Coma, por Eladio Ramos

Posted By on Ago 20, 2017 | 31 comments


Para Carmen, que al final falleció ayer.

Al cabo de las dos semanas los médicos de la UCI decidieron retirarle la sedación para poder evaluar su estado neurológico. No había demasiadas esperanzas de que, tras la masiva hemorragia cerebral que había sufrido, recuperara un estado de conciencia al menos cercano a la normalidad. Tan sólo unos torpes movimientos reflejos, algún bostezo y poco más. “Hay que estimularla”, dijeron, “hablarle mucho”. Y así toda su familia, sus hermanas sobre todo, se pasaban horas junto a la cama contándole chismes del pueblo. Alguien pensó que ponerle música de la que solía gustarle sería bueno y le colocó unos cascos conectados a un reproductor. Algún gesto mínimo, una ligerísima contracción muscular alrededor de la boca encendió las esperanzas.

Varios días después vi aparecer a su marido por la puerta de mi consulta. Su aspecto se había deteriorado considerablemente desde la última vez que los vi, justo el día antes de la hemorragia, por pura casualidad y tras mucho tiempo sin tener contacto. De muy jóvenes habíamos sido muy amigos y en las pocas veces que nos encontramos en los últimos años, incluida esta última, ella siempre evocaba un recuerdo que en mi mente no existía. En aquella época yo solía tocarle canciones acompañado de mi guitarra.

“Vengo a pedirte un favor”, me dijo. “Cuenta con lo que esté en mi mano”, le respondí pensando que quería que moviera alguna influencia de las pocas que me quedaban ya en el hospital. Pero no se trataba de eso. Aquella tarde tuve que acercarme al pueblo a recogerla de la casa que aún conservamos allí, sacarla de la funda, quitarle el polvo y revisar el estado de las cuerdas. Volver a afinarla.

Al principio las enfermeras de la UCI me miraban raro cuando me veían llegar con el pijama del hospital y la guitarra en la mano, pero ya se han acostumbrado. Además, según ellas, no suena tan mal y lo disfrutan. Espero que ella también. He observado que a veces, sobre todo cuando hago el arpegio de Re mayor, sus párpados se mueven ligeramente.

por Eladio Ramos

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31 Comments

  1. Humana y hermosa historia. No hay nada mejor que la música hasta para los peores remedios.

    Descanse en paz.

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  2. Si siempre será triste para un médico despedir a un paciente, anunciar lo terrible a la familia, tener que despedir a un amigo, a alguien ligado a los recuerdos de la juventud o la niñez, tiene que ser agobiante. Y a veces sólo queda a los amigos acompañar, hacer lo que les pidan, aún cuando en lo más íntimo se tenga la certeza de que ya servirá para poco más que aplacar el dolor propio, la desazón de la impotencia.

    Lo lamento mucho, Eladio. Has convertido una situación terrible en un bello y delicado relato de homenaje y despedida, y no es fácil, no es nada fácil. Muchas gracias por compartirlo con nosotros.

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  3. Pues a mí no me cabía duda desde el principio de que era real. Cuando he empezado a leer vuestros comentarios es cuando si me lo he planteado, que quizá fuese un relato. En fin, también han sido emocionantes los comentarios junto con el relato. Creo que se hace una lectura más compleja de esta manera.

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  4. La obra de arte y un jardín no necesitan ser grandes para ser bellos; un relato corto, en algunas ocasiones, contiene ingredientes que le dan un especial valor. Buen trabajo.

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  5. Gaspard,

    Gracias. Te acepto lo de profesional de la sanidad. De lo de “profesional de la escritura” ya está más lejos. De mis capacidades y mis expectativas. Pero te lo agradezco mucho.

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  6. Mañana cruzaré la frontera para ver ‘120 battements par minute’, de Robin Campillo. Era favorita para la Palma de Oro de Cannes. Trata de la lucha contra el sida en el París de los noventa. El actor principal es un joven argentino muy prometedor, Nahuel Pérez-Biscayart. En un mes se estrena en la sección ‘Perlas’ del Festival de SS, pero las críticas elogiosas que ha recibido me impiden esperar un mes más.

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  7. Me he olvidado que ya Miguel Angel Moyà escribió una entrada, la última de la temporada verano 2016, sobre la enseñanza.
    Acerca de los hospitales, leo a Barrès en ‘El enemigo de las leyes’ que el único lugar del mundo donde existe la solidaridad es el hospital: todos están igual de enfermos y todos necesitan unos de otros.

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  8. Sap pedía a Nieves otro relato no relacionado con su mundo-pasión de la sanidad. Tenemos otro más de un profesional, tanto de la sanidad como de la escritura, por la calidad del texto.
    Pensaba yo que en esta casa con tantos profesores o maestros, alguno de ellos nos suministrará un relato más o menos verídico sobre esos diablillos que responden al nombre de alumnos, ya sean niñitos de tres años o jóvenes de veintitres. :-) Nicolás ha preferido desviarse del camino escolar, pero aún hay soldados que pueden salir de la trinchera: ¡Profesores del mundo, uníos y escribid!

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  9. Las historias reales superan cualquier ficción. Y si además están tan bien contadas se convierten en un hermoso homenaje a Carmen.

    Enhorabuena, Eladio.

    Saluti a tutti!

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  10. Eladio, me has recordado la gran película “La música nunca dejó de sonar”.

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  11. Me gusta tu historia, Eladio. Muchas gracias.

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  12. Uff Eladio, qué bien lo cuentas y qué triste el final de Carmen!

    Deseo realmente que haya sido consciente de esos acordes de tu guitarra y que le hayan servido de alivio en su triste camino.

    Un abrazo y gracias.

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  13. Comentario
    Eladio Ramos,

    Pues es muy bonita.

    A pesar de lo inevitable.

    Gracias, por compartirlo.

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  14. Mi esposa y mi hija mayor murieron así, con diecisiete años y tres meses de distancia. Fallecieron en paz. Se sabe cuándo empieza el minuto final, cuando la vida, casi toda tu vida, expira con la muerte de ellas. Creo que el parte médico de la última habla de enclavamiento, o algo así: no sé si tal término médico hace referencia a un órgano vital, al cerebro, a la osatura. Antes, quisieron mostrarme el TAC. “Es una pena, porque era una mujer sana, y todo se resume al tumor. Mire, aquí está en el escáner”. Retrocedí tanto que casi me tropiezo con el sofá que tenía detrás. No quise ver el TAC. Tengo los informes en casa. No puedo ni mirar la carpeta, escondida todo lo posible.
    Gracias, Eladio, aunque me haya vuelto a acordar de esas dos veces, si bien no hace falta mucho para tener presente aquellos días, dos tragedias más entre miles, como ayer, hoy y mañana ocurrirán en todas partes.

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  15. Eladio Ramos, acabo de saber de qué Carmen se trata y me he quedado helada. Claro que me acuerdo; de ella y de sus hermanas, I y R; de su hermano C. Qué pena todo.

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  16. ¿Esta historia es real?

    No me lo puedo creer.

    Es una maravilla.

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  17. ¡Caray! Qué extraordinario derroche de sensibilidad en tan pocas líneas.

    Eladio, me ha encantado leerte.

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  18. Casi todos llevamos un ángel dentro. Si encima toca la guitarra, mejor. Muy buen relato. Enhorabuena.

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  19. Un relato elegante, emocionante, impecable como dicen otros comentarios. Cada una de las palabras dice algo, todas tienen un sentido, una misión que cumplen.

    Me encantó, Eladio.

    Un abrazo.

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  20. Dice bien Carmela: impecable, esa es la palabra.

    Se respira amor en este relato.

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  21. La Serapia, Carmela,

    Gracias a vosotros.
    Carmela, probablemente te acuerdes de ella. Seguro que la conociste en aquella época.

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  22. Lo he leído tres veces seguidas. Un relato impecable. Preciso, precioso. Muchas gracias, Eladio.

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  23. Cuánto dice un pequeño relato, cuánto dice.
    Abrazos.

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