Santa Pola (por Óscar Maif)

Posted By on Sep 5, 2016 | 31 comments


La que había liado el profesor Mójica cuando a principios de los noventa, en las salinas de Santa Pola, descubrió el CRISPR.

Aunque el momento cumbre de la aceleración científica comenzó en noviembre de 2016. Entonces un grupo de genetistas chinos consiguió el tratamiento definitivo para el cáncer de pulmón a través de la edición genómica CRISPR-Cas9.

La diabetes, alergias, tumores y múltiples enfermedades gravísimas se curaron en los meses siguientes.

A finales de 2018 salió a la venta el revolucionario pack genético pomposamente bautizado como ‘Humanidad 1’, que contenía varias mejoras: adelgazamiento total, regeneración capilar, músculos y huesos fuertes, regeneración de cartílagos, elección del color de ojos y del pelo (que si liso o rizado), etc.

Aunque no había acabado la crisis —y el pack costaba casi quinientos euros— tuvo un éxito sin precedentes: en 2020 no veías por ningún lado ni gordos ni calvos. Los hospitales empezaron a vaciarse y el estado ahorraba auténticas millonadas en gasto sanitario.

Al poder dedicarse más dinero a la ciencia hubo otros inimaginables logros espectaculares y no sólo en genética: la computación cuántica se alió con la realidad virtual y el mundo se transformó.

Lo más impactante fue cuando en 2024 se anunció el lanzamiento del producto genético estrella: el #EligeTuEdad!. Por unos 150 € contratabas el tratamiento por internet. Antes de 24 horas te mandaban un frasquito de plástico con un bastoncillo, lo impregnabas con tu saliva y en el formulario del bote ponías la edad a la que querías que regresaran todas las células de tu cuerpo. En 48 horas tenías el tratamiento en casa y en unos meses eras una persona completamente distinta, habiendo recuperado el aspecto que tenías a la edad elegida.

* * *

La Nochebuena de 2024 fue una de las más extrañas que pueda recordar. Llegamos a casa de mis padres en el Tesla nuevo. Mi padre nos abrió la puerta con una enorme sonrisa, cuando apenas un par de años atrás era un viejo amargado. Había empezado a chochear antes de comprarse el producto genético, así que cuando se enteró del invento quiso ponerse 17 años, porque —argumentaba— así no sería responsable legal de sus actos. Tuve que explicarle que aunque pareciera un chaval, legalmente seguiría siendo un octogenario.

Yo fui uno de los primeros en hacer el pedido, el mismo día que se puso en pre-venta. Tenía entonces 57 años, igual que mi mujer, pero yo me puse 22 (porque había leído en un estudio reciente que esa era la edad de mejor rendimiento sexual masculino) y mi mujer eligió 27 alegando que ella no quería parecer una niñata (aunque creo que ella leyó ese mismo estudio, la cifra cuadraba).

Mi padre, enrabietado, eligió entonces ponerse 18 años, pero le dije que sería raro que él pareciese más joven que yo y al final accedió a ponerse 24.

Mi madre ahora presentaba el cuerpo de una espectacular modelo, con sus 19 años y una figura que llegaba a inquietarme y desasosegarme. Mis hijos eran los más viejos de la cena, con 25 y 28.

Total, que allí estábamos sentados a la mesa frente al pavo otro montón de pavos.

En la pantalla apareció Letizia dando el mensaje navideño… parecía un telediario de los noventa. Dio la primicia: tras las decimonovenas elecciones consecutivas sin conseguir formar gobierno, había convencido a los partidos de echarlo a suertes, según la terminación del sorteo de la ONCE, y el agraciado para formar gobierno había sido Rajoy. Y entonces pusieron en pantalla una foto suya en la que se parecía a aquel joven registrador de la propiedad de Santa Pola.

por Óscar Maif

31 Comments

  1. Maida,
    .
    Sí. De repente, nos ha entrado en la jaula una gran oferta de alpiste y snacks varios para periquitos:

    “El tiro” de Emanuela Cardoso.
    “La clase de matemáticas” de Miguel Ángel Moyà
    y “Septiembre sin septiembre” de un tal Muñoz Molina.

    :-)

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  2. Hay alpiste fresco y la jaula limpia en la habiatación de al lado.

    :)

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  3. Zacarías, justamente Durkheim critica a Spencer por su darwinismo social en ‘De la división social del trabajo”. Pero desde aquellas discusiones han pasado más de cien años. En cualquier caso, la empresa durkheimiana de trasladar el método científico al estudio de los fenómenos sociales es apasionante. Lo he preferido siempre a Weber. ¿Por qué este último era alemán? No creo. :-)
    Me enteré de ‘Patria’ por una cuenta de Twitter. Si no es por el ‘Ida y vuelta’ de nuestro anfitriomm ya ni me molesto en ojear el ‘Barbelia’. Prefiero no leer nada de algo tan cercano en el tiempo y en el espacio, pero me he decidido. Ocurre casi todo en sitios conocidos y recorridos mil veces. Me la compré, además, en la librería preferida del autor. Que pudiese ocurrir algo así parece ciencia ficción.

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  4. Gaspard,

    Son metáforas de ida y vuelta: también los sociólogos utilizan a veces la biología para explicar sus teorías (sociedades que nacen, crecen, se reproducen y mueren; el darwinismo social de Spencer, etc.). Pero, efectivamente, el problema se plantea cuando nos olvidamos de que son solo metáforas y nos creemos que las sociedades se comportan realmente como organismos o que las bacterias tienen realmente conciencia y “deciden” suicidarse. Lo que pasa es que cuando uno escucha a un científico explicar cómo se defienden las bacterias de los virus y cómo contraatacan los virus, es tan difícil resistirse a la tentación de creer en un “diseño inteligente” de la naturaleza… Parece que estos engendros microscópicos son realmente seres que saben lo que hacen.

    Leí la reseña de Babelia sobre la última novela de Aramburu. La ponían muy bien. Pero confieso que el tema del “conflicto” me echa para atrás ahora mismo. Está todavía demasiado cercano todo. Pero bueno, no dejaré escapar una buena novela solo por mis prejuicios.

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  5. Zacarías, el suicidio altruista es una invención de Durkheim, uno de los tres tipos que identificó en su extraordinario ‘El suicidio’, que he releído este verano. Luego están el anómico y el egoísta y el fatalista. Ocurre que las ciencias sociales son una cosa, y las naturales, otra. Está bien mezclarlas, hasta donde sea posible.
    He empezado una novela sobre amigas. No es la de Ferrante, claro, sino ‘Patria’, de Fernando Aramburu. La recomiendo.

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  6. La Serapia,

    Qué delicia escuchar a un científico hablar sobre bacterias con tanta pasión. Sobre todo cuanto tiene tanta capacidad para divulgar sus conocimientos gracias a todo tipo de metáforas. Este Mojica habla de las bacterias y de los virus como si estuviese contando una película de polis y ladrones que se persiguen continuamente, pero se necesitan porque han hecho de esa persecución su razón de ser.

    Me ha llamado la atención lo que cuenta este señor sobre el suicidio de las bacterias. Las bacterias no piensan en términos de individuo, sino en el interés general de la comunidad de bacterias. Por eso cuando una bacteria está cargada de virus que podrían resultar nocivos par el resto de bacterias colindantes, se autodestruye, se suicida para no perjudicar a las demás. Un “suicidio altruista”, dice Mojica. Lo que me lleva a plantearme la siguiente pregunta: si la naturaleza contempla el suicido como una posible solución a determinados problemas, ¿no podríamos concluir que el suicidio no es algo antinatural?, ¿no podríamos concluir que ha sido el ser humano quien ha estigmatizado el suicidio por razones religiosas o morales?

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  7. Maties,

    Comentario
    De La chanson de Gainsbourg tiene una versión Petula Clarck. La busqué y no la encontré. Pero en cambio encontré esta otra, que ¿habrás bailado en Tito’s?
    :-)

    https://youtu.be/Zx06XNfDvk0

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  8. Un poema de Prévert que da origen a una canción (Les feuilles mortes), la cual da origen a otra canción (La chanson de Prévert, de Gainsbourg) y esta a su vez da origen a una tercera canción. Del cantautor Romain (por haber nacido en Roma) Didier, “La chanson de Gainsbourg”:
    https://www.youtube.com/watch?v=Z9OwdIYBAoM

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  9. Muchas gracias por los amables comentarios.

    Permítanme fustigarme por haber esdrujulizado por mi cuenta el apellido del insigne científico alicantino, es Mojica, así, sin tilde alguna.

    Saluti a tutti!

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  10. Angela,
    .
    “Yo me resistí bastante a leer ciencia ficción, aunque por razones que no vienen al caso tengo en casa una colección importante.”

    ¿Cómo dices?, ¿cómo que “por razones que no vienen al caso”?, ¡y tanto que vienen! Es más, yo creo que aquí estamos precisamente para leer las “razones que no vienen al caso” de cada uno y sus circunstancias, señora mía. Son de interés máximo.

    :-)

    También he sido poco aficionado al género y mis breves incursiones en el mismo no me proporcionaron muchas satisfacciones, salvo una excepción –ahora que citas a Lázaro y Matusalén–, la Biblia, el libro de ciencia-ficción por excelencia.

    :-)

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  11. Si fuese en nuestro poder
    tornar la cara fermosa
    corporal,
    como podemos fazer
    el ánima gloriosa
    angelical,
    ¡qué diligencia tan viva
    toviéramos toda hora,
    y tan presta,
    en componer la cativa,
    dexándonos la señora
    descompuesta!

    Jorge Manrique, Coplas por la muerte de su padre

    La vejez es una enfermedad incurable.
    Séneca

    A una gran parte de la población mundial la verdad ha dejado de importarle. De hecho ha elegido no verla aunque se la pongan delante, si no le conviene. Ha decidido de antemano cómo quiere que sean las cosas, y niega cuanto no le gusta o le molesta. Vivimos cada vez más en un mundo en el que la gente no soporta lo que le desagrada, ni lo que le crea dudas, ni lo que la obliga a retractarse o a reconocer que se ha equivocado. Es lo propio de muchos niños y de muchos ancianos: niegan la realidad adversa y prefieren no enterarse. Aún es más: precisamente para contentarlos y no darles disgustos, los adultos tienden a ocultarles las malas noticias y a engañarlos. Para los políticos no existe nada mejor ni más cómodo que esto: un electorado infantilizado o ancianizado, que pide a gritos que se le mienta y anuncia que se creerá las mentiras.
    Infantilizados o ancianizados, Javier Marías [12 de julio de 2009]

    Muy bueno, Óscar Maif. Gracias por compartirlo

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  12. Me he partido de risa. Durante todo el cuento preguntándome la razón del título.

    Lo malo es que, respecto a las elecciones, es más previsible que futurista.

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  13. Recórcholis, ¿es que nadie ha leído Las cien vidas de Lazarus Long, también conocida como Hijos de Matusalén?

    Yo me resistí bastante a leer ciencia ficción, aunque por razones que no vienen al caso tengo en casa una colección importante. Yo creía que la ciencia ficción contaba cosas de máquinas y robots y platillos voladores. Pero no, resulta que descubrí que la ciencia ficción habla de lo mismo que el resto de la literatura: del ser humano. Hace ya años que no leo ciencia ficción, pero cuando lo hacía encontré muchas historias muy buenas.

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  14. Es curioso el despliegue de intereses o “preocupaciones” (o quizás asuntos que nos rondan la cabeza, no sé cómo decirlo) que va mostrando la ciencia ficción a lo largo del tiempo. Como a diferencia de otros subgéneros de la literatura este no tiene tanto tiempo de desarrollo, podríamos intentar ver cómo ha ido cambiando la visión del futuro, las ideas que vamos teniendo sobre el futuro. Para empezar lo primero que me llama la atención es que el “futuro” que propone Óscar en este cuento (que me encantó) es muy cercano; nada de dentro de 800 años, o en el 2267, no. El de Óscar es un futuro muy próximo, que cualquiera de nosotros podría alcanzar a ver. Hasta en eso se han acelerado los tiempos.

    Y si en la ciencia ficción más clásica la idea de futuro iba encaminada hacia lo que iban a hacer por nosotros las máquinas, cómo nos iban a modificar la vida los robots, los aparatos voladores, los materiales insólitos de la ropa que usaríamos (cosa que no ocurrió, o no ocurrió al menos como aquella literatura lo imaginaba), en esta ciencia ficción o anticipación la preocupación o el asunto es cómo nos va a cambiar el propio cuerpo. No ya qué va a hacer la tecnología con elementos externos por nosotros, sino qué va a hacer la ciencia con nuestros propios cuerpos. El tema de la eterna juventud, incluso más que el de la inmortalidad, es central en esta historia. Y creo que es fiel reflejo de la realidad: no nos importa tanto morirnos, hasta aceptamos mejor morirnos, como envejecer. La idea de belleza y de vigor de la juventud está tan instalado que hasta se filtra en la ciencia ficción, que históricamente fue un tipo de obra que sirvió para anticipar el futuro, sí, pero también para criticar y hasta burlarse del presente.

    Bien pensado, Óscar! Me parece muuuuuuuuy bien pensado y muuuuuy bien escrito!!!!

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  15. Caray, llevo mucho defendiendo que los políticos se escojan a sorteo, y ahora de repente pienso por primera vez en si les toca a los que ya lo son.
    Se me había escapado esa pesadilla :S

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  16. MJGE,
    .
    Pues no sé, estimado MJGE; anda uno muy escamado de estos futuribles desde que de niño me parecía tan inconcebible que en el mítico año 2000 tendría yo 40 tacos como que las naves espaciales y coches voladores que nos prometían siguieran coexistiendo junto a los motocarros, los lápices con una gomita de borrar en la punta y los cuadernos de cuadritos. La decepción ha sido tremenda: no vamos todos vestidos a la moda marciana y sí en cambio nos cruzamos de vez en cuando con un tío montado en un Seiscientos.

    Lo inimaginable, claro, ha sido que el futuro tomó otros derroteros: informática. comunicaciones, genética, etc, y lo mismo puede que ocurra, como dices, dentro de 50 años. Lo que me resulta difícil de entender es cómo compatibilizar esas edades matusalénicas que se profetizan –y, en vista de la extrema complejidad de los proyectos de colonización de otros planetas– con la superpoblación mundial. Creo que para que ello funcione, los futuros cuasi-inmortales, convertidos en clase privilegiada, deberán encargarse antes de exterminar al, digamos, 80% de la humanidad si quieren disfrutar de las delicias de una vida regalada.

    O eso, o la autoaniquilación como especie, ¿no?

    :-…?

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  17. Muy bueno, Óscar. Me ha recordado ‘El curioso caso de Benjamin Button’.

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  18. La escritora Françoise Mallet-Joris, que nos ha dejado, fue también letrista y pareja de la cantautora Marie-Paule Belle. Me gusta esta canción que describe a las mujeres de la tercera edad a las que ellas quisieran parecerse. Aconsejo consulta simultánea al bello texto en Mostrar Más. “Vieille”:

    https://www.youtube.com/watch?v=iH1YMuWjv7Y

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  19. Sap,

    Muchas gracias Sap, ni había visto tu enlace cuando lo pusiste ni sabía de ese programa de Gabilondo. Efectivamente me ha resultado muy interesante. Pienso a menudo en lo que ha cambiado el mundo en los últimos 50 años, que son los que yo he conocido con uso de razón y en si siempre ha sido igual, si ha sido excepcional o si en los próximos 50 va a seguir cambiando todo al mismo ritmo. Parece ser que el ritmo incluso va a aumentar considerablemente. Desde luego el mundo de hoy era casi inimaginable hace 50 años por lo que no podemos imaginar cómo será dentro de otros 50 con esos cambios que se anuncian. Pensar en cualquier cosa dispara la imaginación: la cena de navidad que describe Oscar es peculiar, pero ¿cómo sería esa cena si el patriarca de la familia tuviese 1000 años? ¿Cuántos comensales acudirían a esa cena? Porque la familia no serán ya solo padres hijos y abuelos ¿cuántas generaciones pueden coincidir en 1000 años? Eso sin contar las novedades anuales que se producirían entre los integrantes porque a ver quién es el que aguanta con un mismo cónyuge pongamos 950 años. Lo dicho inimaginable.

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  20. MJGE,
    .
    Al respecto, enlacé hace unas semanas una entrevista de Gabilondo a un individuo con pinta de malo de peli de ciencia-ficción, dentro de su serie “Cuando ya no esté”.

    Si no la viste, seguro que te va a interesar. Aquí la primera parte:

    https://www.youtube.com/watch?v=nNR756j_Pso

    Al final, creo que una larga vida será cosa de los ricos. A la misma vez que se proyecten humanos tricentenarios, se proyectarán otros con obsolescencia programada, dependiendo del parné que tengan los papis.

    :-)

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  21. Qué bueno, Óscar Maif.
    Gracias por este rato de lectura con cara sonriente.

    Disiento, Zacarías. Lo que comienza siendo una utopía acaba siendo una utopía. Que en 2024 Rajoy siga siendo Presidente del Gobierno no es nada distópico. Qué va.
    Es más, el final del cuento me parece algo imposible, como bien has comentado en el asunto de los ciegos. Pero que en 2024 el presidente sea Rajoy me parece de lo más obvio. Cierto que ese año las elecciones las ganará una gran coalición de Mareas, Compromisos Podemos & Debemos, Resacas y Socialistas Independientes. Pero el Presidente del Gobierno será Mariano, que en una evolución política, favorecida por el CRISPR-Political Developments, aunará todas las inquietudes de tales grupos bajo el lema: “Estamos todos los que somos, porque estamos y somos”

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  22. Yo leí no hace mucho, en un artículo aparentemente serio, que pronto la esperanza de vida de los humanos se situaría en 1000 años. Es más, el autor, o entrevistado, no recuerdo, afirmaba que el primer humano en llegar a esa edad ya había nacido y tendría en la actualidad 40 años, es decir que si la esperanza de vida actual ronda los 80, estimaba que tal cosa ocurriría en unos 40 años.

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  23. Más sobre la relación Serrat/Bolero. Cantó el popular “De un mundo raro”, de José Alfredo Jiménez. Que no tiene relación con ese discutido ‘mundo raro’ del que se ve excluido el protagonista del Tú me acostumbraste, de Frank Domínguez:

    https://www.youtube.com/watch?v=WwnwPdhKcGU

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  24. .
    Con lo bien que se tiene que vivir en Santa Pola, ocupando plaza de Registrador de la Propiedad –que es sinónimo de no hacer ni el huevo–, con meteorología perfecta, a la orilla del mar, yendo a pescar con un barquito, comiendo paellas, fumando puros y sesteviendo la Vuelta Ciclista a España tumbado en el sofá… ¿qué necesidad tiene este nota de seguir erre-que-erre en Madrid soltando marianadas?

    O__o

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  25. .
    Amigacho Maif, como diría la recién santificada Teresa de Calcuta: “¡Vaya cachondeo, hermano!”, incluyendo ese final del Mariano convertido en una especie de perpetuum mobile pseudopolítico. En todo caso, me ha resultado inevitable acordarme de la jardielesca comedia “Cuatro corazones con freno y marcha atrás”, donde unos hijos envejecidos regañaban a los adolescentes díscolos que eran sus padres… ¡Escena que tal vez nos sea dada contemplar!

    La verdad es que cuando por mi parte he intentado ensayar el género S/F en su vertiente bufa, he tirado por la parte contraria, esto es, la llegada de un futuro de involución que llevaría a la Humanidad a comprar por correo productos milagro de la Casa Honor.

    Muchas gracias por el buen rato, doc.

    :-)

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  26. Esto es ciencia ficción de la buena. Y como en todo buen relato de ciencia ficción, lo que empieza siendo una utopía gira de repente hacia un final distópico (porque supongo que en este blog un gobierno de Rajoy en el  2024 es una distopía). El mejor método para conocer las preocupaciones de cada momento histórico es leer la ciencia ficción que se escribe en ese momento: siempre proyectamos hacia el futuro los miedos del presente.

    Según leo en la Wikipedia, estas CRISPR son repeticiones palindrómicas en el ADN, porque se leen igual del derecho que del revés, igual que el cuento de Óscar Maif, que empieza en el mismo sitio donde termina: en Santa Pola. Esto es un “relato CRISPR”.

    Lo único que no me cuadraba tras la primera lectura es que en el 2024, con tantos adelantos científicos, siga habiendo ciegos en la ONCE. Pero tiene su explicación: por muy baratos que sean estos packs genéticos que todo lo curan, siempre habrá gente que no se los podrá permitir. En el futuro, solo se morirán los pobres.

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  27. Me has recordado Las cien vidas de Lazarus Long, de Robert A. Heinlein.

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  28. Hoy precisamente hemos charlado de algo parecido. Ante las deformidades de la edad, ante esos pelos que de manera recalcitrante crecen donde no deben, y esos que se caen aunque los cuides; esos complejos por ser bajitos o altos, esa crónica insatisfacción con nosotros mismos…; he dicho: “Deberíamos tener un cuerpo estándar para todos. Un cuerpo perfecto tipo canon, sin tachaduras, sin manchas ni deformaciones, reluciente, vivo, dispuesto, sensible”. Ella me ha contestado: “Pues vaya aburrimiento”. ¿Y por qué? A mí me encantaría. Eso sí, tanto en tu cuento como en mi charla una cosa iba estar segura: las peluquerías, los fisios, los médicos, los asesores, las residencias de ancianos, etc, etc, se iban a la caca. Déjate, mejor así, que haya negociete.
    Eso sí, ya que tenemos que envejecer y morir una cosa deberíamos superar: la muerte indigna. Si a un perro amado lo vemos enfermo y lo llevamos al veterinario para que muera en paz ¿Por qué a un ser querido lo mantenemos sufriendo hasta la última gota de suero?

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