío –que era una rara mezcla de extremeño, madrileño y andaluz–, que marchó a Bilbao a trabajar en una empresa de aceros a finales de los sesenta. Allí nacieron sus hijos, mis primos, que iban a la ikastola y vestían kaikus y que conociéndolos, ahora serían de Bildu o algo parecido.

    El caso es que feliz como una perdiz en la “ciudad del Bocho” (cdLQ) cometió el segundo gran error de su vida: abandonar Bilbao en 1982 a instancias de la que luego fue su ex-esposa (casarse con ella fue el primer gran error de su vida), pasando a ser cola de león en vez de lamentable cabeza de ratón. Desde entonces, jamás volvió a la ciudad amada. Un acento, el suyo, que nunca más se escuchará en su barrio de Santutxu; así como tampoco el perdido de sus descendientes.

    Muy bella y proustiana tu declaración de amor donostiarra y muy efectiva la inclusión de enlaces en la otra habitación.

    Lástima que ahora la aportación de Hermi se encuentre descolocada a causa del carajal en que se ha convertido el Blog de los Lectores.

    :-)

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  16. Angela, entonces, mayorcito. Había uno con sobrepeso en South Park que protestaba: “¡Yo no estoy gordo, estoy fuertecito!” :-)
    Buenas noches.

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  17. Más:
    “Nos hemos echado al monte para luchar por nuestro país, para enfrentarnos a los franceses porque es hora de independizarnos o morir en el combate. Ayer apenas eramos un grupito. Francia ha dicho mentiras sobre nosotros, que somos bandidos. Somos moudjhadines. Francia es la bandida, la que os asesina, desde hace tiempo. Hoy nos mostramos ante vosotros. Somos como vosotros: kabiles, musulmanes y ante todo hombres libres. Todo esto es nuestro. Esta tierra -toma un puñado de arena del suelo-, es dura, pero es nuestra. ¿Los olivos, las fuentes, las cabras, los cereales, los viñedos del valle, los minerales que salen de la tierra desventrada no es nuestro, acaso?
    El pueblo oscilaba entre la exaltación ante el efecto que a los franceses pudiese ocasionar tal discurso, y miedo por ese “nosotros” utilizado tan a la ligera por un hombre que nunca antes habían visto.
    -Somos un país rico, Francia ha hecho que lo olvidemos porque se lo ha llevado todo para ella. Pero cuando se vayan, esto será el paraiso. Ha llegado el momento. No hay nada que temer. Somos fuertes, tenemos armas y no estamos solos. Los países vecinos nos ayudarán. Esto no es una rebelión, sino la Revolución. (…) No os pedimos que os echéis al monte con las armas, solo que paguéis el impuesto revolucionario, justo y necesario. ‘¡Viva Argelia!
    A estas palabras siguieron los gritos de júbilo. El orador era hábil, pensó Ali: halaga la vanidad de la muchedumbre lo suficiente como para que no calcule el coste de lo que les ha exigido. Ya conoció hombres como él, hace muchos años, al otro lado del Mediterráneo, cuando eran oficiales franceses los que dirigían las tropas a la muerte mientras cantaban.
    – Ahora, jurad por el Corán que somos todos hermanos, unidos en el combate por nuestro país u que no avisaréis a nadie de nuestro paso por aquí. Sí, así está bien, jurar por el Corán y dar vuestra palabra. Pero recordad también esto…
    Pasó un puñal de una mano a la otra, con un gesto agresivo y brutal, alegre y jovial, una bestia magnífica y terrible.
    – No desperdiciaremos balas para los traidores”.

    Por cierto, los descendientes de argelinos hablan un francés con acento. Hasta Zidane, aunque solo un poquito.

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  18. Comentario
    Gaspard,

    ¿Casi 75 años? Pero, hombre, Gaspard, qué presumido eres. 75 años no son para presumir de viejo, tienes que esperar un poco más. Lo siento, je, je.

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  19. mgc, eso sí que se me olvidó al mandar el correo. Los añadí al colgar aquí el texto. Un poco inútil sí que soy. :-///

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  20. Angela, pues al final resulta que llegó al destinatario. No soy tan inútil como creía: con casi 75 años aún soy capaz de enviar con éxito un e-mail. :-)
    He empezado ‘El arte de perder’, de Alice Zeniter, sobre el drama argelino, el de la guerra contra los franceses, y casi inmediatamente después, el de varias generaciones de inmigrantes argelinos (aunque inmigrante es solo la primera generación, los hijos son franceses de origen argelino). Allí sí que hay un problema gordo, con o sin terrorismo de por medio, que lo complica todo aún más, y no el Assumpte: pitos contra la Marsellesa, no van a manifestaciones por ataques a semanarios satíricos, sufren violencia policial, unas tasas de abandono escolar y de desempleo juvenil horribles, no se sienten franceses, sienten rencor por la guerra de 1945-1962, porque sus bisabuelos sirvieron a Francia durante las dos guerras mundiales pero fueron devueltos a Argelia como “indígenas”, no ciudadanos, de segundo grado, los hijos de éstos fueron luego llevados a Europa a trabajar en empleos de mala muerte, y los hijos de éstos ni eso: barriadas desiertas, discriminación racial, etc. No creo que vascos o catalanes tengan, en comparación, tantos problemas, ni puedan -podamos- acreditar motivos homólogos para quejarnos tanto.
    Un párrafo de la novela de Zeniter (Pablo el Parisino suele repetir la cita de no sé quién, según el cual el que con más de cuarenta años lee novelas es un imbécil; discrepo del todo, si la realidad supera muchas veces la ficción, esta última ayuda a entender, a profundir, a explicar -que no justificar- la realidad):
    “Lo que Ali no dice son las razones personales que le llevan a desconfiar del FLN [la guerrilla/banda terrorista independentista. En el siguiente párrafo se destaca la importancia de las palabras que elegimos]. Ali tiene ya 37 años y no lleva bien la juventud de los dirigentes rebeldes cuyos nombres han empezado a aparecer, unos en los periódicos, otros únicamente en el boca a boca; tampoco soporta su falta de educación. Los ve como jóvenes campesinos encolerizados, y no comprende por qué ha de ser dirigido por hombres que no han hecho nunca nada para merecer que se hable de ellos, para obtener los títulos que pretenden merecer. La mayoría ni están casados ni tienen hijos, y pretenden liderar una ‘katiba’, toda una región y algunos, incluso, el país entero. Si Ali debe obedecer a alguien, ése ha de ser un hombre que le impresione, esto es -aunque sea lo que no quiere admitir que piensa- alguien que no sea como yo. Alguien que me muestre ser tan superior a mí que ni me atreva a envidiarlo. Cuentan que antes de lanzar la sublevación de 1871, El-Mokrani -quien hasta aquel día había seguido e incluso perfeccionado las órdenes de los franceses- declaró: “Acepto ser dirigido por un soldado, no por un tendero”. Lo que siente Ali no es muy diferente”.
    “Elegir su bando no es asunto de un momento o de una decisión única. Puede ser, de hecho, que no elijamos jamás, o mucho menos de lo que nos gustaría pensar. Elegir su bando pasa por muchas cosas pequeñas, detalles. Creemos no estar comprometidos, y ya lo estamos. El lenguaje juega un papel importante. Los combatientes del FLN, por ejemplo, son llamados al mismo tiempo fellaghas y moudjadines. El fellag es el bandido de categoría, el que corta la carretera, el que conoce todos los atajos, el más peligroso. En cambio, moudjadín significa soldado de la guerra santa. Llamar a estos hombres una cosa u otra es significarlos -por apenas una palabra- presentarlos como incordios de los que es normal defenderse o hacerlos héroes.”
    Todo esto vale para todo tipo de terrorismos, los patrios, los extranjeros, y los de los extranjeros que son ya patrios.

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  21. ¿Y dónde están los enlaces?

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  22. Ya lo habíamos leído, pero queda así situado donde debe estar, en el Blog de los Lectores. Si no, se habría perdido en el piélago de comentarios.

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