La verdad a cualquier precio

Posted By on Jun 25, 2017 | 14 comments


Porque Pier Paolo Pasolini no tenía miedo de nada, ni siquiera lo tenía de aquello que más puede asustar a un literato o a un artista de las últimas décadas, casi del último siglo: que lo acusaran de retrógrado, de anticuado. La ortodoxia de la modernidad, lo mismo en las artes que en la política, es la celebración incondicional de lo que se considera avanzado, lo contemporáneo, lo más nuevo, lo último. Quizás por eso las artes plásticas han adoptado tan jovialmente los papanatismos de la moda, sin más que espolvorearlos con una capa cada vez más ligera y más atolondrada de intelectualidad, y los dirigentes políticos de todos los partidos encargan directamente sus eslóganes a las mismas empresas de publicidad que incitan a comprar teléfonos o coches. Tienes que asegurarte de que te has hecho con el último modelo de algo, un smartphone o el nombre de un artista o la consigna ideológica que más va a llevarse esta temporada. Y como la velocidad de la moda hace imprescindible y hasta inevitable el olvido, no habrá el menor peligro de que nadie te acuse de veleidad o de incongruencia.

[…]

Seguir leyendo en EL PAIS (24/06/2017)

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14 Comments

  1. ” … 1. to command … 2. to say as a greeting or farewell …

    The realm is here and masque of light,
    When struck rent wood and cornland by
    The belled heaven claps the ground.
    Husk, seed, pale straw, pale ear, the year re-
    poses,
    And a thinned frieze of earth rims sound
    The whey-gleamed, wet-ash-dimming sky,
    And whole trodden floor of light,
    Where that slant limb winds with its shado-
    wing closes.

    Distant, as lustrally, the sun
    Within their pearl of nimble play,
    Where traverse with rehearsing tread
    Orients of prime to their all-reaping west,
    Strangered from every grave glissade
    Of blue enduskings or of milky day,
    And wan, with silvery nimbus on,
    Keeps now his birning sojourn unprofessed.

    Past barks mouse-sleek, wattled as serpent
    skin
    Rare acorn-fall, rare squirrel-flash;
    Without and in a silenced scene
    The gamin wanderer of immense day
    Can with luxuriant bendings preen,
    And in his pebble-scoopings plash,
    To alarmless Eden flown,
    And suddenly for nothing flies away.

    And all are sole in the estranging day.
    Forms of all things the candour wear
    Of the underfending dead,
    And forth from out a mortal stricture gaze
    Of unperspective radiance shed
    Through everywhere horizoned air,
    Tasking precising love to say,
    For its dense words the azuring periphrase.

    To her own brink light glides, intent
    And unsphering sense to bind
    By narrowing measures in;
    Sidelong as then up branching March she
    bade
    Stiff buds into the glancing skein,
    And the green reel unwind.
    Now towards another pole she’s leant,
    And nerherward for partner draws her
    shade.

    Léonie Adams
    “Light at Equinox”
    “The pocket book of modern verse”
    Edited by Oscar Williams
    Pocket Books Inc., NY (1955)

    … bid (‘bid’) (old use: bade) … ”

    Oxford American Dictionary
    OUP (1980)

    Qu’est-ce que vous avez pensé?

    ._.

    *

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  2. .
    Se me entienda, pero viendo hace un rato un trozo de la final de Masterchef que se desarrollaba ante los componentes –damas y caballeros– de la Real Academia de Gastronomía de España (o algo así), presidida por Rafael Ansón, no he podido evitar acordarme de “Saló”. Había algo perverso allí instalado.

    Sweet dreams, señore.

    :-Zzz

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  3. .
    ¡Caramba, carambita, carambirulí!

    Enredando en el Tubo a cuenta de Pasolini, me tropiezo con esta escena de su película “Mamma Roma” (1962) en la que los protagonistas bailan al son del tango-canción “Violino tzigano”; mas… ¿quién es el que canta desde el tocadiscos?

    ¿Lo adivinan? ¡Síiiii!, ¡es él!

    https://www.youtube.com/watch?v=vx52cBite_E

    :-)

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  4. Comentario
    ToniA,

    El tercer párrafo no hay quien lo entienda porque lo han transcrito mal, falta —obviamente— el título de la peli (está claro que se refiere a «Saló») y una coma.

    No estoy muy de acuerdo con lo que expone De Prada por dos razones:

    1/ Las críticas de Pasolini a esa revolución sexual presuntamente promovida por las élites capitalistas (o neocapitalistas) no van por ahí, sino en el sentido de querer convertir la sexualidad en un producto más de comercio y su banalización hedonista obligatoria.

    2/ No me cuadra que los neocapitalistas tengan ese grandísimo interés en disminuir espectacularmente el número de consumidores… pero bueno, es una idea sobre la que meditaré, aunque de momento —en modo conspiranoico ON—me parecería más probable (ante esta reducción de la natalidad atribuida a la supuesta potenciación de la homosexualidad) ver detrás la mano de Gaia que la de Bilderberg. Lo de que la liberación femenina fue un empeño del Capitalismo por incorporar más mano de obra, abaratar sueldos y tener tantos o más consumidores con la misma o mayor capacidad adquisitiva no me atrevería a discutirlo, pero que ahora quieran reducir así la masa consumidora no me termina de convencer, porque los robots no compran (de momento).

    Saluti a tutti!

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  5. antoniomm,
    .
    De lo que he visto de Pasolini, también es “El Evangelio…” mi película preferida, con aquel desconocido Enrique Irazoqui haciendo de Jesucristo. También “Edipo” junto con alguna de su etapa neorrealista.

    En cambio, las películas del llamado “ciclo de la vida” me aburrían mucho: de hecho, viendo “Las 1.001 noches” me quedé dormido como un bendito, a lo que ayudó no poco una de las suntuosas butacas del cine Bécquer, que fueron siempre una acogedora invitación al sueño.

    Interesante entrevista con Jesucristo:
    http://www.elconfidencial.com/cultura/cine/2014-08-21/el-jesucristo-de-pasolini-se-afilia-a-podemos_178622/

    :-)

    Óscar Maif,
    .
    Me temo que vista hoy, “Salò” haya perdido simbolismos e intenciones y se haya quedado en las ramas de lo grotesco, como esas películas que asustaban o escandalizaban a los mayores para, años después, servir de pitorreo a los hijos adolescentes.

    En cuanto a “El cuento de la criada” –ahora he visto el cap. 6– me parece que la involución que plantea, dejando aparte el asunto de la infertilidad, es bastante creíble si lo que se pretende es reducir en un 78% las emisiones de gases contaminantes.

    Aquí lo dejo. Mañana más. Sweet dreams, señore.

    :-Zzz

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  6. Yo vi Salo en Barcelona en una sesión matinal por aquellas fechas, a fines de los 70

    Creo que es la película que peor me lo ha hecho pasar nunca, sufrí mucho viéndola. Qué mal rato pasé…

    Y a pesar de que no quiero verla otra vez, de ninguna manera, eso lo tengo más que claro, me parece que expresa muy bien el horror y lo terrible del nazismo, de la dominación de unas personas por otras, lo repugnante de la sumisión, y las maldades que a veces soportamos

    Qué peliculón

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  7. Comentario

    antoniomm: que además tiene una banda sonora prodigiosa.

    También en este aspecto se nota que es peor «Saló» que otras pelis de Pasolini: la BSO de Ennio Morricone es de las más flojas.

    Saluti a tutti!

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  8. Comentario

    Sap: A lo mejor, no había más que lo escabroso

    Ya lo creo que hay mucho más que lo escabroso…

    Aunque me considero un aprendiz cinefilín de medio pelo intentaré satisfacerte, dado que he “visionado” recientemente (lo siento albertyele, pero la “vi” a finales de 1990, en un ciclo que emitió Canal Sur junto a la ‘Trilogía de la vida,’ y ahora la he visionado —que no es lo mismo— en alta definición en una estupenda copia en VOS).

    Como bien comentas, la he visto yo solito, si le pongo esto a mi señora me manda a paseo, aunque esto también lo hago con las pelis de Bergman y otras muchas que sé que ella no quiere ver. Incluso yo mismo suelo buscar momentos adecuados para metérmelas en vena: pienso que hay que tener un cierto estado de ánimo para su contemplación.

    La obra póstuma de Pasolini no es mero escándalo, el boloñés la usa y la pone al servicio de su denuncia de las élites, representadas claramente en este film en cuatro categorías: la nobleza, la iglesia, el pder económico y la judicatura.

    Esta decisión del cineasta de llevar su denuncia al extremo es la que le hace a usar a Sade en combinación con el nazismo, para no permitir que el espectador permanezca impasible, puesto que —como comentaba AMM— piensa que la gente permanece dócil ante los abusos del poder (¡la educación y la televisión!) y hay que agarrarlos por la pechera y zarandearlos duramente. De ahí que el director no nos quiera hacer sentir empatía con las víctimas de tan terrible encierro, sólo que veamos las bestialidades de las que están siendo objeto sin apenas atrever a rebelarse o incluso riendo las gracias de sus torturadores, cuando no delatando a sus compañeros de infortunio.

    Está claro que Pier Paolo cree —y quiere transmitirnos ese mensaje— que todos nosotros somos como los incautos protagonistas de la película y nos comportamos igual de rastreramente, ciegos ante el abuso de las élites y siguiéndoles el abusivo juego.

    Estas élites los van a conducir a varios círculos infernales. Un ‘protocírculo’ es aquel en el que buscan legitimarse. Al igual que ocurre en la serie de televisión que estás viendo ahora «The Handmaid’s Tale», donde los nuevos jerarcas para justificar sus violaciones recurren a los adornos de “la ceremonia” y la pantomima de que la agredida esté cogiendo de las manos a la “señora” mientras se consuma el abuso, los señores de Pasolini se pretenden legitimar con ese Reglamento que sellan con unas bodas.

    Luego vendrán los círculos infernales de las manías (cuando les obligan a caminar desnudos a cuatro patas echándoles trozos de carne con clavos dentro), el de la m… (cuando les fuerzan a practicar la coprofagia… qué asquete cuando se la dan con una cucharilla de plata) y finalmente el de la sangre.

    Bien, dicho lo cual, he de opinar que en mi humilde opinión, sin ser una mala película, ésta es la peor de toda la filmografía de Pasolini, la más floja. Para mí a menudo menos es más y al querer llevar tan al extremo esta “denuncia social” pierde fuerza… ah, qué agradable y agradecible es a veces la sutileza.

    Saluti a tutti!

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  9. Comentario
    Sap,

    A mí esa película me pareció bastante absurda, como el resultado estético de una exasperación. Cualquier otra de Pasolini me gusta más, empezando por el Evangelio según San Mateo, que además tiene una banda sonora prodigiosa.

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  10. .
    Batallita:

    Hace casi 40 años que junto con mi tío vi “Salò o los 120 días de Sodoma” en un cine de Bilbao. Cuando salimos, mezclados con el resto de los espectadores, escuché dos comentarios que no he olvidado. Uno fue, “Ahora sabemos por qué mataron a Pasolini”; el otro, “Este tío está bien muerto”.

    Con 19 años que yo tenía, la película me impactó tanto que no supe ver en ella más que lo escabroso. A lo mejor, no había más que lo escabroso. El caso es que no he vuelto a verla y cuando he propuesto una revisión, no he tenido éxito. Tal vez, en los días que se me avecinan en estado de semi-rodriguez, y ya que la he recordado, me ponga a ello.

    Supongo que “Salò”, tan envejecido como debe encontrarse su celuloide y tan curados de espanto como ya estamos curtidos por internet, habrá perdido su capacidad de escandalizar y lo único que producirá será tristeza, y pienso que la tristeza no hay que compartirla. Esta película es para verla solo.

    ¿Algún cinéfilo de este ilustre cenáculo que no se haya ido de vacaciones la podría glosar?, ¿tal vez tú, amigacho Óscar Maif?

    :-…

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  11. ” … nació en el Valle de la Serena (Badajoz) el seis de mayo de 1809 y murió en París, donde desempeñaba el cargo de Embajador de España, el tres de marzo de 1853. Descendía, por su padre, del conquistador Hernán Cortés, y habiendo recibido una cuidada educación se destacó desde muy niño por su prodigiosa aptitud para asimilar los conocimientos de la metafísica y la filosofía y por su pasión por la historia, acabando sus estudios de leyes …

    “[…] El hombre, según Roberto Owen, obra en consecuencia de convicciones invencibles. Esas convicciones le vienen, por una parte, de su organización especial, y por otra, de las circunstancias que le rodean; y como él no es autor ni de aquélla organización ni de estas circunstancias, síguese de aquí que así la primera como las segundas obran en él fatal y necesariamente. Todo esto es lógico y consecuente; pero por lo mismo, es ilógico, contradictorio y absurdo afirmar el bien y el mal cuando se niega la libertad humana. El absurdo llega hasta lo inconcebible y lo monstruoso cuando nuestro autor intenta fundar una sociedad y un gobierno en esta yusta-posición de seres irresponsables. La idea del gobierno y la idea de la sociedad son correlativas a la de la libertad humana. Negada la una, procede la negación de las otras juntamente, y cuando no se niegan o se afirman todas a la vez, no se hace otra cosa sino afirmar y negar la misma cosa a un mismo tiempo. Yo no sé si hay en los anales humanos testimonio más insigne de ceguedad, de inconsecuencia y de locura que el que Owen da de sí cuando, después de haber negado la responsabilidad y la libertad individual, no satisfecho con la extravagancia de afirmar la sociedad y el gobierno, pasa todavía más adelante y da consigo en la extravagancia inconcebible de recomendar la benevolencia, la justicia y el amor a los que, no siendo ni responsables ni libres, ni pueden amar, ni pueden ser justos ni benevolentes.
    Los límites que me he impuesto a mi propio [yo] al emprender esta obra, me impiden pasar aquí tan adelante como fuera menester por el anchísimo campo de las contradicciones […]”

    Juan Donoso Cortés
    “Ensayo sobre el catolicismo,
    el liberalismo y el socialismo”
    Espasa-Calpe | Austral (1949)

    … a la edad de diecinueve años … ”

    Así cayó quien cayó.
    Pier Paolo, precisamente.

    *

    ” … envolviendo sus resplandores en la densa nube de la barbarie … ”

    *

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