Se nos va la vida (por Gustavo Osorio)

Posted By on Sep 2, 2016 | 29 comments


Ayer, después de las primeras clases del semestre, un compañero me habló de Elena Ferrante, no de su condición de anonimato, sino sobre los libros y me dijo algo que, a veces, he sentido: hay libros que al terminarlos se llevan algo de uno. A mí, por ejemplo, me dolió terminar Los miserables, pero también he sentido que otras cosas se llevan la vida, o al menos la acompañan del borde al fondo del abismo.

Hace un tiempo escuché a Marta Gómez, una canta-autora colombiana que, entre otras cosas, tiene un proyecto llamado Para la guerra, nada. Donde invita a cantarle a la vida. Yo creo que si he de comparar una de sus canciones a alguno de los textos que he leído, tendría que decir que el más parecido es El derecho al delirio de Eduardo Galeano, pero también podría decir que se parecen, algunas de ellas en su impulso más profundo, a los libros de Elena Ferrante. Y no porque crea en una suerte de feminismo, sino porque su obra tiene identidad, una lucha manifiesta no solo en el hecho de ser mujer, pero en el hecho de vivir como una.

Estoy convencido de que nuestros mundos no son los mismos —el de un hombre y una mujer — no solo debido a la desigualdad social, política, económica y todas las otras cosas que puedan inventarse los grupos de seres que creen en las diferencias como una forma de evidenciar superioridad, sino porque nuestras maneras de sentir son tan ajenas las unas a las otras, nos han criado de maneras diferentes, y aun cuando quisiera pensar que hay sociedades donde mujer y hombre tienen el mismo trato, hay pequeñas cosas, biológicas o no, que se llevan en un fuero interno y nos distinguen.

Pero también hay muchas otras que nos acercan, no solo el dolor, sino la posibilidad de pensar, de sentir algo más que un hambre físico, de saber que hoy, mañana, ayer, hace un año o una década, inclusive antes o después hubo personas que se levantaron a hacer un trabajo que se les tragó entera la vida.

“En Managua, doña Elda va amasando
Con sus manos el maíz como su madre le enseñó
Pero entiende que sus manos no le bastan
Que las ganas no le alcanzan y se le quiebra la voz”

La esperanza Canta
Marta Gómez

por Gustavo Osorio

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29 Comments

  1. albertiyele,
    Antes de que Serrat grabara el álbum Tarrés/Cansiones, la versión canónica del Soy lo Prohibido de Chico Novarro era para mí la de Guillot. Después ya tengo dudas. Y he aquí un bolerista famoso cantando con su autor el gran tema “Sinceramente tuyo”:

    https://www.youtube.com/watch?v=XN1rJ78NKyw

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  2. Sap,

    Comentario
    Preciosa la versión, y preciosas también las imágenes de la película El amante, que recordé en cuanto vi, con su enorme carga de sensualidad. Nunca leí la novela; no sé por qué preferí quedarme con las caras y los gestos que había visto en el cine.

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  3. Maties,

    Comentario
    ¿Tengo que deducir que Soy lo prohibido fue, es, el único bolero que tuvieron en común Olga Guillot y el Nano Serrat??? O es que además sos adivino???
    :-))
    Los vuelvo a poner; versión americana y femenina:

    https://youtu.be/Ue_OHCAgrS0

    Y versión masculina y española (con perdón):

    https://youtu.be/Tm1F68kTVqA

    Y ahora que lo vuelvo a mirar veo que la versión de Serrat está filmada de un programa de televisión argentino. Creo que no debe de haber lugar en el mundo en el que se lo quiera más. Hay más de una generación, la mía entre ellas, que se sabe muchísimas de sus canciones de memoria. Nos funciona como una especie de memoria sentimental. Y con la dupla que hizo en los últimos años con el paisano del anfitrión Joaquín Sabina, se ganó también a la generación de mis hijos. Inteligente jugada. De cómo la fusión de catalanes y andaluces suma y no resta.

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  4. Comentario
    Óscar Maif,

    Me has dado una idea, a ver que os parece.

    Podíamos hacer, cuando se acerque el fin de año, una votación de los mejores relatos de los lectores…..o algo así.

    Con algún suculento regalo, supervisado por al anfitrión, para que, los que sabéis escribir y nos hacéis las delicias a los que no, os calénteis la cabeza y nos hagáis disfrutar como hasta ahora.

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  5. Óscar Maif,
    .
    “Desde los albores de internet participé en Usenet, especialmente en los grupos de noticias “es.humanidades.literatura” (donde tuve el placer de conocer a Sap)”

    Amigacho Maif: placer y privilegio fue para mí coincidir con vosotros durante aquellos años felices en un no menos feliz lugar –El Patio o La Corrala– que, mejorando lo presente, fue la mejor escuela a la que yo jamás haya asistido.

    Nunca estaré lo suficientemente agradecido a gentes como Jorfasán, Znôrt, Azucena Paradox, Bubi, Vichoff, Mar, Seb, Blanca Barojiana, Óscar Maif, McDyver, Sr. Formica, el extraterrestre Leopoldo… de los que tanto aprendí –¡ay, sin mucho provecho!– y a los que, endeudado con todos, no dejaré de llamar mis maestros.

    :’-)

    Emosionao con lagrimilla.

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  6. albertiyele,

    Recuerdo haber visto la vida del tenor y actor José Mojica, que encarnó Pedro Geraldo, en el film mexicano “Yo pecador” (1959), con Libertad Lamarque. Y sobre Dolores Hart hay este reciente documental de HBO: si se examinan los primeros cinco minutos la vemos como priora o abadesa de la dura orden benedictina y en los principales papeles de sus películas americanas: fue pareja romántica cinematográfica de Elvis Presley:

    https://www.youtube.com/watch?v=sfwTSZzjh8E

    (¿En qué post pusiste el comparativo Serrat-Guillot? ¿Cantaban “Soy lo prohibido”?)

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  7. Óscar Maif, qué suerte, y qué señor era Rohmer. En la biografía se apuntan muchos detalles propios de un auténtico caballero. Tal vez ya la hayas visto, pero hace un par de años Léa Fazer dirigió ‘Maestro’, con Michael Lonsdale haciendo, sin decirlo, de Rohmer durante el rodaje de su última película, ‘Los amores de Astrea y Celadón’.

    albertiyele, Angela, señoras mías, qué duda cabe que esto del género y sus características tienen mucho de construido y algo de genético, mientras que le ocurre al revés al sexo. Una cosa es el sexo, y otra el género. El primero influye en el segundo, y así es que, gracias a la fuerza, nos hemos impuesto como sexo fuerte, a falta de inteligencia, campo en el que nos lleváis ventaja, y también en el de la crueldad, resultado de la inteligencia, creo. Por aquí y por allá hay gente que no sabe si es hombre o mujer, o las dos cosas, o que quiere cambiar de acera con o sin paso de cebra, no sin dificultad. Pero el género, que se aprende con mayor facilidad, se mantiene menos cuestionado. No me refiero a muñecas o balones de fútbol, ni a llorar o no hacerlo, sino a cierta forma de ser de las mujeres: la atención, la humanidad, la decencia. Claro que hay muchas excepciones, pero creo que semos diferentes. Iguales en derecho, pero distintos en carácter de género.

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  8. Comentario
    Zacarías,

    Me parto.

    Digo yo que, puestos así, sería lingüísticamente más eficiente utilizar términos inclusivos, como por ejemplo “humans”. En este sentido, el idioma inglés tiene la ventaja de la ausencia de género en la mayor parte de los vocablos, solo habría que hacer una pequeña modificación: eliminar los pronombres he/she, his/hers, him/her. Todos seríamos “it” y santas pascuas. Con la ventaja adicional de que el inglés está ya muy extendido.

    Claro está que ahí ya podríamos toparnos con los que no se sintieran “humans”, que seguro que también son legión. Pero como dicen por aquí, ya cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él.

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  9. Angela,

    «hemos pasado de un sistema binario a uno de “n” elementos, sin poder ahora mismo especificar a qué es igual “n”»

    Pues esto les va a generar un arduo problema lingüístico a nuestros queridos políticos. En el actual sistema binario basta con empezar los mítines con el clásico “Compañeros y compañeras”, o “Españoles y españolas”, etc. Pero si esa “n” a la que haces referencia empieza a agrandarse, la cosa va a complicarse bastante:

    “Queridos compañeros, queridas compañeras, queridos compañeros que sientan mujeres, queridas compañeras que se sientan hombres, queridos asexuales, queridas asexuales, queridos compañeros que a ratos se sientan hombres y a ratos mujeres, etc.”.

    Aquí puedes ver 60 variables más.

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  10. ¡¡¡Óscar Maif!!!,

    Mil gracias. Ya está descargada. Aunque me da algo de miedo volver a verla. Es un riesgo ver de nuevo una película que me gustó mucho en su momento y de la que guardo buen recuerdo. ¿Y si ahora no me gusta tanto y acabo estropeando el recuerdo? Me has puesto en un dilema…

    Y gracias también por la lista. Me apunto Vai e vem. Es la única que no he visto.

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  11. Interesante texto, Gustavo Osorio. Aunque yo creo que los libros más que llevarse algo de nosotros, nos cargan de cosas (la mayoría; alguno que otro, sólo de alivio por haber acabado de leerlos).

    Y la diferencia entre hombres y mujeres es principalmente cultural y social. Cuando maduremos y se nos quite la pamplina, dentro de un par de siglos, este mundo, si aún existe, será realmente igualitario y justo.

    Inevitable el hilo musical, después de tu mención a Los Miserables:

    https://www.youtube.com/watch?v=86lczf7Bou8

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  12. Comentario
    Gaspard,

    Nuestra lista de mejores pelis de 2004, para que te hagas una idea:

    1º TRIPLE AGENTE
    2º Los increíbles
    3º El oficio de las armas
    4º 2046
    5º Antes del atardecer
    6º La niña santa
    7º Olvidate de mí
    8º Lost in Translation
    9º Memories of Murder
    10º Vai e vem

    Lista alternativa (las que no entran en la competición oficial por contabilizar menos de diez votos):

    1º La mejor juventud
    2º Fuera del cuerpo
    3º Bombon, el perro

    Como ves, hay un poco de todo.

    Saluti a tutti!

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  13. Comentario

    Gaspard: tuviste algún tipo de contacto con ER

    Efectivamente, Gaspard, buena memoria.

    Desde los albores de internet participé en Usenet (grandísimo invento), especialmente en los grupos de noticias “es.humanidades.literatura” (donde tuve el placer de conocer a Sap) y en “es.rec.cine”.

    En este último grupo teníamos la sana costumbre de organizar, al finalizar de cada año, una votación donde cada uno puntuaba con “estrellitas” todas las películas que había visto de las que se habían estrenado durante ese año en las salas españolas.

    Dado que en el sitio coexistíamos —más o menos pacíficamente— gafapastas y palomiteros solían salir buenas listas anuales.

    En el año 2004 la ganadora fue «Triple agente» de Éric Rohmer.

    Alguien averiguó la manera de ponerse en contacto con la secretaria del cineasta y le enviamos un fax anunciándole que había resultado ganador en nuestras votaciones anuales.

    Contra todo pronóstico la secretaria le hizo llegar la comunicación, Rohmer la leyó y, además, se tomó la molestia de enviarnos una nota manuscrita de agradecimiento que decía así:

    Je vous prie de remercier en mon nom le groupe d’Usenet news pour le Grand Prix qu’il vient de me décerner. Cela me touche beaucoup et je vois que je succède à une liste brillante.

    Je vous prie cependant de ne pas compter sur ma venue, car étant donné mon grand âge, je ne me déplace plus.

    Veuillez m’en excuser.

    Eric Rohmer.

    Entre todos reunimos unos dineros para obsequiar a tan ilustre cineasta y grandísima persona y, tras investigar sobre sus gustos, le enviamos una botella de un buen vino de Jerez y una edición de lujo de El Quijote, lo cual nos agradeció y él nos regaló, a su vez, un DVD conteniendo un documental que había hecho para la televisión pública francesa sobre “Don Quichotte” (1965).

    ¡Qué pocos artistas hay con la grandeza del señor Rohmer o Muñoz Molina!

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  14. Comentario
    Gaspard,

    Líbreme Dios, o quien esté en su puesto, de decir que las mujeres y los hombres somos iguales o que no somos distintos. ¡Claro que somos distintos!, y doy gracias al altísimo por ello (yo, como Fernando Fernán Gómez en el artículo que nos ha enlazado nuestro profeta en la habitación de al lado, digo que aunque haya abandonado mis creencias, Dios sigue existiendo).

    Lo que yo trataba de expresar era otra cosa. Hasta hace poco, la especie humana se dividía en hombres y mujeres y en la mayoría de los casos, distinguir entre unos y otras no representaba mayor intríngulis. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, crece el número de humanos que no se identifican con el sexo de su cuerpo, que aparentan ser hombres pero se sienten mujeres y viceversa, o que ni siquiera se identifican con un sexo concreto, que son, simplemente, personas. Vamos, que se hace más y más difícil determinar si alguien es hombre, mujer, o ninguna de las dos cosas. Que hemos pasado de un sistema binario a uno de n elementos, sin poder ahora mismo especificar a qué es igual “n”. Así las cosas, yo he empezado a pensar, haciendo un esfuerzo puramente adaptativo, que el sexo de alguien habrá de dejar de ser un dato significativo, no tendrá ningún peso descriptivo, no servirá para situarnos en un contexto. Y estas ideas, a su vez, me llevan a pensar que en realidad, en muchas ocasiones si no en todas, no añade nada o muy poco el sexo de una persona.

    ¿Habría alguna diferencia si este texto de Gustavo estuviera firmado por, digamos, Palmira?

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  15. Gaspard,

    Comentario
    “Se ve la psique femenina, parecida a la gallega: no saben si subir o bajar.”

    Ese es un topos ya muuuuy explotado en todas las formas del arte:

    https://youtu.be/xCFEk6Y8TmM

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  16. Vous tombez à pic, M. Óscar Maif !, porque si no recuerdo mal, hace tiempo nos contaste que tuviste algún tipo de contacto con ER. No me acuerdo bien si fue una carta respondida por el señor, o un encuentro al que aceptó concurrir. ¿Podrías refrescarnos la memoria? Gracias.

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  17. Comentario

    Zacarías: no la he encontrado

    Búscala con el título en inglés. You’re welcome.

    Saluti a tutti!

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  18. Zacarías, Rohmer prefería a Mallarmé, según leo en el recomendabilísimo biografión. Al comienzo de la película hay otras cuantas líneas del mismo estilo. En este filme las mujeres son vistas desde el punto de vista del hombre, pero hay otras, como ‘Cuento de invierno’, ‘Cuento de otoño’ o ‘El rayo verde’, en que la vida es estudiada desde la óptica femenina con una agudeza formidable. Ayer estuve en Biarritz, y me senté en la misma barandilla de piedra en que en 1984 Rohmer filmó la escena en que un hombre explica el fenómeno a tres mujeres. Hace unos años rehicieron la atalaya, y donde antes había un pequeño parking semiclandestino, unos viajos tamarises y unos bancos desvencijados, hay ahora formas modernas de madera y vidrio, paseos psicodélicos y montículos ridículos que representan váyase a saber qué; seguro que a Rohmer le hubiese horrorizado aquello. De hecho, es casi imposible sentarse en esa barandilla de piedra -reforzado, por el paso de los años, con cemento-, emparedada como ha quedado contra una minirotonda de yerbajos, donde antes, en el cómodo césped que servía para apoyar los pies del sentado, se embadurnaban de polvo los gorriones marineros. ¿Creen ustedes que hay alguna placa que señale que allí, justo allí, se rodó una de las dos escenas cumbre de una de las mejores películas de uno de los más perspicaces directores de la historia del cine? Nada. En ‘El rayo verde’ se ve la psique femenina, parecida a la gallega: no saben si subir o bajar. Las mujeres son distintas de los hombres. Concuerdo con Gustavo Ossorio y disiento de Ángerla. (Advertencia: provocación, provocación, provocación lo de la psique gallega, a ver si al final quedo fichado por el Frente de Liberación Galego, o peor, el Frente Femenino Galego, talivanas con gaitas semiautomáticas).

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  19. Gaspard,

    Un monólogo muy baudelairiano que me ha recordado el famoso poema “À une passante”. La belleza fugitiva en la gran ciudad. Dice Rohmer en el fragmento que nos has enlazado (lo traduzco apresuradamente):

    “Sueño con una vida hecha únicamente de primeros amores y de amores duraderos. Quiero lo imposible, lo sé. […] Por eso me gusta la gran ciudad. La gente pasa y desaparece: no la vemos envejecer. Lo que le concede tanto brillo al decorado de las calles de París es la presencia constante y fugitiva de esas mujeres con las que nos cruzamos a cada instante y que no volveré a ver casi con toda seguridad.”

    José Luis Guerín hizo una película muy rohmeriana sobre este asunto: En la ciudad de Sylvia. Un joven enamoradizo vuelve a Estrasburgo sólo para tratar de encontrar a la mujer de la que se enamoró hace años. Va deambulando por las calles, observando y dibujando a todas las mujeres con las que se cruza, reconociendo en todas ellas algo de aquella mujer de la que se enamoró (la bellísima Pilar López de Ayala). Vi la película cuando la estrenaron en el 2007 y no la he encontrado por ningún lado. Y mira que he buscado a fondo. Lo que daría por volver a verla.

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  20. Y de paso, ya que me puse a revisar las traducciones de Elena Ferrante al castellano: al menos tres de sus traductores son mis compatriotas. Juana Bignozzi, Egardo Dobry y la traductora de esta “tetalogía” tan mentada: Celia Filipetto (lo confirmé gugleando los nombres, pero en realidad con sólo verlos tenía pocas dudas) ¿Será por eso, además, que las traducciones me parecen tan naturales, tan de un idioma que fluye con un ritmo que se adapta perfectamente al mío?

    Ustedes no se dan idea de la alegría que a mí me da cuando descubro algo, alguito, que hemos sabido hacer bien. Aaaaahhhhh como un alivio! No está todo perdido, todavía.

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  21. Maties,

    Comentario

    No sé de dónde sacás esos datos increíbles, ni esas versiones únicas, pero si no existieras, Maties, habría que inventarte.

    Hace unos días dejé por aquí dos versiones de un bolero sugerente y precioso; una de Serrat y otra de Olga Guillot, ¿las viste? A mí me gusta más la de Serrat, pero supongo que debe ser porque no tenía idea de que la cantaba.

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  22. “Júrame” es una canción de la mexicana (de padre español) María Grever, autora de Cuando vuelva a tu lado y Te quiero, dijiste. La escuché de muy niño innúmeras veces, pues formaba parte de una colección de éxitos en discos antiguos de baquelita (muy quebradizos, ¿recuerdan el concurso radiofónico Rompa su disco?) que estaban en el porche de la casa y se escuchaban con un gramófono de trompetilla, manivela y aguja desechable. La lanzó José Mojica, cantor y actor de Guanajato (rodó films en Hollywood), de vocación tardía y que devino monje franciscano: igual que la bella Dolores Hart, que devino Priora de un monasterio benedictino en Connecticut. “Júrame”, J. Mojica:

    https://www.youtube.com/watch?v=QlXR9oj0gZk

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  23. Montse Manchón, ¡pero, pero, pero, pero buenooo!, ¡qué alegría supercaligrafilisticoespialidosa ver de nuevo tu rostro avataresco por esta casamm! Si Paco Lobatón no se hubiese retirado, hace tiempo que habría recurrido a él para solventar mis angustias acerca del paradero de la dama vallisoletana. Cuando tengas un poquillo de tiempo, híncale los molares a la Ferrante, que merece la pena, por mucho que a algún desaborío malagueño que por aquí anda eche pestes menospreciadoras contra la susodicha escritora. :-)

    albertiyele, servidor pendiente tiene en francés y bolsillo ‘Les jours de mon abandon’, que me compré al mismo tiempo que el primer volumen de las novelas napolitanas: me las he leído en todos los idiomas salvo en italiano, y en todos los formatos. Y justamente el mundo de las mujeres, que dice Gustavo Ossorio, es lo que más me ha atraído de la larga secuencia ferrantiana. De momento, ‘Les jours…’ los tengo abandonados, en la pila inacabable de pendientes. Ando con la biografía que de Éric Rohmer publicaron en 2014 Antoine de Baecque y Noël Herpe. Qué bien pintó a las mujeres don Rohmer, en cuántas de sus películas. Hay un monólogo interior, literariamente exquisito como siempre en él, del protagonista de ‘El amor después del mediodía’, que en cuenta pueda reproduciré en estadospañol. Aquí está parte: https://www.youtube.com/watch?v=OlQF170ZxxE

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  24. Gustavo has tenido el honor de pasarle el relevo a nuestro anfitriomm, aunque espero que se sigan publicando nuestros escritos. Yo también tengo pendiente de hincarle el diente a E. Ferrante como a tantos otros autores desconocidos para mí y citados por unos u otras en esta casa. Se nos va la vida y no nos da tiempo a leer una ínfima parte de la literatura publicada, qué frustración!!!

    Sap, viste? Me tomé año sabático, je, je. Si bien es un poco más complejo, dejémoslo en que las gafas en la cama no las soporto y kindle me permite agrandar la letra, cosa que no hace este ilustre lugar y además me lleva antes a los brazos de Morfeo que vuestras inteligentes intervenciones, que me espabilan ;-)

    Gaspard, ya lo puedo confirmar! Manolito es el mismísimo diablo celoso ladrador y el agente del Círculo de Alicia la mismísima paloma de la paz por atreverse siquiera a tocar el timbre de su casa. Solo con que le ladre la mitad de lo que nos ladraba al llegar al hogar, yo que él le habría contado a Ali cualquier excusa creíble o no, invitándola a hacer la compra por internet. Eso sí, cumple el dicho de perro ladrador… Es un amor.

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  25. Sap,

    Comentario
    Creo que hablé de Elena Ferrante hace unos años en la parte desaparecida como por ensalmo de encantadores de este café. Fue a propósito de otra obra, Crónicas del desamor, a la que había llegado por puro azar leyendo un artículo que me intrigó en The New Yorker. No sé exactamente cuándo fue, pero tengo aquí sobre la mesa el ejemplar que compré entonces por 25,90€ en la librería Bonaire, que lleva ya unos años cerrada, engullida que fue por la crisis. Es una edición de Lumen, del 2011, y reúne tres novelas, El amor molesto, Los días del abandono y La hija oscura, y un Prólogo escrito por el traductor de una de ellas, Edgardo Dobry. Por lo que veo ahora (nunca antes me había detenido a mirarlo) dos de esas novelas ya se habían publicado en castellano antes por separado, porque hay un copyright por la traducción de El amor molesto a cargo de Juana Bignozzi de 1996 (hace 20 años!); y otro copyright de traducción a cargo de Nieves López Burell de Los días del abandono, y en este figura también la editorial que la encargó: Salamandra, en 2004.

    Y, como creo que ya conté, en las Conversaciones literarias del Formentor de 2012, un chico argentino, traductor y crítico cultural, habló sobre ella en una de las charlas. La sala se quedó casi vacía; la conocía entonces muy poca gente.

    Todo esto para decir dos cosas: 1) Elena Ferrante empieza a leerse, o se convierte en un boom, ahora, pero hace ya años que es una escritora reconocida, traducida y prestigiosa, y no sólo en España. Esta “tetalogía” :-), que para mí es deslumbrante, no es lo primero que se conoce de ella en castellano, y muchísimo menos lo primero que escribe o una obra improvisada en una especie de entuerto editorial para hacer caja (tan frecuente, por otra parte, y tan fácil de detectar, creo). Y 2) yo no empecé a hablar de Elena Ferrante ahora, por esta obra (que me encanta), sino hace unos años y por otra, que también me había deslumbrado, y me había parecido además durísima, un modo de narrar casi salvaje, sin ahorrar dolor, ni sexo explícito, ni miseria ninguna. Y todo esto no significa, por supuesto, que tenga que gustarle a todo el mundo.

    Espero que Frank el Gordo te provea rapidito de esos libros, y que los disfrutes. A mí mi Julián me tiene todavía esperando el último, no sé si porque se tomó vacaciones en agosto, como suele, o acobardado e hinchadas ya sus partes pudendas de soportar el encono ladrador con el que lo recibe Manolito. Creo que el día que el Círculo de lectores decida usar drones para dejar sus libros a los clientes, mi Julián va a ser el primero en anotarme: a esta que se lo manden por dron y que vayan, ella y su perro, a freír mondongo.
    :-/

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  26. .
    Ah, desconocía que Elena Ferrante fuera un pseudónimo. De repente, todo el mundo ha empezado a hablar de él/ella, y en el caso de este ilustre cenáculo, con pasiones encontradas –y con peligro de destripe en varias intervenciones– desde que Albertiyele encendió la mecha. Espero desflorarme esta semana con su tetalogía (tetralogía escrita por una señora si es el caso), puesto que espero la visita de Frank el Gordo, mi agente siempre sediento de CdL.

    Sobre tu texto, no sé bien qué opinar, pues me llevan de un lado a otro sus intenciones varias. En todo caso, creo que en la narrativa que me gusta, debe ocurrir como con los árbitros en el fútbol, que cuanto más desapercibido pase el sexo del autor/a, mucho mejor (en el caso de los árbitros, aparte del sexo, su trabajo).

    :-)

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  27. Mucho gusto en conocerle, Gustavo.

    Llevo algún tiempo pensando que quizá deberíamos abandonar cuanto antes las distinciones basadas en el sexo de las personas. Me explico.

    Yo, al leer su texto, veo que firma Gustavo, e inmediatamente doy por sentado que se trata de un hombre, entre otras cosas porque estoy acostumbrada a que Gustavo sea un nombre de hombre. Al pensar que usted es un hombre, digamos que ya lo enmarco en unas referencias determinadas, que ya le pongo a usted unas etiquetas y descarto otras.

    En realidad, ¿qué importancia tiene que sea usted un hombre o no?

    Veamos a qué madeja nos lleva este hilo.

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