Joseph Roth, el patriota de los hoteles

Posted By on Jun 4, 2017 | 4 comments


Durante la mayor parte de su vida adulta, Joseph Roth vivió en los hoteles y escribió en los periódicos. La vida en el hotel equivale en su provisionalidad a la escritura en el periódico. En el hotel se vive unos días o unas semanas y no se tiene más equipaje que el que cabe en una maleta. Lo que se escribe para el periódico se hace con cierta rapidez, durante periodos tan breves como estancias de hotel, y una vez publicado deja de existir de inmediato. Viviendo en hoteles de ciudades europeas durante toda la segunda mitad de su vida, Joseph Roth tenía una continua sensación de precariedad que se le fue agudizando con la pobreza y con la proximidad creciente de una catástrofe que él había sido uno de los primeros en vaticinar. En los primeros años veinte, en un artículo sobre un balneario para turistas en el Báltico, ya se fijó en las banderas con esvásticas que empezaban a ondear sobre las quintas y los paseos marítimos. Escribiendo en los periódicos a destajo, con las urgencias y los sobresaltos habituales del medio, sentiría que su vocación literaria no llegaba a cuajar en un proyecto sostenido. Uno imagina que las grandes novelas son el resultado de la calma y de la lentitud: los novelones majestuosos que publicaba, por ejemplo, Thomas Mann por aquellos mismos años en los que Joseph Roth vivía y escribía a salto de mata, de hotel en hotel, con la prisa de la hora de cierre, con la alarma de encontrar un teléfono desde el que dictar un artículo, o una oficina de teléfonos abierta, o una estafeta de correos desde la que enviar las páginas recién escritas en un sobre con un sello de urgente.

[…]

Seguir leyendo en EL PAIS (02/06/2017)

4 Comments

  1. ” … En cualquier caso … ”

    “El singular destino del jefe de estación austríaco Adam Fallmerayer merece sin duda alguna ser registrado por escrito y conservado en la memoria. Perdió de un modo asombroso su vida, que, dicho sea de paso, jamás habría sido brillante, y tal vez tampoco de una felicidad duradera. Hasta donde los hombres pueden llegar a saber unos de otros, habría sido imposible augurar a Fallmerayer un hado extraordinario. Aún así, le alcanzó, le agarró, y él mismo pareció entregarse a éste con cierto placer.
    Era jefe de estación desde 1908. Poco después de incorporarse a su puesto en la estación de L. de los ferrocarriles del sur, a una distancia de apenas dos horas de Viena, se casó con la hija de un consejero de cancillería de Brno, una mujer honrada, un poco corta de luces y ya no muy joven. Se trataba de un “matrimonio por amor”, como se decía en aquella época, en la que los llamados “matrimonios de conveniencia” eran aún una práctica acostumbrada. Los padres de él habían muerto. En cualquier caso […]”

    Joseph Roth
    “Stationschef Fallmerayer”
    Traducción de Berta Vias Mahou
    Acantilado – Quaderns Cremá (2016)

    ” … la tierra de las emociones y las ideas … ”

    Un buen motivo para inaugurar la madrileña Feria del Libro.
    ¿O no?

    ._.

    *

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  2. .
    Con Joseph Roth sólo tuve la grata experiencia de leerle “La leyenda del santo bebedor”, similar en intensidad a este artículo de nuestro ammfitrión de tan gran calidad literaria. A mi juicio, este nivel sólo lo puede alcanzar hoy por hoy en nuestro país AMM.

    “La vida en el hotel equivale en su provisionalidad a la escritura en el periódico.”

    :-)

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  3. Estoy leyendo ahora “La Marcha Radetzky” y he tenido que ir a por el libro a ver si el autor era Joseph Roth o Philip Roth, o quién.
    No hay manera de que me fije bien en los nombres de los autores de los libros. Especialmente si me son poco familiares por ser extranjeros. Y si consigo hacerlo al de poco tiempo los vuelvo a confundir enseguida :S

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  4. ” XXI

    Y, así como está hecho de cegadora albura
    el relámpago y rompe el trueno entre el silencio,
    o sea, entre la noche, consideremos, tú
    y yo, distintos, varios, que hay cosas evidentes
    y cosas reservadas: el sueño y la razón,
    la voluntad y el sino, el azar y la ciencia.
    Y que de igual manera un mismo hombre puede
    permanecer dos veces diversas en su cuerpo
    sin que el tiempo sacuda o se trasponga el alba. …

    “Refería Thomas Traherne que, estando en cama, vio una canasta que flotaba en el aire, junto a la cortina; creo que dijo que había fruta en la canasta: era un Fantasma.”

    John Aubrey
    ‘En forma de canasta’
    “Miscellanies” (1696)

    … (Incluso ser mosaico de opuestas sensaciones).
    Y, ya que el mundo tiene opacidad y luz,
    crueldad y ternura, frío y fuego, tendremos
    que entender el origen de las cosas creadas
    desde sus relaciones. No que el amor es odio
    o el dolor alegría. Que el odio y el amor,
    la alegría y el llanto, son viejos conocidos
    y que se dan la mano, puesto que, si no iguales,
    iguales resplandecen y la vida subrayan.”

    Antonio Hernández
    “Con tres heridas yo”
    Editorial Ayuso (1983)

    A Juan con Tierra.
    Y con Cervantes.
    A Goytisolo

    *

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