Liturgia del gurú

Posted By on Jul 10, 2017 | 6 comments


Cuando era muy joven, en 1976, presencié de cerca la llegada de un gurú al que se recibió entonces como he visto que se recibe ahora en Madrid al filósofo Zizek.

Era en Granada, en una primavera excitante y convulsa, solo unos meses después de la muerte de Franco. Era el tiempo en el que la dictadura parecía que se debilitaba o se desmoronaba y en el que lo nuevo tardaba tanto en llegar que vivíamos en el aire, en suspenso, en un presente que se desprendía del pasado, pero que no tenía conexión con ningún porvenir verosímil. En Granada, el Hospital Real, entonces la sede de la Facultad de Letras, era un enclave casi extraterritorial de libertad insegura, de una sublevación afiebrada que sin embargo no solía extenderse más allá de los portones de la entrada, del jardín delantero del edificio. Por las calles de la ciudad seguían patrullando las mismas furgonetas grises de la policía. Las noticias sobre detenciones y palizas ahora escaseaban, pero no habían desaparecido. Tampoco había ­desaparecido el miedo. En Vitoria la policía había disparado a bocajarro contra una multitud de trabajadores en huelga y había matado a seis de ellos. Pero en la Facultad de Letras, el gran hospital con bóvedas góticas y patios renacentistas que venía de los tiempos de los Reyes Católicos, los muros estaban llenos de carteles y pancartas de todo tipo de organizaciones políticas radicales, y los días de clase eran más infrecuentes que los de huelgas o asambleas. El derecho de huelga y el derecho de reunión o manifestación no existían, pero los estudiantes abandonábamos las aulas para concentrarnos por centenares en los cruceros y en los patios. La policía observaba a una cierta distancia, las furgonetas grises aparcadas en calles laterales, los antidisturbios rondando el perímetro de la Facultad con los fusiles en la mano, las porras al cinto, las viseras de los cascos levantadas.

[…]

Seguir leyendo en EL PAIS (08/07/2017)

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6 Comments

  1. Yo no sé si Zizek es marxista de Carlos o de los hermanos, pero sus intervenciones suelen resultar de lo más entretenidas, inteligentes y divertidas. Un ejemplo, aquí se basa en el discurso de Noam Chomsky, a sabiendas de que él le cae mal pese a que Slavoj le admira:
    https://www.youtube.com/watch?v=PIwRypXYJHA

    Saluti a tutti!

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  2. Hemos cometido errores de juventud, viene a decir nuestro anftrión. Y sí, hemos cometido. Yo no estos que él menciona, pero tantos, tantos otros, que no podría ni enumerarlos. Y lo que es peor: seguimos comentiendo errores en la vida adulta, y en mi caso ya casi con un pie en la vejez. Y es que podemos equivocarnos, claro.

    Pero resulta que los que ahora tienen 20 años, los que tenía (teníamos) AMM en 1976, no pueden, o no deberían, equivocarse. No pueden buscar caminos, recorrerlos, volver atrás, rectificar, o ratificarse. Nada de eso. Tienen que pensar y actuar como nosotros, como nosotros ahora, que vamos por los sesenta. Por lo menos no tienen que equivocarse con nuestros mismos errores, como si la experiencia fuera algo transferible, que se traspasa a los hijos como una casa o una empresa o un reloj.

    Me parece oír a mi padre diciéndome “no vayas por ahí; yo, que me fue bien en la vida, te digo que no vayas por ahí; que yo ya hice ese camino y no lleva a nada bueno” ¿Y qué camino tenía que hacer yo? ¿El que ya había probado él? Por mucho que discutía (y cómo discutía! No volveré a discutir con nadie con la fiereza con la que discutía con mi papá cuando tenía 20 años. Los muchachos de el viejo barrio de Villa Freud, que ya ni existe, me dirían que tenía que matar al padre, no? Bueno, si es por enfrentarlo en ese paso de la adolescencia a la juventud, yo lo maté bien muerto. No sé ni cómo me aguantaba, el pobre) no conseguía convencerlo de que su experiencia no me servía, que era necesario, imprescindible, que yo hiciera la mía. Que por mucho que a él le doliera, yo tenía que darme la cabeza contra la pared, incluso contra la misma pared contra la que se había dado él.

    Y me equivoqué, claro. Vaya si me equivoqué. Pero con mis errores, no con los de él. Y algunas cosas las hice bien. En algunas de aquellas cosas que tanto lo irritaban, tenía razón yo, y en otras no. Lo mismo, exactamente lo mismo, les pasará a nuestros hijos. Let it be! Let it be!

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  3. ” … La inquina … ”

    I can wade Grief –
    Whole Pools of it –
    I’m used to that –
    But the least push of Joy
    Breaks up my feet –
    And I tip – drunken –
    Let no Pebble – smile –
    ‘Twas the New Liquor –
    That was all!

    Power is only Pain –
    Stranded – thro’ Discipline,
    Till Weights – will hang –
    Give Balm – to Giants –
    And they’ll wilt, like Men –
    Give Himmaleh –
    They’ll carry – Him!

    Emily Dickinson
    “The Poems of ED”
    Reading Edition
    Edited by R.W. Franklin
    The Belknap Press of HUP (1999)

    “[…] Fue entonces cuando me pareció que una misma frontera separa la angustia del fervor. Porque angustia y fervor se tocan en lo mismo. Ambos son sentimientos del espacio y de la extensión […]”

    Antoine de Saint-Exupéry
    “Ciudadela”
    Traducción de Hellen Ferro
    Alba minus (2000)

    ” … entre partidarios y detractores … ”

    Abra los ojos.
    Metalurgia.

    ._.

    *

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  4. Decía CK Chesterton algo asi como que cuando se deja de creer en Dios, se cree en cualquier cosa: unos en la bandera patria (grande o pequeña), otras en el ecologismo, las sectas, el veganismo, otros en el Partido/Confluencia o el running y el senderismo.

    Antonio, debería animarse usted a hacer un pequeño o gran cuento de esta entrada tan entretenida y clarificadora.

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  5. Creo que todos hemos visto y padecido a estos santones de la cultura. Decidí llegar muy pronto a las conferencias a raíz de una de Jacques Derrida (me pongo junto a la puerta, para irme sin molestar si procede). Cuando entré sólo quedaban dos sitios en una esquina. Derrida estuvo casi hora y media hablando en francés y citando a cada autor en su lengua original (Heidegger en alemán, Tomás deAquino en latín, Aristóteles en griego…). Por supuesto, no hubo traducción simultánea ni fotocopias. Debíamos ser unos 250. Nadie se fue. Mi pobre francés impidió seguir la conferencia con mínima comprensión. Insisto, nadie se fue. A la salida, susurros culpables del que no había entendido nada y gestos grandilocuentes del que fingía haber encontrado el sentido filosófico del universo.

    Creemos a veces que el dogmatismo es cosa del pasado y que está ligado a creencias religiosas. Grave error. Sobre todo, grave error de quienes deberían tener siempre engrasada la racionalidad y bajo siete llaves cualquier forma de fe, que siempre se convierte en sectaria y necesitada de líderes que nos informen acerca de la diferencia entre lo ortodoxo y la heterodoxia. Pobres de los que se atrevan con ésta.

    La Filosofía (con mayúscula) sirve para eso. Debería servir para eso. El sueño de la razón no debiera producir monstruos.

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