Rayas en las paredes

Posted By on Abr 16, 2017 | 4 comments


Lo único que hacía de la mañana a la noche Carlo Zinelli era dibujar. Se ponía delante de una gran hoja de papel en blanco y no levantaba la cabeza hasta que no la había llenado por completo de dibujos. Cuando ya no cabía ninguna figura más, ninguna de aquellas palabras escritas que intercalaba y que podían no tener significado, Zinelli le daba la vuelta a la hoja y continuaba por la otra cara. Una vez completadas, parecía olvidarse de ellas. Se paraba de vez en cuando para encender un cigarrillo. A veces se le quedaba apagado en la boca y tenía que volver a encenderlo. Fumaba sin quitarse el cigarrillo de la boca. En una bella necrológica de Roland Barthes, Italo Calvino escribió que esa manera de fumar era propia de los que habían sido jóvenes antes de la guerra. Zinelli lo había sido. Había nacido en el momento justo para que alguno de los matarifes del siglo XX lo enrolara en uno de sus ejércitos como carne de cañón. Nacido en 1916, en una familia pobre, cerca de Verona, Zinelli alcanzó la juventud en la edad justa para que le pusieran un uniforme y lo mandaran a una guerra, y como era pobre y había dejado la escuela a los nueve años y trabajado como pastor, fue directo a la infantería y a la primera línea. Estuvo entre los soldados italianos que mandó Mussolini a España a auxiliar a Franco. Sufrió un grave colapso mental y lo mandaron de vuelta a Italia, pero parece que al principio de la otra guerra volvió al frente, durante la invasión de Grecia, y a partir de entonces su trastorno fue definitivo.

[…]

Seguir leyendo en EL PAIS (13/04/2017)

4 Comments

  1. ” … Qué nervios … ”

    “[…] Yo soy el que tengo que serviros y acompañaros -respondió don Quijote-, y agradezco mucho la merced que se me hace y la buena opinión que de mí se tiene, la cual procuraré que salga verdadera […]” (I; XXXVII)

    MCS

    ” I) Por obligación, en la escuela.

    -Que inventen ellos

    … cuatro torres de Gaudí … hermano Anselmo …

    Me fascinó el lenguaje cervantino … mi padre me escuchó…

    II) Por juventud cualificada, en busca de una voz propia.

    -Desfacer entuertos, buscar amores imposibles … anteponiendo sus deseos a la realidad

    … yo era (también) un héroe … que se equivoca…

    III) Por ir descubriendo el humor que preside la novela.

    -Apeándome muchas veces del burro

    … humor en la mirada del autor sobre el mundo … todo lo transforma … relación secreta, fuera del libro pero dentro del libro…

    IV) Por hacer cuatrocientos años de la muerte de Cervantes

    -En su camino de vuelta a un lugar de La Mancha

    … don Quijote sabe que está loco, … yo creo ser un modelo de sensatez … yo soy de verdad y él un personaje de ficción… ”

    Eduardo Mendoza
    Discurso de aceptación
    del Premio Cervantes 2016
    Hoy día veinte de abriil de 2017
    -Alcalá de Henares-

    Justo reconocimiento a las Letras del limbo
    Que sea siempre enhorabuena don Eduardo.
    Saludos cordiales y un beso

    ._.

    *

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  2. Carlo Zinelli podria ser otro personaje del manicomio de Leganés del Concierto para instrumentos desafinados de JA Vallejo-Nájera.

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  3. .
    El trabajo de Zinelli, que no es más que la efervescencia sintomática de una enfermedad mental y que está exenta de “conciencia” artística, ¿se puede admitir como arte?

    Tal vez el ejemplo de este hombre sirva para argumentar que el arte no se contiene en un soporte sino en el ojo del espectador, y que por lo tanto, depende del estado de ánimo del mismo el que lo capte de una manera o de otra.

    (Muy curiosa su obsesión por el número cuatro, sí).

    :-)

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  4. ” … parecía que estaba inventando desde la nada y desde el origen los impulsos fundamentales del arte, la pasión humana por llenar de figuras y signos cualquier espacio accesible, de organizarlo y subdividirlo en patrones rítmicos tan rigurosos y cambiantes …

    “[…] Ferguson tried to toughen up. Hard as it was to listen to Amy tear into him with those scolding remarks, he understood that he had allowed his soft-minded, self-pitying impulses to get the better of him, and unless he put a stop to it, he would turn into Gregor Samsa and ‘awake one morning from uneasy dreams to find himself transformed into a gigantic bug’. He was in the ninth grade now, the first year of high school, and although his academic performance at the Riverside Academy had always been respectable, his marks had slipped a little in the seventh and eight grades, perhaps from boredom, perhaps from an over-reliance on his natural abilities to carry him through with less than an all-out effort, but the work was more demanding now, and it wouldn’t be possible to answer test questions about how to conjugate irregular French verbs in the ‘passé simple’ or put dates on things such as the Defenestration of Prague and the Diet of Worms (the Diet of Worms!) if he didn’t put in the study time to master those abstruse particulars. Ferguson resolved to lift his grades to the highest level he could imagine for himself -nothing less than A’s in English, French, and History, and nothing less than B+’s in Biology and Math- a stringent but realistic plan of action, since striving for A’s in the last two subjects would have taken so much extra work that basketball would have been pushed out of the picture, and when tryouts began after the Thanksgiving break, he was determined to make the freshman team. He did make it (as a starting forward), and his course work met expectations as well, although not precisely in the way he had predicted, for the A in French wound up as a disappointing B+, and the B+ in Biology evolved into a miraculous A-. But no matter. Ferguson made the honor roll for […]”

    Paul Auster
    ‘3.3’
    “4 3 2 1”
    Henry Holt and Company (2017)

    “[…] -Ya yo sé que todo desta casa es encantamento, que la otra vez, en este mesmo lugar donde ahora me hallo, me dieron muchos mojicones y porrazos, sin saber quién me los daba, y nunca pude ver a nadie; y ahora no parece por aquí esta cabeza que vi cortar por mis mismísimos ojos, y la sangre corría del cuerpo como de una fuente.
    -¿Qué sangre ni qué fuente dices, enemigo de Dios y de sus santos? -dijo el ventero-. ¿No ves, ladrón, que la sangre y la fuente no es otra cosa que estos cueros que aquí están horadados y el vino tinto que nada en este aposento, que nadando vea yo el alma en los infiernos de quien los horadó?
    -No sé nada -respondió Sancho- […]” (I; XXXV)

    … como los de la música … ”

    Estrías en la dermis

    ._.

    *

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