Quieren tradición

Posted By on May 1, 2017 | 65 comments


El letrero aparecía en un lugar prominente en cuanto se entraba en la página web del periódico, con esa pulsación de apetencia ansiosa que gusta tanto a los publicitarios: “Quiero tradición”, “Quiero Semana Santa”. Era un anuncio turístico de la Xunta de Galicia, pero cuando esas dos frases aparecían sin previo aviso era también una afirmación de visceralidad muy propia de estos tiempos: por una parte, la visceralidad de los deseos urgentes del consumo; por otra, la del apego a lo propio, a lo originario, y en último extremo a lo religioso, en su versión más exterior y contrarreformista, más enraizada en el predominio de tantos siglos de la Iglesia católica sobre la vida española, a costa siempre del pluralismo político y la soberanía de los poderes públicos.

[…]

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65 Comments

  1. ” … Llegó en esto el labrador,
    a quien don Quijote preguntó: …

    ” Su amigo compositor había llegado a París con la diáspora hispana del treinta y nueve … ”

    Juan Goytisolo
    ‘Ser de Sansueña’
    “Paisajes después de la batalla” (1982)
    Círculo de Lectores

    … -¿Sabréisme decir, buen amigo, que buena ventura os dé Dios, dónde son por aquí los palacios de la sin par princesa doña Dulcinea del Toboso? … ”

    MCS
    “Don Quijote de la Mancha (II; IX)”

    Ganó Macron.
    Ganó la tradición.
    Europeísta, claro.

    ._.

    *

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  2. Diego Ariza,

    No va a ganar Le Pen. No va a llegar ni a un 37% (que ya es muchísimo)

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  3. Qué tranquilo está esto hoy y que animado va a estar mañana venga todos a dar explicaciones de por qué ganó Le Pen.

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  4. En el libro que me entretiene estos días, Cómo viajar sin ver (Andrés Neuman):

    ““De camino al hotel, me impresiona el perfil numeroso de los rascacielos. El efecto es una mezcla de reminiscencia de Miami y especulación inmobiliaria. Vuelven a explicarme con extraña precisión, como si en Panamá las cifras fuesen más importantes que en otros lugares, que el área financiera cuenta con más de 150 bancos (tantos como vuelos, pienso de pronto) y que Donald Trump hace grandes negocios aquí. No puedo evitar sonreír cuando me cuentan que a esta parte de la ciudad, coloquialmente, la llaman Marbella.”

    Y lo escribió en 2009. ¡Más tradición!

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  5. “escuchando a personas razonables que me dicen en privado lo que ya no se atreven a decir en público y ni siquiera en voz muy alta”.
    Yo de momento no tengo problema en decir lo que pienso. Y cuanto más años pasan, con más claridad lo hago. En todos los sitios en los que he vivido he encontrado una cosa común: lo que a la mayoría de los vecinos les llenaba de orgullo, sus fiestas, su virgen, su romería, etc. a mí indefectiblemente me parecía una mierda. “Cómo me gusta el pueblo en estos días de fiesta, el ambiente de las calles, toda la gente que viene…!”. Y yo, con toda la tranquilidad y sin levantar la voz: “Pues yo estoy deseando que se acaben. Se llena todo de basura, meos y vómitos, no se puede descansar con tranquilidad. La procesión me provoca vergüenza ajena. Ver al alcalde detrás de una escultura de madera dan ganas de llorar más que de reir. Por no hablar de las orquestas, con esa música espantosa. Ojalá todos los que vienen se pasaran por la biblioteca, que está siempre vacía”. Ahí se acaba la conversación.
    Es verdad que ahora con las redes sociales es mayor la presión para el personaje público que denuncia. Antes el cuñado de turno soltaba sus melonadas en la barra del bar con los amigotes o se las contaba a su mujer. Ahora tienen twitter, Facebook, los comentarios en los periódicos digitales. Ya digo siempre que no deben ser pocos cuando hasta han llegado a esta esquina de la blogosfera.

    “Me parecía inaceptable que por beatería, conformismo o cinismo electoral las autoridades democráticas desfilaran en las procesiones de Semana Santa con la misma reverencia con que lo habían hecho los mandamases franquistas”.
    Coincido en que la causa de que se hayan potenciado tanto las tradiciones locales y regionales tiene que leerse en clave electoral. Los políticos han descubierto que es un filón. Ir detrás de la virgen convierte al alcalde en depositario y símbolo del sentir de un pueblo. A la hora de votar, los que lo han visto cuidar tanto de las señas de identidad lo tendrán muy en cuenta. Si participar en romerías inexplicables y procesiones atroces no diera votos no estaría pasando lo que con tanto acierto denuncia nuestro anfitrión.

    Cómo me gusta el Muñoz Molina airado.

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  6. ” … -¿Encontraron el qué? -quiso saber tío Gavin …

    Era en la primavera del año treinta y siete
    cuando llegué a Guernica.
    Allí se fabricaban boquillas de careta
    anti-gas. Yo debía
    -servicio de inspección- ver qué diablos pasaba
    o qué no funcionaba.
    Allí en Guernica, estaban las fuerzas guipuzcoanas
    nuevas, y yo debía
    -servicio de instrucción- enseñarles la humana
    protección que es posible cuando con gas atacan.
    Todo me parecía remoto. Aunque cumplía
    lo debido, imposible
    era pensar que nadie lanzase tal ataque.
    El frente estaba lejos. Brillaba el cielo indemne.
    Y todo hay que decirlo:
    hacía mucho tiempo que no comía cordero,
    ni comía pan blanco, como allí, en retaguardia.
    ¡Parecía tan fácil la paz! No se entendían
    la ira y la mentira.
    A veces visitaba nuestro árbol de Guernica,
    y miraba el azul,
    un azul que duró todos aquellos días,
    un ancho azul tranquilo que nada parecía
    podría perturbar, marzo querido.
    ¡Ay, quién diría
    que a poco de marcharme zumbaría en el cielo,
    en ese mismo cielo que parecía indemne,
    limpio de mancha y leve,
    el horror de una muerte mecánica y salvaje!
    ¡Ay, quién diría!
    ¡Ay, dilo tú si puedes, Guernikako Arbola,
    dilo con tu raíz, tus ramas y tus niños,
    dilo si eso es posible,
    di con la libertad de los vascos antiguos,
    con el temblor de fronda que cubre el país
    [entero
    y dice lo que somos, diciendo lo que fuimos!
    ¡Ay, si es posible, dilo!

    Gabriel Celaya
    ‘Guernikako Arbola’
    “Dirección prohibida”
    Losada – Edaf (1977)

    … -No lo sé -dijo … ”

    William Faulkner
    “The Town”
    Traducido por Ramón Hernández
    G.P – Plaza & Janés (1971)

    Desarropando tradiciones.
    Descubriendo traductores.

    ._.

    *

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  7. La Serapia, en esos documentales de La 2 que todo el mundo ve pero tienen un share del 0,01%, alguna vez han emitido la ceremonia en que al adolescente le circundan la cosa o le introducen no sé qué planta por el conducto urinario. No nos quejemos de tradiciones, que también eso ha de ser ruidoso, aunque solo sea por los alaridos del supliciado…

    El mejor gif del debate: https://twitter.com/LeHuffPost/status/859888153775284225
    Reír por no llorar.

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  8. Sap, en ‘La gesta del marrano’ de Marcos Aguinis, que Alicia recomendó hace ya unos cuantos años, hay un pasaje sobre el judío de cuya conversión fidedigna se sospecha (los judíos siempre lo han tenido difícil, su particular maldición: si se mantienen como comunidad diferenciada, se les mira con el mismo desprecio, mitad complejo de superioridad, mitad complejo de inferioridad, de quien no quiere disolverse, “se creen mejores”, “se juntan entre ellos para poder p_utearnos cuando atravesemos un momento de debilidad”, mientras que si se diluyen y asimilan al resto, nunca desaparecerá el miedo de que lo hagan para actuar subrepticiamente desde dentro, disolviendo los pilares y atacando los cimientos, cual caballo de Troya). Aunque corra el riesgo de que alguien me afee copipegar en dos comentarios dos textos, asumo el peligro, porque aparecen la comunión y las procesiones:
    “¿Era mi padre otra vez un sincero cristiano? ¿Había abandonado efinitivamente sus prácticas judaizantes? ¿Aceptaba vestir el sambenito como una merecida sanción? En mis plegarias rogaba que así fuera. Sufrió demasiado. Necesitaba paz. Asistía a misa en ayunas para recibir en mejores condiciones la comunión. En la iglesia se arrodillaba, persignaba y permanecía aislado. Su sambenito facilitaba el aislamiento porque los demás fieles se apartaban de él, como si hediera. Era un réprobo que se consumía lentamente. Quizá en las alturas recibían con dulce sonrisa su dolor, pero en la tierra incrementaba el desprecio de los soldados de Roma soltaron carcajadas cuando Jesucristo cayó bajo el peso de la cruz y los parroquianos del Callao hubieran reído en pleno ofertorio si a mi padre le hubiese caído una viga sobre la nuca. También asistía a las procesiones. No llevaba las andas (se lo hubiesen prohibido) ni se acercaba a las sagradas imágenes para evitar los empellones de rechazo. Se instalaba en la periferia de la multitud, aislado siempre, y movía los labios. Los familiares del Santo Oficio que desde escondidos ángulos se encargaban de su vigilancia no podrían formular críticas a su conducta”.

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  9. Sap, la tradición se puede asociar a un ritual colectivo que solo puede ocurrir en grupo (las celebraciones religiosas, por ejemplo, pero también desfiles de armas o vestidos folclóricos), a uno individual convertido en colectivo (el que señala Zacarías, la inercia animal a recorrer el mismo camino para llegar al mismo sitio y asentarse de la misma forma, ya sea un banco en un paseo o las distintas sillas de un aula, igual que el perro que se esconde en el mismo lugar, debajo del mismo sofá), a un canon (está el literario con sus obras maestras, pero hay otros muchos, hasta en Historia, como los ‘Lugares de la Memoria’ de Pierre Nora, todos aquellos monumentos convertidos en lugares canónicos de la tradición histórica de un país, de la forma de contarse la vida nacional que tiene un país) o a los bienes de consumo y de ocio, la mayoría de lujo, “objetos enriquecidos” en valor y por tanto en precio por su anclaje en una tradición más o menos antigua. Los sociólogos L. Boltanski y A. Esquerre han publicado este año un ensayo al respecto, basado en parte en un artículo de 2014:

    “Las mercancías aquí mostradas no son valoradas por su utilidad o su resistencia, como ocurre con los productos industriales comunes, sino por ser nuevas o diferentes e, inevitablemente, por su precio. A menudo están asociadas con marcadores de identidad nacional, para garantizar su «autenticidad», aunque, como los objetos ordinarios, su fabricación puede estar discretamente deslocalizada en países con bajos salarios. Su supuesto atractivo deriva de la especie de aura que las rodea, dando a entender que son excepcionales, propiedad de la elite: antigüedades u objetos de las empresas del lujo, a menudo presentados como trabajo artesanal –aunque en la mayoría de los casos esto solo es aplicable a los prototipos–, así como alimentos y vinos de calidad superior.
    (…)
    El ascenso de los objetos excepcionales va acompañado de otro fenómeno: la creación del patrimonio histórico y cultural. La marca patrimonio se estampa ahora en edificios, monumentos y distritos completos, como las «aldeas más hermosas de Francia», y las áreas incluidas se someten después a medidas de «protección» que a menudo incluyen la elaboración de historias más o menos ficticias. Además de potenciar el sector turístico, esto tiene como consecuencia la subida de los precios inmobiliarios; los agentes inmobiliarios se presentan como proveedores de «inmuebles con categoría de obras de arte». El efecto patrimonio puede también fabricarse, o inducirse, por medio de eventos culturales: festivales, centenarios; o un entorno antes descartado puede ser restaurado para albergar espectáculos artísticos. Ejemplos clásicos son Barcelona y Bilbao, donde el antiguo puerto fue resucitado gracias al Museo Guggenheim diseñado por Frank Gehry. La pequeña ciudad de Arlés, en Provenza, que estaba decayendo industrialmente y tenía un elevado nivel de desempleo, realizó un esfuerzo similar para mejorar su imagen con un museo también diseñado por Gehry.
    (…)
    Una característica asombrosa de la forma colección es su orientación al pasado. Mientras que la forma estándar evaluaba el valor de los objetos nuevos, pensados para el uso, la forma colección establece el valor de las cosas antiguas, con independencia de sus posibles usos. (…) en lugar de disminuir de valor a medida que envejecen, se vuelven más valiosos. Piezas que durante mucho tiempo se habían considerado basura sin valor, recuperadas de viejos áticos o sótanos –o desenterradas del suelo– alcanzan un precio considerable. Muchos de los artículos ahora expuestos en museos o galerías pertenecen a esta categoría. Este proceso de selección, que distingue entre lo que debe conservarse y lo que debe consignarse al olvido, es la tarea central de quienes trabajan en el campo del patrimonio histórico y cultural.
    (…)
    La selección de un objeto entre una masa de artículos similares destinados al olvido –el destino normal de los objetos en la forma estándar, como hemos visto– significa que a quienes lo ven se les pide que lo hagan a través de los ojos de la posteridad, tratando la obra como si ya perteneciese al pasado. La forma colección también influye en el proceso de creación del patrimonio histórico y cultural. De nuevo, cosas del pasado que se dirigían a la decadencia son seleccionadas, restauradas y relacionadas con relatos que elevan su valor. A diferencia de los objetos móviles, estos objetos del patrimonio cultural no pueden ser reunidos para su exposición: solo es posible compararlos indirectamente mediante la inclusión en una lista, como el catálogo de Patrimonio Cultural de la Humanidad confeccionado por la unesco, que a menudo supone compromisos económicos y de otro tipo por parte de las autoridades responsables de su conservación. La noción misma de «cultura» puede abrir las puertas a la forma colección, cuando las ruinas son declaradas «monumentos históricos» o cuando la etnografía sugiere que objetos comunes o de jardín como zuecos, cuchillos o bolsas de plástico pueden ser coleccionados, valorados y expuestos en los museos. Los miembros de una comunidad pueden explotar la perspectiva antes aplicada a ellos por observadores externos, transformando su vida y sus productos cotidianos en mercancías comercializadas para turistas en busca de exotismo.
    (…)
    Cosas cuyo valor puede ser insignificante ganan «fuerza de recuerdo» gracias al contacto físico directo con personas o acontecimientos importantes; este atributo está estrechamente relacionado con la exigencia de autenticidad, tan fundamental para la forma colección. El precio de los objetos en cuestión no se basa meramente en propiedades inherentes, sino en los relatos y las reconstrucciones genealógicas que los acompañan.”

    Y no sigo copiando.

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  10. MJGE,
    .
    En todo caso, estimado MJGE, me temo mucho que si el concepto “tradición” lo relacionamos con cualquier festejo popular más o menos nutrido, no será cosa que le plazca a nuestro querido ammfitrión. Tal vez vayan por ahí los tiros, o algunos de ellos.

    Creo por tanto que su rechazo se origina más bien en lo tumultuoso del fenómeno que en lo simplemente tradicional; por ello, nada de SS, Fallas, Sanfermines, Semanas Grandes ni Chicas, Ferias y Festes, Verbenas, Tamborradas, Carnavales, Romerías… ¡pe… pe… pero si hasta le ha puesto pegas a la Tomatina de Buñol!

    ;-)

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  11. Yo diría que en el fondo es una cuestión de amor propio, asunto éste que este país está lejos de tener resuelto y ahí están para atestiguarlo la extraña relación que mantenemos con nuestra bandera, los brotes crónicos de nacionalismos, etc. Una persona, un colectivo, un país en este caso, que está orgulloso de sí mismo, de su forma de ser, celebra todo aquello que pone de manifiesto su identidad, como es el caso de las tradiciones, ocurre todo lo contrario cuando el sentimiento hacia lo propio despierta recelos. Todos en este país renegamos en ocasiones de nuestra identidad, de nuestra forma de ser y manifestamos ese descontento cargando contra tradiciones como la SS, los toros, etc. Vemos otros países, como EEUU por poner un ejemplo de extrema autoestima que celebran sobremanera todas sus tradiciones y no parecen conocer el término autocrítica.

    De alguna manera los nacionalismos separatistas provienen de esa insatisfacción con la identidad española, son una forma de distanciamiento: “yo no soy español”.

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  12. Habría que partir, me parece a mí, de que todo, incluida la tradición, tiene su lado bueno y su lado malo, nada es absolutamente bueno ni absolutamente malo. Vanagloriarse de la tradición es muy normal en eventos como festivales de música, de cine, etc que siempre incluyen en su anuncio en nº de edición por el que van, dando a entender que si llevan tantos años por un lado debe ser que lo hacen bien y por otro que en todos esos años se ha ido depurando para lograr una mayor calidad, la tradición les da prestigio. Yo creo, por lo tanto que no se trata tanto de valorar la tradición en sí como algunas tradiciones concretas y que eso es lo que hace nuestro ammfitrión en su artículo.

    Es lógico que en ese pasado a que se refiere AMM, el de la transición, en el que todos esperábamos y deseábamos un cambio radical en este país, todo lo que sonara a tradición, a pasado, a vernáculo fuera rechazable porque pretendíamos, precisamente, iniciar una nueva forma de ser y de estar, lo que implicaría nuevas tradiciones. Parece que lo que hace AMM en el artículo es un balance entre lo que esperábamos y lo logrado y que ese balance le sale negativo. Quizás porque le otorga demasiada importancia al periodo de la dictadura. Es cierto que las tradiciones definen la identidad, cuestión esta importante en un momento en que las identidades se diluyen. Seguramente nuestra identidad no proviene sólo de la dictadura sino que está mucho más arraigada y por eso es tan difícil de cambiar, si es que se puede cambiar.

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  13. Zacarías,
    .
    A mí me parece que necesitamos referenciarnos en el tiempo colocando hitos simbólicos de propiedad (como el que coloca la rebequita en la butaca del cine para avisar que está ocupada) y es por eso, que no solo ya personas sino familias enteras sienten esa necesidad ritualizada de ver/sentir lo mismo en el mismo lugar durante –por ejemplo, y volviendo la burra al trigo– la SS.

    Supongo que tal actitud deriva de una reafirmación tanto de pertenencia a un grupo como de “legado” sentimental.

    Ahora que se celebra la Feria de Abril en esta cibdat es fácil comprobar la satisfacción que produce encontrarnos en los mismos lugares con las mismas personas haciendo las mismas cosas.

    “Pasa la vida
    Y no has notado que has vivido cuando
    Pasa la vida

    Pasa la vida
    Tus ilusiones y tus bellos sueños
    Todo se olvida

    Pasa la vida
    Igual que pasa la corriente
    Del río cuando busca el mar
    Y yo camino indiferente
    Allí donde me quieran llevar…”

    :-)

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  14. Japón es un ejemplo de convivencia de lo más moderno junto a tradiciones milenarias. Ese equilibrio es envidiable.

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  15. Me pasó ayer algo curioso que quizás está relacionado con el “quieren tradición” de este artículo. Estaba en una conferencia con unos compañeros. Un ciclo de conferencias, en realidad. Cuanto termina el primer conferenciante, se hace una pausa para tomar un café. Los asistentes salimos a la cafetería y cuando volvemos a la sala todos nos sentamos exactamente en los mismos sitios que habíamos ocupado durante la primera conferencia. Nadie nos dio ninguna indicación para que volviéramos a los mismos asientos. Nos salió naturalmente. En realidad, es lo que hacemos siempre, pero ayer me resultó llamativo porque tanto yo como mis compañeros, al regresar a la sala, habríamos podido sentarnos en un lugar más cómodo. Pero no: pusimos la directa y sin necesidad de hablarlo volvimos a los mismos asientos.

    No sé hasta qué punto es exacto decir que queremos tradición. Es algo más radical: segregamos tradición. Sin darnos cuenta. Estamos programados para repetir y repetir y repetir una y otra vez los mismos comportamientos.

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  16. JAAAAAAA

    Me estoy partiendo la caja. Me llama mi hermana ahora y me dice que quite una cosa del recordatorio pero que el resto le ha gustado mucho. Y va y me dice. JAJAAAA

    -Vane, aue te tengo que pedir una cosa
    -El qué
    -Que a ver si tienes en el ordenador los recordatorios del bautizo todavía
    -Pues no sé, tía, ni idea. Ya miro a ver. ¿Pues?
    -Es que nunca los llegué a imprimir. Y he pensado, que ya de la misma, de la que voy mañana a imprimir lo de la comunión, pues que imprimo también los del bautizo.

    JAAAAAAA es que me estoy tronchando. Fue el 22 de diciembre de 2007, lo acabo de ver ahora, porque he encontrado los files en una memoria externa. JAAAA, mi hermana es capaz de entregar el día de la comunión los recordatorios de la comunión y del bautizo. JAAAA. Hay que hacer una serie con esto. JAAAAAA.

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  17. Ayer fue el día de la Cruz en Granada. Tiene un origen cristiano. Los últimos años esta fiesta ha estado un poco desangelada porque prohibieron las barras junto a las cruces. Éste, han vuelto las barras y ha sido como el Ave Fénix: la jarana ha resurgido de sus cenizas. Si salías a trabajar a media mañana, era imposible volver sobria a casa porque con la excusa de la fiesta, todo dios te invitaba a una copa o te pedía compartir una cerveza; incluso en el supermercado te daban un vaso de vino dulce y una saladilla. La fiesta está bien, pero se la deberían dedicar a Baco, sería más congruente.

    La religión sólo es un atrezo de las fiestas, una excusa. Puede que dentro de 500 años se celebre el Día de la Silla Eléctrica, en conmemoración al último ajusticiado con ese medio (y se coma churrasco).

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  18. Gaspard,
    .
    Imagino que, por edad, el equivalente católico del Bar Mitzvah (¡qué buenas tapas de ensaladilla y menudo con garbanzos con pan ázimo para mojar ponen allí!) es la Confirmación, aunque su celebración fuera en relación con la Primera Comunión como un café descafeinado o una Cocacola Zero sin gas.

    Como su nombre indica, la Confirmación era un refrendo de nuestra condición de cristianos católicos y al recibir tal dignidad nos convertíamos en “soldados de Cristo” (o sea, como en el Daesh en relación a Alá, pero con escopetillas de tapón de corcho). También se comentaba en los corrillos escolares que durante tal ceremonia se permitía cambiar de nombre al confirmado, cosa que debió ser verdad en sus orígenes, pero que en mi época me dejó con un palmo de narices en mi pretensión de haberle dado el cambiazo a mi nombre de camarero a favor de Aníbal.

    La confirmación (lo recordaremos bien cuantos la recibimos) la impartía el obispo o arzobispo de la diócesis correspondiente –a mí me tocó el melifluo cardenal Bueno Monreal, santo varón al que es fama que le gustaban mucho los soldados– en una ceremonia que aparte de las palabritas incluía la “cachetada”, un golpecito que era como un aldabonazo a la conciencia para asumir ardorosamente nuestro nuevo estado.

    (Pensar que hasta que no haga apostasía sigo siendo soldado de Cristo, me llena de zozobra aun en mi condición de desertor de tal ejército).

    :-)

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  19. Gaspard,
    .
    ¡Y si solo fuera de marineros, estimado Gasparddd! Compañeros míos hubo a los que engalanaron con entorchados y charreteras de Almirante, e incluso uno de ellos se presentó en la ceremonia luciendo una chaqueta de extraño color azul… que resultó representar no sé qué grado de… ¡Aviación! :-))) (supongo entonces que tal azul sería azul azafata). En todo caso, lo normal era ir vestido de una edulcorada versión de marinero raso y muy comúnmente con trajecito prestado (tanto el mío como el de mi hermano fueron herencia de unos primos). Excepcionalmente, al menos en mi entorno, hubo neocomulgantes ataviados como frailes y hasta con un modelo llamado “Pequeño Lord” que debió diseñar el mismísimo Satanás.

    Hablo, claro, de los años 60, los del desarrollismo español que encarnó Alfredo Landa en calzoncillos persiguiendo suecas por los sofales, porque antes, los niños comulgantes iban que chutaban con un gran lazo blanco adherido a la manga de su vestimenta de paisano. Imagino por tanto, que el origen marinero de tal atavío debe encontrarse en su fundamental relación con el color blanco por un lado y en la exaltación de un militarismo de opereta surgido al amparo de la Guerra Civil, por otro.

    Desconozco cuáles son las modas que imperan en la actualidad, pues siendo padre de vástagos alejados de la Santa Madre Iglesia, me libré de tan tamaño follonazo. Lo mismo el próximo sábado me encuentro con que a mi sobrino nieto lo han vestido de Paco Marhuenda.

    :-)

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  20. Vaya, por una vez se han desplazado los comentarios del Visto y no visto, a los artículos.
    Esto de las tradiciones tiene, aunque parezca una perogrullada -que lo será seguramente- una fuerza tremenda por ser precisamente eso, una tradición. Sostenida por unos buenos recursos económicos de los que ningún edil osaría privar a su pueblo.
    Una vez, discutiendo de esto con unos familiares, ya bastante mayores, me decían: “No sé, algo debe de tener de verdad para que dure ya tantos siglos”. Claro, les contestaba, siempre hay una maquinaria a la que se le da cuerda, y lo que haga falta, para que no pare.
    Leo estos días los “Paseos por Roma”, del gigante Stendhal. Me llamó la atención que Javier Reverte lo nombrara en su libro sobre la ciudad eterna como el mejor escrito nunca. Y la verdad es que es una maravilla. Aparte de hablar con mucha erudición y amenidad de la historia y del arte, sabe darle ese toque picante y cínico de los grandes.
    Y digo yo, ¿De dónde viene esta tradición de las procesiones? Según la historia no es España el único país ni la católica la única religión que hace cosas parecidas, pero hay que reconocer que en esto sí somos campeones. Quizá venga -a veces lo he pensado- de lo que impone ir detrás de un féretro. Lo dice mejor él:

    “Todos los entierros de buen tono pasan por aquí al caer la noche (a las veintitrés y media). Por aquí he visto pasar yo, en medio de cien cirios encendidos, sobre unas andas y con la cabeza descubierta, a la joven marquesa Cesarini Sforza, espectáculo atroz que yo no olvidaré en mi vida, pero que hace pensar en la muerte, o más bien, impresiona la imaginación, y por tanto es un espectáculo muy útil para quien reina en este mundo atemorizando con el otro”.

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  21. ” … stringcourse (‘string-kohrs’) … n. a raised horizontal line of bricks etc. around a building … ”

    “[…] When in early 1937 Picasso was asked to produce a painting for the Spanish Pavillion, he told the Republic’s delegates that he was not sure he could do the kind of picture they wanted. The world of his art had been till then essentially intimate and personal; he had almost never spoken to the public realm, still less to political events; since 1925 his art had often steered close, claustrophobically, to nightmare or monstrosity. Yet the painting he eventually did for the Republic spoke eloquently to the new realities of war. And the scene of suffering and disorentation he showed us has lived on, as an emblem of the modern condition, for eight decades. ‘Guernica’ has become our culture’s tragic scene […]”

    MNCA Reina Sofía
    “Pity and Terror
    Picasso’s Path to Guernica”
    (Spring-Summer 2017) -Madrid-

    ” … monstrous (‘mon-strūs’) adj. 1. like a monster, huge … ”

    A William Kentridge, flamante dibujante-cineasta-pintor sudafricano galardonado con el nuevo Premio Princesa de Asturias de las Artes.
    ¡Enhorabuena!

    ._.

    *

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  22. Gaspard, qué bueno el vídeo :)))

    Supongo que es un rito como otro cualquiera de admisión del nuevo miembro (el niño ya con cierta edad) en la comunidad, o qué se yo. Ni dea de por qué van de marinero.
    Ja, ja, espero que no llegue a tanto la cosa. Ahora mismo acabo de poner una incubación dos horas y me he recluido con el ordenador en una habitación vacía a terminar el recordatorio de la sobrina. Y, entre que me he puesto musiquita y una cosa y la otra, la veo tan sonriente que hasta estoy cogiéndole un puntito de placer. A ver esta noche si cuando lo vean mi hermana y el cuñado por skype no me marean demasiado y asunto zanjado. Y que no entre ni el jefe ni nadie del departamento de repente ahora aquí y me pille con todas las ventanas del photoshop abiertas, claro.

    Acabo de encontrar una foto en el ordenador del día que nació mi sobrina, con su hermano de tres años en una silla con ella en brazos.

    Tienes razón, va a estar bien estar un finde en casa, Sap ;)

    ———
    Sí que es terrible lo de Le Pen, Gaspard. Afortunadamente yo aún no he visto nada del debate de anoche.

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  23. De verdad que en comparación con lo de Marine Le Pen de ayer, los pelapollos de los debates españoles de 2015 o 2016 parecieron una conferencia de Oxbridge. Apagué la TV con algo parecido a ganas de vomitar. Y la tía, además, se descajonaba a mandíbula batiente de sus maldades.

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  24. La Serapia, pon como pretexto que el vuelo ha sido cancelado, o algo así. Va a acabar la cosa si no como en ‘Alice, Sweet Alice’, o como en la boda de ‘Relatos salvajes’. :-)
    Todo el asunto de comulgar con el sacramento de la Eucaristía termina en un puro espectáculo, hasta la niña va vestida de futura novia, mientras que al niño pueden disfrazarlo de marinero. ¿Alguien sabe por qué un marinero?, ¿si es una invitación a que en la futura boda, en caso de tener que casarse con una señora poco afortunada en belleza, el potencial marido coja un crucero y huya? Aunque los judíos, con su Bar Mitzvah para ellos y el Bat para ellas, son los que mejor se lo montan, con sus bailes de sillas. Aquí el de un pobre hijo, cuyo ritual ha quedado registrado para los anales de la eternidad universal youtubera: https://www.youtube.com/watch?v=3Zs7y8HbaM8 Los hay más salvajes. Los askenazíes son más tranquilos, los sefardíes, de sangre española, más bulliciosos.
    Hablando de rituales convertidos en espectáculos, el debate de ayer entre Macron y Le Pen, que debía ser la renovación de una tradición de discusión, no fue más que un bochornoso y repugnante circo en que la ultraderechista no dejó de lanzar insultos, mentiras e insinuaciones nauseabundas. Terrible.

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  25. Sap,

    Es que lo has clavado. Es un bodorrio en miniatura, con iPad y con viaje a Eurodisney que fue en Semana Santa.

    No es ironía cuando digo que el mundo está mucho mejor sin que personas como yo no tengamos hijos. Lo creo sinceramente. Si nos juntásemos muchos parecidos, el cisma que íbamos a ocasionar iba a suponer un remedio mucho peor que la enfermedad. Estoy convencida de ello. Es bueno que nos autoregulemos.

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  26. Sap,

    Es que la excéntrica no soy yo. El mundo está tarado. Yo lo veo muy claro. A ver por qué voy a tener que tener yo el rol de tía loca :)))

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  27. La Serapia,
    .
    El aperreo que te produce la Comunión es grande y hasta un punto incomprensible porque dado lo excéntrico de tu carácter, tan asumido por tu familia, y que encima vives en el extranjero, tienes la ventaja de poder ejecutar el papel de “la tita Serapia, la que está un poco loca” y prescindir de afeites y tacones, hija mía.

    Particularmente, no soporto tal ceremonial (¡aquí sí que se ha alcanzado el grado extremo de la frivolidad más vacua!), que ha convertido el primitivo acto iniciático en un bodorrio en miniatura para mayor gloria de los pequeños monstruitos comulgantes, que se cabrean mucho si tras el ritual no les regalan un Iphone de esos de última generación o un viaje a Eurodisney.

    Supongo que en mi rechazo interviene también la evocación de la mía, que fue uno de los días más horribles que recuerdo. Tanto fue mi perpetuo estado de cabreo en tan infeliz jornada, que en todas las fotografías que nos hicieron –como unas siete u ocho en B&N– aparezco con la cara enfurruñada y con los ojos cerrados, como un muerto por tétanos vestido de marinerito rococó.

    El “convite” consistió en un frugal desayuno para quince desarrollado en mitad de la calle, en cinco veladores de la terraza del bar Las Góndolas, allí en mi barrio. Fue en 1968, mientras media España –según se ha sabido luego– estaba en París levantando adoquines de las calles para encontrar el mar. Todo era tan nuevo en el barrio que el background de las fotos del miniágape eran los desmontes, escombros y latas de los solares por construir. Como niño urbano, mi paisaje más querido.

    El caso es que pese a tanta protesta, el próximo sábado 13 tengo la Comunión de mi sobrino nieto, el Alvarito, ¡pero juro que no me pondré tacones! (con lo bien que me vendrían, ay), aunque sí emplearé un poco de sombra de ojos. Así que una vez más, accederé a participar en la mojiganga social que nos aglutina con fuerza gravitatoria, pero que al menos, tiene como aspecto positivo el poder estar reunido con mis hermanos, con los que tanto me río.

    :-)

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  28. Lo del nacional catolicismo es algo que aún sigue coleando. Santiago y cierra España es una consigna a la que se aferra la rancia españolidad, fiel a sus atavismos
    y al sombrío legado de los sempiternos Austrias y sus politicas obcecadas.

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  29. DomingoGlez,

    Gracias.

    La verdad, tal como van las cosas, al final terminaremos cabreaos. Lo veo venir. La otra vez me tocó a mí hacer los recordatorios de la comunión. Me agobié un montón porque los quería hacer bien. Me quedó una cosa con la que no estuve muy satisfecha pero parece que al resto les parecieron bien. Sé usar el photoshop para las cuestiones básicas y aunque me gusta pintar lo de la armonía para hacer algo bonito-bonito tampoco es que me salga muy natural, lo tengo que trabajar un montón. Esta vez ya pensé que me libraba, pero mi hermana me dijo hace una semana que le haga los recordatorios. Como si no hubiese tenido tiempo antes de pedírmelo, la muy salada. Como el puente de mayo he estado por ahí de parranda más libre que un pájaro, no he hecho nada. Hoy me ha escrito
    -Me da apuro, ¿has hecho algo? ¿Hablamos a la noche?
    Pero no he hecho nada. Me mandó doscientas fotos la muy borrica. Me voy a poner ahora que vengo del Cervantes de escuchar a Álvarez Junco, a elegir un par de fotos y a empezar de una vez a confeccionar el recordatorio de la comunión, porque le he dicho que mañana le envío un par de propuestas, a ver cuál elige y qué hay cambios quiere hacer. Y aún no he hecho nada, ni ganas que tengo, me apetece comer los perretxikos que sí saqué tiempo de ir al bosque a coger ayer, ponerme alguna bobada en la tele y dormirme sin darle vueltas a que tenía que haber hecho ya los recordatorios y no he empezado. Ya ves qué bien, qué ilusión.

    Me gustaría algún día ser tan libre, tan libre, de escribir lo que de verdad pienso. De la co*o comunión y de todo. Sin que nadie me conociese, ni de una tarde ni de una mañana, de nada de nada. Que nadie pudiese saber quién soy. Y me iba a despachar a gusto. De por qué con la edad que tengo me dejo mangonear así y de todo. Pero, creo que no me voy a atrever en la vida. No tengo ganas de buscarme follones. Además, de la que empezase, me iba a enrollar tanto, que no me iba a levantar de aporrear el teclado. Y, total, para qué. Al terminar iba a pensar que por qué mejor no me hubiese ido a pegar patadas a un balón, que me deja de mejor humor.

    Nasnoches.

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  30. Comentario
    La Serapia,

    Insisto.

    Esa comunión se merece una crónica.

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  31. Comentario
    mgc, tiene su precio. Si no sigues las normas, asume las consecuencias. Solo por no aparentar docilidad te puede caer una buena h*stia. Ya sabes que hablo por experiencia.

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  32. La Serapia,

    ¿Pero por qué le das tanta importancia a un asunto como el de la comunión? ¿Y por qué dejas a tu edad que te impongan una ropa o una forma de estar?

    No sé, yo nunca me maquillo y tampoco he llevado nunca tacones y he visto que a las bodas y a las comuniones va gente muy variada.

    Por otra parte, es posible que te resulte más fácil transigir con los gustos ajenos y disfrazarte. Es otra opción. E incluso está la de no asistir. Pero, de cualquier forma, yo no le daría mayor importancia.

    Ah, y la gente dice muchas bobadas, como eso de que es mejor no tener hijos si una no es muy convencional. Pero si vamos a hacer caso a todas las estupideces que oímos lo tenemos fatal

    Bueno, eso creo yo, al menos

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  33. A todo esto, la velocidad de traslación de la Tierra es de unos 30km/s. Alucinante. Somos un pelotón enorme en órbita, moviéndose a una velocidad endiablada y rotando, y nada sale disparado.
    Debería de creer en algo: religión, tradiciones, lo que sea. La vida sería mucho más llevadera y comprensible.

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  34. Por ejemplo, será una tradición, pero estoy de la Comunión de la sobrina, hasta el moño y más allá. Lo primero, no creo en ninguna de esas religiones que se desarrollaron en Oriente Medio y se expandieron por medio planeta como la pólvora (o con ella). Lo segundo, no me he pintado en la vida la raya del ojo, ni llevado tacones, salvo en carnavales. Simplemente, nada de eso ha ido nunca conmigo. Y nunca lo he buscado. Qué más hubiese querido yo que ser una de esas niñas que se prueba los zapatos de su madre, o que le fascinase mirar escaparates y ropitas. Hubiese sido normal, pero no tuve la suerte. Me da envidia esa gente que queda y pasa la tarde de compras, tan ricamente, disfrutando, pero cada vez que me hacen vestir de ocasión me hacen la puñeta. Y mogollón de veces pienso en que mi pobre hermana nunca ha tenido a nadie con quien pasar una tarde así, haciendo una cosa tan normal como disfrutar mirando tiendas. La pobre no tuvo suerte, le toqué yo. Hace un montón de años me dijo una amiga: tú mejor que no tengas hijos, porque les harías infelices.
    -¿Pues?
    -Ibas a ser la típica que les tiene sin el juguete que más se lleve en el momento, sólo porque te iba a parecer una tontería
    Y siempre me ha parecido que tenía muchísima razón. A mí lo de la Comunión me parecía un plastazo cuando me tocó. Ahora mi sobrina está emocionadísima y contenta. Mi hermana me ha estado mandando fotos de la niña vestida de Comunión y preguntándome cuál me parecía más bonito. Y yo me quedaba mirando esos vestidos suspirando, a duras penas podía soportar esa visión. Mi sobrina con esos trajes, a cada cual más de Comunión, con un crucifijazo en el pecho que a mí me vuelve turuta.
    -No sé, el primero igual mejor
    -Sí, yo también creo que ese
    (alivio, creo que he acertado la respuesta correcta)

    Luego me manda fotos mi propia hermana con su vestido, y pienso lo que pienso. Pero le digo: “pues yo te veo bien”. Es que, a ver qué le digo. Es mi hermana, no le tengo que mentir. Pero ¿qué le digo? ¿La verdad? Le suelto: ¿mira, ya sabes que a mí todo esto me parece ridículo? Pues no. Están ilusionadísimos. El padre de ver a su niña tan guapa, la abuela, la madre, el hermano, pues oye. Yo voy, me disfrazo un día, a ver si acierto un poco y no me dan la tabarra con la cantinela de siempre de que no se vestirme, comemos en un restaurante, pasamos el día lo mejor posible y Santas Pascuas.

    Que cambien las tradiciones otros, que bastante tengo con lo mío.

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  35. A mí es que, desde que me han salido canas, allá penas. Me queda como mucho la mitad de mi vida. A decir que sí a todo, bonit@, y a disfrutar. Alegría, alegría, que son dos días.

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  36. Gaspard,

    Estoy completamente de acuerdo con vosotros. Desde luego que yo no voy a ser la que mueva un dedo contra ello. Y por mucho que Antonio, o cualquier otro, escriba un artículo lamentándolo, lo siento mucho, pero conmigo que no cuente. Sólo tengo una vida y no me la voy a pasar yendo contracorriente. Ya lo dice él al final del artículo, que no merece la pena. Mientras tenga un mínimo de libertad para decidir si bailo o no, hor konpon. Prefiero que me llamen rarita como mucho por no sumarme, a algo peor.

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  37. Soy de la misma generación que AMM pero para mí, y no me considero reaccionaria ni ahora ni de joven, la palabra tradición no me ha sonado nunca ni a dictadura, ni a oscurantismo, ni a atraso, ni a conformidad con lo establecido. La dictadura yo la asociaba a la imposición por la fuerza, a la represión y al miedo. La tradicion eran los saberes, las formas de vivir, de organizarse, que nos habían llegado de las anteriores generaciones y yo veía que muchos de ellos habían sido precisamente pulverizados o suprimidos por el franquismo.

    Por supuesto que hay tradiciones perjudiciales y absurdas, lo mismo que hay novedades también negativas. Pero en principio, que algo haya sido transmitido a través de las generaciones, que es lo que, si no me equivoco, significa tradicional, no me parece que signifique atraso. Más bien, al contrario y en principio, señal de que eso ha funcionado en el tiempo

    En literatura y en el arte en general, sería ridículo querer prescindir de la tradicion

    Y considerar que la democracia, el laicismo o el imperio de la ley no se asientan en una tradición me resulta extraño

    ?No es precisamente la cultura lo que nos han transmitido nuestros antepasados y nosotros mismos vamos renovando?

    Y tan tradicional es, creo, una procesión de Semana Santa como una representación de teatro, una clase impartida en un aula o un museo de artes plásticas

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  38. mgc, La Serapia, en el fondo, no es más una manera más de socializar a los niños… y a los padres. También hay algo atávico, un retorno al caserío o aldea de la que gran parte de la población urbana y rural proviene, porque hasta los que viven en un pueblo ya no viven “en pueblo”, la vida antigua de pueblo se acabó (en francés, el sociólogo Jacques Le Goff publicó hace unos años ‘Le fin du village’), igual que el deseo de tantos urbanitas de disponer en la ciudad o en el campo, sea “el pueblo” de los ancestros o no, de un jardín. Algo hay en el inconsciente nacional, familiar e individual de querer recuperar los lazos perdidos con el terreno arado y/o cultivado. Y, ¿qué decir de las fiestas de moros y cristianos, o de romanos con gafas de sol, o de los alardes? Son tan ridículas las disputas sobre los alardes, entre los que quieren preservar una tradición inventada un siglo antes y los que parecen depositar en su evolución una victoria simbólica imprescindible, que en el fondo-fondo, no es todo tan ridículo, porque es una forma ritual de hacer sociedad, y a ese nivel tan bajo es al que tantos dedican una intensidad tan alta.
    Las procesiones son más ruidosas, pero apostaría que la mayoría de los participantes actúan así por ganas de jolgorio y jarana, más que por fe (¿se dedicarán los chiítas que se dan latigazos en Irak a beber a escondidas, al volver a casa con la espalda ensangrentada, una botella de J&B?). Toda oportunidad es buena si sirve de antesala para el comercio y el bebercio. ¿Se da cuenta la gente que participa en lo ridículo de la cosa?, ¿en qué hay otras formas de hacer sociedad que disfrazarse como niños?
    A todo esto de las tradiciones le dedicó un libro delicioso Eric Hobsbawm, ‘La invención de las tradiciones’, desde los trajes folclóricos escoceses y los bardos galeses hasta la refinada ceremonia de coronación imperial o real británica.
    P.S.: Tradiciones inventadas son, por ejemplo, los nombres de los infantes. Antaño no había zigores u hodeis (hay que ser sádico para poner Zigor como nombre al vástago); basta con darse una vuelta por un cementerio para comprobar que los nacidos en el siglo XIX se llamaban teodoros, josefinas, tiburcios, jerónimos, fernandas, herminias, etc. No veo mucho progreso entre llamar a un niño Tiburcio (como Beristain, el famoso portero… guipuzcoano) o ponerle de etiqueta identificadora Zigor. Tanto monta, monta tanto.

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  39. La Serapia,

    Mi madre,que ahora tendría 93 años, de niña bailaba danzas vascas y antes que ella, su madre. Luego, después de la guerra esta tradición se interrumpió, claro, pero al de unos años y tímidamente los grupos volvieron a formarse. Casi todas mis amigas, en los años 60 y primeros setenta, iban. Conozco a mucha gente que ha sido también dantzari durante años

    Yo no, porque a mí bailar – y sé que me pierdo algo bueno- nunca me ha gustado. Ni estos bailes ni los de salón ni los de discotecas

    Pero creo que, en general, la gente se lo pasa bien, hace ejercicio, conoce personas, viaja, va a fiestas y pasa el rato de una forma agradable

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  40. Cuando estaba en el instituto empecé a sentir la presión de saber bailar las danzas vascas. Daban clases los de la asociación de padres de alumnos y en cada evento que se hacía en el instituto había cada vez un corro más grande de personas bailando las danzas vascas. Por las tardes y los fines de semana se reunía mucha gente en el gimnasio y el frontón del instituto para practicarlas. Pasaba igual en la aldea de mi madre en Burgos. Empezó a ir un profesor varias veces por semana, desde el pueblo de al lado, más grande, a darle clase a todo el que se quisiese apuntar, que eran todos, porque la vida social allí no es que sea muy variada. Enseguida se compraron trajes. Trajes que era, por supuesto, tradicionales castellanos. Hicieron un grupo y si eran fiestas en el pueblo de al lado iban ellos a bailar, también al frontón. A todo el mundo le entusiasmó aquello tan bonito. Ahora no hay aldea que no tenga su grupo de danzas castellanas. Mis amigas hace años que tienen niños y ya bailan en el grupo. Cuelgan fotos en Facebook bailando con ellas las danzas castellanas y todos los comentarios están cargados de emoción y orgullo.

    Y yo no digo nada ni lo he dicho nunca, en ningún sitio, por la cuenta que me trae. Supongo que esto es cinismo, me da igual. Ni que fuese idiota. Sólo a alguien muy raro se le puede ocurrir ver algo de malo en una cosa tan bonita como un grupo de personas bailando los bailes de su tierra. A todo esto, si le preguntas a cualquier persona de setenta años en un sitio como en otro, si alguna vez vistieron esos trajes o bailaron esas danzas, te miran como si les hubieses preguntado la velocidad de traslación terrestre, y te responden que no, que en la vida. Pero, claro, es que antes estaba Franco, y al parecer no le gustaban los bailes regionales.

    A mi prima la del pueblo le encanta ser la que lleva el pendón en las procesiones. Mi madre, no sé del todo muy bien por qué, se pone mala con ella. A todo esto, todos en la familia dicen que mi prima es la reencarnación misma de mi madre, pero da lo mismo, porque discuten un montón. Mi madre protesta y dice que a qué santo eso de llevar pendón, que antes nunca llevaba nadie el pendón castellano y ahora lo exhiben en todos los actos. Y mi prima, muy enojada, le grita a mi madre que está muy orgullosa de llevar ella el pendón de Castilla y que se calle, que de tanto vivir en Bilbao y Logroño se ha olvidado ya de su tierra. “Es ridículo, si nunca se ha llevado eso”, dice mi madre. Y me mira y yo la miro y me admiro de ella, porque con toda su inocencia no sabe la razón que tiene. Pero no hay nada que hacer. Hay una procesión y sale el grupo de danzas a dar la ronda por la aldea, con mi prima delante llevando el pendón de Castilla. Y como dice mi padre: “oír, ver y callar”.

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  41. A ver si la Iglesia no tenía la culpa y solo se pone a la cabeza de la manifestación?
    Porque ahora, dígase lo que se diga, la iglesia no impone nada, no pinta nada

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  42. La voz de Nat King Cole y el piano de George Shearing en un ramillete de grandes canciones. Empezando por ‘September Song’ de Kurt Weill, y en 20:00 una autobiográfica ‘A Beautiful Friendship’ de Jule Styne:

    https://www.youtube.com/watch?v=9268IjuvIZg

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  43. Vicente Aleixande tituló su discurso de recepción del Nobel, Tradición y revolución, he ahí dos palabras idénticas

    Se puede encontrar fácilmente en la red

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  44. Comentario
    La Serapia, lo importante es que el hijo busque su manera de vivir la vida. Sería una pena que mis hijos pensaran que tengo razón en todo, que no merece la pena explorar. Solo deseo que cuando se equivoquen no tenga consecuencias terribles.

    He estado aquí: https://youtu.be/wbnHtAvRuvI Hacía frío (he dormido con 4 pares de calcetines y tres camisetas térmicas), he llorado, hemos llorado por una compañera que ha fallecido en Madrid, he empalmado tres turnos para sutituir a quien volvió para la incineración. También he disfrutado porque estaba j*dida pero donde quería: descubriendo que puedo trabajar con italianos, suecos y alemanes en condiciones difíciles y, oh milagro, comunicándome en inglés, por fin, no puedo creérmelo.

    Consu, cariño, mi jefa reciente, mi camarada, siempre sonriendo, imposible que duraras en el puesto. https://media.licdn.com/mpr/mpr/shrinknp_200_200/p/2/000/263/0d7/22ae95f.jpg

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  45. Pues va a ser verdad que España va bien.

    Si uno de los problemas dignos de la atención de una de nuestras plumas más premiadas es el manido exceso estético anual, mal no debemos ir.

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  46. Decía Sap el otro día que él no quería quitarle la ilusión a su hijo. Me llamó la atención, porque si algo ha intentado siempre mi padre, ha sido que entrase en razón, con frases como: “la política para los políticos”, “tú calla y no te metas en problemas”, “te crees que vas a comerte el mundo, y el mundo no se lo come nadie”, “como levantes la cabeza te la cortan rápido”, “el que se mueve no sale en la foto”, “ya aprenderás”, “asegúrate el pan y el resto para los tontos”. Y cuanto más tiempo pasa, más tengo que darle la razón.

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  47. “libertad de expresión, el pensamiento crítico, el debate abierto y libre, el gobierno de las mayorías, el imperio de la ley, el respeto y la protección a las minorías y a los derechos individuales. El laicismo y la educación pública”
    Vaya tres líneas. Casi nada. Suenan a quimera.

    “ya no hay ninguna fuerza política ni medio de comunicación que reivindique abiertamente los ideales ilustrados y laicos, y de que defenderlos a cuerpo limpio se ha vuelto más difícil y más arriesgado que en cualquier otro momento de las últimas décadas”
    Teniendo en cuenta lo que ha pasado en España políticamente los últimos años, con al menos cuatro o cinco partidos políticos “nuevos”, esto suena a chasco morrocotudo. Y, ojo, menciona también “medio de comunicación”.

    “Lo que hace 20 años fueron unas cuantas cartas al director y algunos anónimos enviados por correo sería ahora un acoso asfixiante en las redes sociales”
    La masa. A ver quién es el guapo que disiente.

    “un miedo al arcaico “qué dirán” que es tan dañino para la conciencia como para el despliegue provechoso de las capacidades y las iniciativas que favorecen la prosperidad”
    Lo de toda la vida.

    Resumo todo el artículo en una sola cosa: que mi padre tenía razón. Todas esas veces que les oído decir a mis padres: “la política para los políticos”, “tú calla y no te metas en problemas”, “te crees que vas a comerte el mundo, y el mundo no se lo come nadie”, “como levantes la cabeza te la cortan rápido”, “el que se mueve no sale en la foto”, “ya aprenderás”, “asegúrate el pan y el resto para los tontos”. Todo eso, han sido siempre consejos de sabio, de organismo aclimatado a su entorno.

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  48. “Los dioses vencedores toman sus títulos/de los enemigos que capturan” (“La Diosa Blanca”, Robert Graves)
    Qué quiere que le diga, señor Muñoz Molina. No estoy de acuerdo con el trasfondo de la cuestión. Como usted señala en su artículo “Quieren tradición”, hace 40 años que se convocaron elecciones democráticas después de otros cuarenta de dictadura franquista bajo palio religioso. También, hace 500 años (31 de ocurre de 1517) que Martin Lutero clavó en las puertas de la iglesia del palacio de Wittenberg las 95 tesis de su disidencia herética, lo que dio lugar al cisma de la Iglesia entre católicos y protestantes. De ahí, el Concilio de Trento (1545-1563), y de éste el movimiento de Contrarreforma. Fruto de ella o de él son las procesiones de Semana Santa españolas, tal vez, la muestra de teatro callejero procesional con figuras más antigua de Occidente. Sabido es cómo floreció por esta causa el arte barroco peninsular, particularmente, en la pintura (Velázquez, Ribera, Zurbarán, Murillo, etc.) y en la escultura imaginera (Juan de Juni, Gregorio Fernández, Martínez Montañés, Salzillo…). El objetivo primordial de la Iglesia Católica al conceder la externalización de los vía crucis intramuros a las cofradías penitenciales no ha sido otro que el propagar la narrativa del Evangelio – su narrativa, su evangelio – entre las mentes primarias del pueblo. Una mente primaria no es, en sí misma, indicativo de estupidez. Todos la tenemos, como todos venimos al mundo con cerebro reptiliano, límbico y neocórtex. Depende de cómo desarrollemos este último el que subamos uno o más grados y el que sepamos interconectarlos. En la práctica, y esto no es de ayer, la función instructiva del espectáculo cuadragesimal ha perdido mucho fuelle. Pervive en las semana santas al estilo castellano, cuyo máximo exponente puede contemplarse en Valladolid. ¿Usted cree que en las procesiones de su tierra y región andaluzas se da cuenta del Nuevo Testamento? A un cofrade de la Castilla profunda como yo, Andalucía le abrió los ojos. Allá descubrí la dimensión pagana de un acontecimiento religioso que estaba regresando gozosamente a su punto de partida inmemorial. Ni cuarenta años de democracia, ni cuarenta de dictadura, ni quinientos de contrarreforma. La tradición se remonta, como mínimo, cinco mil años atrás, a las edades del cobre y del bronce, a la cultura minoica donde, por cierto, también se celebraban festejos taurinos con sacerdotisas recortadoras. Hago referencia a una época dominada por sociedades matrilineales, donde la deidad suprema era femenina – cualquiera de nuestras vírgenes la recuerda -, donde se celebraba y propiciaba a la primavera con ceremonias sacrificiales en las que el rey de turno pagaba el pato torturado en una cruz – cualquiera de nuestros cristos – . Estoy con usted, señor Muñoz Molina, hay que enseñar la historia. Unas civilizaciones se han impuesto a otras. Unas, llegaban y borraban a la precedente del mapa, quién sabe si por soberbia, temor o por supina barbarie. Otras, han practicado la sabia economía de evitar el genocidio y la política de tabla rasa. Sustituían a los gobernantes y a los dioses vencidos por los suyos. Vaciaban los palacios, los templos y las casas de todo cuanto pudiera recordar al régimen anterior, pudiendo llegar, incluso, al desventramiento de imágenes y palabras, pero sin destruirlos, porque allí estaban ellos para servir de relleno. Lo bueno de una democracia adulta es que usted pueda recordar la gloriosa gesta del Plus Ultra mientras pasa el el Cristo de la Buena Muerte escoltado por legionarios, mientras que yo pueda sentir ante ese sacrificio en la cruz simulado un nuevo brío, el impulso vital de la primavera. ¿Nunca ha experimentado esa circunstancia en que la muerte, más o menos fortuita, de un semejante nos ayuda a sobrevivir? Esta es mi forma de ser disidente, y no la cambio.

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  49. Acabo de visitar el magnífico jardín de Marivent, que hoy ha sido abierto al público. Recomiendo vivamente su visita. Ha sido una reparación, parcial y tardía, pero bienvenida sea, a la voluntad del mecenas y pintor griego Ioannis Saridakis, que creó este territorio vasto y de situación privilegiada y que en 1965 se abrió en su totalidad al público, pero que la Diputación predemocrática decidió entregar en su totalidad a la Casa Real, que la usufructuó en exclusiva durante 44 años. Sólo una matización a esta información de El País de hoy: no son dos sino tres las barreras que aíslan el jardín de la vía pública, una de ellas con alambrada. Es un estupendo espacio público y gratuito cercano, que pienso disfrutar con frecuencia, con una vigilancia y previsiones de mantenimiento que pienso evitarán su deterioro y vandalización. Amén:

    http://politica.elpais.com/politica/2017/05/02/actualidad/1493714020_187996.html

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  50. Zacarías, el caso más famoso que recuerdo es el de Flaubert en ‘La educación sentimental’ (traducción de Germán Palacios para Cátedra):
    “Un ardor les animaba. Se volvieron al Palacio Real. Delante de la calle Fromanteau había cadáveres de soldados amontonados encima de paja. Pasaron impasibles a su lado, incluso orgullosos de mostrar dominio de sí mismos.
    El palacio rebosaba de gente. En el patio interior ardían siete hogueras.
    Tiraban por las ventanas pianos, cómodas y relojes de péndulo. Bombas de incendio escupían agua hasta los tejados. Algunos golfos trataban de cortar tubos con sus sables. Frédéric aconsejó a un alumno de la Escuela Politécnica que interviniese. El estudiante no comprendió, parecía imbécil además. Todo alrededor, en las dos galerías, el populacho, dueño de las bodegas, se entregaba a una horrible orgía. El vino corría a raudales, mojaba los pies, los gamberros bebían en culos de botellas y vociferaban algo ininteligible.
    —¡Vámonos de aquí! —dijo Hussonnet—, este pueblo me da asco.
    A todo lo largo de la galería de Orleans había heridos tendidos en el suelo sobre colchones, cubiertos con cortinas púrpura; y pequeñas burguesas del barrio les llevaban caldos, ropas.
    —¡No importa! —dijo Frédéric—,
    yo encuentro al pueblo sublime.”
    Eso fue en 1848, cuando se instauró el sufragio universal, enseguida limitado con el censitario. Napoleón III, sin embargo, volvió a él y uso el recurso plebiscitario desde el principio hasta el final. Cuando el Segundo Imperio terminó y se estableció una precaria república, en París ocurrió la Comuna. Flaubert, en una carta a G. Sand, dijo que si eso era el pueblo, y su gobierno la democracia, “odio la democracia”. No decía que odiara el pueblo, porque para él el populacho no era pueblo. Para él, el pueblo es la gente letrada, es decir, no la gran burguesía rica pero inculta, ni el populacho, sino gente como él, pequeños burgueses precarios pero con cultura, a falta de pasta.
    Entre los jóvenes revolucionarios que ven desolados cómo el pueblo no hace la revolución suele cundir la decepción. Pero en vez de culparse a sí mismos por su falta de realismo, culpan al pueblo, indigno de sus esperanzas. Muchos terminan siendo reaccionarios: el pueblo es malo.
    No sé si será o no malo, pero todos se proclaman de él, incluso lo monopolizan.
    Innenarity lo explica muy bien en su artículo de hoy en ‘El País’.

    Yo ando con otro que estaba obsesionado con el dinero (Flaubert acabó arruinado, Balzac se escondía de los acreedores), don Honorio y su ‘La prima Bette’. La sinvergüenza y vividora Valérie Marneffe le dice al atontado Crevel que “jamás me burlo de la religión. ¿Alguna vez me ha escuchado decir nada malo al respecto? Bromeo sobre todo lo que quiera: los reyes, la política, la finanza, todo lo que hay de sagrado para el mundo, los jueces, el matrimonio, el amor, las jóvenes, los viejos… Pero la Iglesia, ¡por Dios! Nunca”.

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  51. Yo, sin embargo, entiendo el desahogo del anfitrión. AMM tiene la mirada triste de los liberales del XIX, frustrados porque sus compatriotas no los secundaban en la lucha por modernizar España. Tiene el tono desencantado de, por ejemplo, Luis Martín Santos, al final de Tiempo de silencio, cuando el protagonista regresa al pueblo en tren, completamente derrotado en todos y cada uno de sus proyectos, y se da cuenta de que la derrota, en el fondo, no es culpa de las autoridades, sino del pueblo; un pueblo que no ha estado a la altura de las circunstancias. La mirada de AMM me ha recordado la mirada decepcionada de muchos escritores de los sesenta, que veían cómo el “desarrollismo” había adormecido a los españoles: bastó con un seiscientos y un mes de vacaciones en la playa para que Franco dejase de ser malo. Vaya decepción. Tanto esfuerzo para liberar al pueblo y ahora resulta que el pueblo no quiere ser liberado porque le han dado cuatro perras. El cabreo de AMM no es contra la Semana Santa, ni contra la Iglesia, ni contra el Rocío ni contra las tradiciones. El cabreo es contra sus compatriotas, que no están a la altura. Estemos o no de acuerdo, reconozcamos que hay que tener h*uevos para escribir este artículo. En esto sí que se diferencia el anfitrión del protagonista de Tiempo de silencio, que optó por callarse ante la decepción:

    “¿Y por qué no estoy desesperado? Es cómodo ser eunuco, es tranquilo, estar desprovisto de testículos, es agradable a pesar de estar castrado tomar el aire y el sol mientras uno se amojama en silencio. ¿Por qué desesperarse si uno sigue amojamándose silenciosamente y las rosas siguen siendo las rosas?”

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  52. Comparto con AntonioMM la idea que la palabra “tradición” tenía en nuestra juventud (nota cronológica: ambos somos del 56). Comparto, también, lo que algunos de nosotros queríamos y queremos hacer con aquella idea de la “tradición”. Comparto la esperanza puestas en aquellas primeras elecciones que pronto cumplirán cuarenta años. Comparto su estupor por lo que veía en aquella Andalucía nuestra de hace veinte años, sobre todo el papel jugado por la televisión regional y la Consejería de Educación (qué tanto trabajo me dio y tanto me desencantó)…
    Lo que no comparto es esa visión pesimista de que en este país (que decíamos cuando queríamos romper con la tradición), en esta España (viva y muerta, mía y nuestra, blanca y negra, que cantaba Cecilia) seguimos queriendo todo aquello que se engloba en la palabra “tradición”. No comparto que pronunciarse en contra de la “tradición” sea ahora más arriesgado que en 1996; ni que el paso del tiempo haya servido para fortalecer las adhesiones irracionales a lo unánime. No es eso lo que veo y siento en esta tierra de tradiciones que es Andalucía. Esas tradiciones, cómo decirlo, intentaron que se nos metiesen en la médula y en la sesera en aquellos tiempos de infancia quienes en Semana Santa, por ejemplo, tan solo nos permitían escuchar por la radio música sacra e intentaban que viviésemos en una tristeza impuesta durante aquellos días. Esas tradiciones, hoy día, ya no llegan a la sesera, ya no entristecen. A lo más que llegan es a quedar en una bulla primaveral para trasegar cerveza viendo pasar el barroco por la esquina. Podríamos debatir si esa tradición transmutada es conveniente o no, es perjudicial o beneficiosa socialmente. Pero, lo que tengo claro es que no es la misma “tradición”.

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  53. MJGE dixit:
    “(aunque atípico)”
    .
    ¡¿Cómo que atípico, señor mío?!, ¡pero hombre, si apenas me he despojado del capirote en el avatar y ya me he encasquetado el sombrero cordobés y luzco en la solapa de la levita el clavel reventón tan apropiado para estas fechas!… Espero que estas metamorfosis me las tenga en cuenta la municipalidad local y me nombre Hijo Predilecto o lo que sea siempre que con el título tenga derecho a lucir uniforme y a paga mensual vitalicia (recibir la paguita es la gran aspiración de toda alma noble).

    Uuuf, lo cierto es que este artículo de nuestro ammfitrión me causa pereza glosarlo. Llega tarde. ¡Pero si la Semana Santa y sus contingencias sucedieron –vistas hoy– hace mil años!… Es como aquellos discos de música pop que componían el catálogo de Círculo de Lectores, que por salir la revista cada dos meses, los elepés ya aparecían envejecidos, con una decrepitud en las portadas de periódico de ayer.

    Nada, nada. Mejor lo dejamos para el año que viene y hablamos de lo que quieras, ¿qué tal de mariscos o del tiempo como una errónea percepción lineal?

    ;-)

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  54. Sap,

    Hombre amigo Sap, hay que tener en cuenta que tú eres sevillano (aunque atípico) y que Sevilla tiene con las tradiciones una relación muy especial. Creo que ya puse alguna vez por aquí esta cita de Lázaro Carreter:

    Lo asombroso de Sevilla es cómo sobrevive a los tópicos. Ha podido perecer un millón de veces, a golpes de rocíos, santas semanas, trianerías y macarenas. Pero ocurre que, al palparlo, cuando se espera tocar cartón, todo eso late, vive y es real y verdadero.

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  55. .
    Pues yo no estoy de acuerdo con la mayoría de las opiniones que expone nuestro querido ammfitrión en su artículo dominical. Yo no creo que España (¡con lo que la palabra engloba!) esté peor que hace veinte años en cuestiones de oscurantismo, tradiciones y folclorismo, ni mucho menos.

    Es más, lo que se ha alcanzado en muchos casos es el revés del fenómeno: la vacuidad de contenidos y el reduccionismo a la frivolidad, lo que en ciertos aspectos es muy bueno y en otros muy malo, como si de todo ello se ocuparan los eslóganes publicitarios y la telebasura.

    :-…

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  56. No le falta razón en todo lo que expone en su artículo. Ahora bien. La Semana Santa en Andalucía -y sorprende que usted lo olvide- es mucho más que eso. Al margen del nacionalcatolicismo es una Semana Santa que emana del pueblo, ese pueblo que cuando nos conviene es sabio y cuando no nos conviene es todo lo contrario. Desde un punto de vista antropológico la Semana Santa ha sido bien estudiada por Isidoro Moreno -un pensador de izquierda, por cierto-, evocada por Cernuda (Luna llena en Semana Santa), cantada por Lorca, descrita por el heterodoxo Alfonso Grosso (libro Los días iluminados en Lumen, en los sesenta). Por no seguir con Fernando Quiñones, María Victoria Atencia, Pablo García Baena, Rafael Montesinos, Manuel Mantero etc. ¿Qué hacemos con todos estos poetas? Son todos atávicos, reaccionarios. ¿Lo fue Lorca que llamaba arqueros a los saeteros? No entender que la Semana Santa encierra más claves que a veces son sentimentales o que vienen de la infancia es ignorar una parte importante de esta tradición. Y se lo dice alguien que no gusta de ortodoxias ni de esta España de sacristías donde lo católico sigue estando demasiado presente. Pero creo que la Semana Santa tiene otras miradas y no conviene olvidarlas. Saludos cordiales.

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  57. ” … A lo que iba, sobre todo, era a cenar, y a beber …

    ” … Cloti se apartó de la ventana, secándose las mejillas.
    -Anda, no perdamos tiempo. Ése está esperando.
    Se lavó la cara en un santiamén, se empolvó las mejillas y se puso el abrigo de terciopelo rojo, en el que nadie se preocupaba ya de reconocer las cortinas del ‘living’. A su lado, con el antiguo abrigo azul de colegiala, alargado en lo posible y cien veces cepillado, Sol tenía un aire entre monacal e infantil. Cloti, al verla así, con su rostro blanco, fino, sus ojos largos y quietos, su cuerpo delgado, pensó vagamente que se desprendía de ella una pureza perversa, exasperante … ”

    AMM
    “Luciérnagas” (1955; 1993)
    Destino | Austral, 2011

    … whisky, a fumar tabaco americano, a escuchar las infinitas historias de Ataúlfo. Algunos días llegaba prácticamente en ayunas a su casa, de modo que los langostinos o las angulas o el caviar a los que él me invitaba más tarde eran mi único alimento: vivía entre el hambre cruda y los canapés de salmón, entre la leche condensada y el ‘dry martini’, entre los bancos fríos de la plaza de España donde me sentaba todas las mañanas a leer los anuncios por palabras del ‘Ya’ y los taburetes de José Luis y de Chicote. Veía Madrid … ”

    AMM
    “El dueño del secreto” (1994)
    Seix Barral, 2011

    Lo que es del César, al césar.
    Lo que es de Dios, ¿a Matute? ¿A Muñoz?

    ._.

    *

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  58. Hombre, lleva razón en casi todo lo que dice, pero que “no haya arraigado ninguna de las tradiciones democráticas” quizá sea exagerado. O eso espero. Tampoco creo que “probablemente las cosas estén peor que hace 20 años”, me parece demasiado pesimista, yo creo que las sociedades avanzan, a pesar de los vaivenes o retrocesos esporádicos.
    Pero el resto de lo que expone es tristemente así. AMM mantiene el mismo espíritu crítico que inspiraba el imprescindible “Todo lo que era sólido”. Menos mal que alguien analiza, y no todo son adhesiones a las “tradiciones ” inventadas o mantenidas al modo franquista. Estas han arraigado tanto, que los jóvenes de veintitantos creen que los festejos de su localidad son poco menos que ancestrales, y ni reflexionan sobre la necesidad de tanto dispendio en ocio, y tan escaso en necesidades educativas.
    Nada nuevo. Pan y circo. Y pendiente desde hace siglos, una reforma educativa que refuerce el pensamiento crítico y consiga, que ya es hora, que la herencia de la Ilustración y de la separación entre lo civil y lo religioso no haga falta ni planteársela, porque sea un hecho.

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  59. La llegada a la ciudad de la Romería de la Virgen de Guadalupe ha sido preciosa.

    Su banda de música, curas y la alcaldesa socialista con su vara.

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