Se nos va la vida (por Gustavo Osorio)

Posted By on Sep 2, 2016 | 29 comments


Ayer, después de las primeras clases del semestre, un compañero me habló de Elena Ferrante, no de su condición de anonimato, sino sobre los libros y me dijo algo que, a veces, he sentido: hay libros que al terminarlos se llevan algo de uno. A mí, por ejemplo, me dolió terminar Los miserables, pero también he sentido que otras cosas se llevan la vida, o al menos la acompañan del borde al fondo del abismo.

Hace un tiempo escuché a Marta Gómez, una canta-autora colombiana que, entre otras cosas, tiene un proyecto llamado Para la guerra, nada. Donde invita a cantarle a la vida. Yo creo que si he de comparar una de sus canciones a alguno de los textos que he leído, tendría que decir que el más parecido es El derecho al delirio de Eduardo Galeano, pero también podría decir que se parecen, algunas de ellas en su impulso más profundo, a los libros de Elena Ferrante. Y no porque crea en una suerte de feminismo, sino porque su obra tiene identidad, una lucha manifiesta no solo en el hecho de ser mujer, pero en el hecho de vivir como una.

Estoy convencido de que nuestros mundos no son los mismos —el de un hombre y una mujer — no solo debido a la desigualdad social, política, económica y todas las otras cosas que puedan inventarse los grupos de seres que creen en las diferencias como una forma de evidenciar superioridad, sino porque nuestras maneras de sentir son tan ajenas las unas a las otras, nos han criado de maneras diferentes, y aun cuando quisiera pensar que hay sociedades donde mujer y hombre tienen el mismo trato, hay pequeñas cosas, biológicas o no, que se llevan en un fuero interno y nos distinguen.

Pero también hay muchas otras que nos acercan, no solo el dolor, sino la posibilidad de pensar, de sentir algo más que un hambre físico, de saber que hoy, mañana, ayer, hace un año o una década, inclusive antes o después hubo personas que se levantaron a hacer un trabajo que se les tragó entera la vida.

“En Managua, doña Elda va amasando
Con sus manos el maíz como su madre le enseñó
Pero entiende que sus manos no le bastan
Que las ganas no le alcanzan y se le quiebra la voz”

La esperanza Canta
Marta Gómez

por Gustavo Osorio