Matan los celos con rigor más fuerte (por Nicolás Doncel Villegas)

Posted By on Ago 31, 2016 | 82 comments


Con la mirada fija en el horizonte de los trigales, Juanillo, “el Resucitao”, a lomos de la mula torda que compró en la feria de ganado del año pasado, masculla los pensamientos que le llevan por el camino polvoriento hacia el destino de violencia que ha elegido entre la frialdad de la rabia y el despecho de su hombría. Entre aquellos trigales asoman los segadores que agostan su vida en jornadas de sol a sol, se empinan cántaras de aguas para sofocar la sed y brillan las hojas de las hoces con los rayos de sol. Él conoce bien esa faena y lleva enganchada al cinturón la suya; esa hoz que afiló en la piedra del pilar situado a la salida del pueblo, y donde se detuvo para que abrevara la mula cuando el día amanecía.

Saluda a los segadores y vuelve a ensimismarse. Piensa en don Jesús, el cura que hace ya unos años le alargó la vida cuando intercedió por él ante los falangistas que querían darle el paseo acabada la guerra, cuando tan solo era un chaval con muchos grillos en la cabeza y muchas fuerzas que agotar. Si lo viese ahora seguro que agarraría la jáquima, detendría el paso cansino de la mula Manola, y le espetaría con ese vaivén de manos tan suyo: “Juanillo, ¿te lo has pensado bien? Qué esta vez, ni yo ni el Altísimo te vamos a sacar del lío”.

Don Jesús no solo intercedió por su vida ante los falangistas sino que años después lo hizo ante el puesto de la Guardia Civil con un escrito en el que avalaba la buena conducta de Juan Macarrón Reinares, alias Juanillo “el Resucitao”, para que le fuese concedido el permiso de armas y poder comprar una escopeta con la que cazar conejos y perdices cuando el hambre apretaba y la veda y el amo lo permitían. Esa escopeta iba colgada a sus espaldas de hombre curtido, de un hombre que había encontrado el sosiego tras casarse hacía poco más de un año. La culata de la escopeta chocó con el mango de la hoz cuando Manola dio un traspiés al cruzarse una liebre bajo sus patas. Juanillo volvió a la realidad y metió las manos en la talega que colgaba de la albarda. Palpó en su interior y no estaban los pedazos de tocino y pan que cada día llevaba cuando salía a segar sino un buen puñado de cartuchos para la escopeta.

En el cortijo Los Encinares trabaja Andreíta, la chica de “los Espejeños”, casada hace poco más de una año. Limpia la casa de los señores, en la cocina prepara migas en invierno o salmorejo en verano para los jornaleros que trillan las mieses y avientan las parvas en la era. Juanillo no estuvo nunca conforme en que ella cogiese esa faena; pero, como decía Andreíta: “Unas pesetas más nos vendrían bien para arrendar aquellas fanegas de tierra con las que empezar una vida mejor”. Nunca debió ceder.

En el desván del cortijo, entre sacos de grano, cribas de aceituna, lebrillos de alcaparrones y pipas de melón secándose para semillas, dos cuerpos jóvenes retozan entre sudores de fogosidad y placeres prohibidos. Por el camino de Los Encinares se acerca una mula torda. Sobre ella monta un hombre de mirada perdida, escopeta al hombro y hoz al cinto.

por Nicolás Doncel Villegas

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82 Comments

  1. Sap, también Dios ha resucitado hoy. ¡Ya era hora!!!! Aaaaaaaaaaah, hasta tenía el mono por culpa de la infinita abstinencia (en Babiera, no en este ilustre cenáculo).

    ¿Pensará que nos hemos vuelto autosuficientes y somos capaces de echarnos el alpiste solos y de limpiarnos la jaula?

    ***********

    Sentraña, brillante tu cuento. Conseguiste que se me escaparan los mocos con la carcajada final. Tienes arte hasta para llamarnos tontos (es broma -lo de que crea que nos llamas tontos, lo del arte que tienes es verdad-).

    :-) <———– careto feliz (shhhhhhhhh, es que me acabo de beber una Voll-Damm con la comida).

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  2. Montse Manchón,
    .
    ¡Carambolas, Montserrat, tú si que eres una Resucitá!

    Alegría de verte por el ilustre cenáculo, muchacha.

    :-)

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  3. Mi análisis del texto:

    Se deduce fácilmente que el resucitao se dirige hacia el cortijo con la clara intención de matar a su mujer por celos, porque por algún medio se ha enterado de su infidelidad. Pienso que su intención, esto no lo dice el texto, lo deduzco yo, es buscarla por el cortijo, pues él no sabe dónde está en ese momento, y cuando la encuentre dispararle con la escopeta (lo de la hoz recién afilada se me escapa, no sé cuál es su objeto). Cabe pensar en la posibilidad de que, cuando la encuentre, al ver delante de sí el objeto de su amor, se enternezca y no sea capaz de llevar a cabo la acción que pretende; sin embargo, en este sentido, el párrafo final es determinante (y por ello fundamental): la va a encontrar en el desván “in fraganti” y, en esas circunstancias, va a ser difícil que se contenga por lo que el desenlace fatal se hace inevitable.

    Pienso yo que el hecho de que el autor no especifique que Andreíta es uno de los cuerpos que retozan en el desván se debe a que, si lo hace, se vería obligado a identificar también al otro cuerpo. Podría ser el hijo de los dueños del cortijo, como se ha dicho, pero también un trabajador u otro personaje, joven, eso sí. Que sea uno u otro creo que introduciría en el texto ciertas connotaciones que al autor no le interesan y por eso se ha limitado a decir que se trata de “dos cuerpos jóvenes” dando por sentado que el lector entenderá que uno de ellos es el de ella. No sé hasta qué punto los lectores deberíamos respetar la voluntad del autor y no asignarle una identidad al amante de Andreíta.

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  4. Genial Maese Nicolás!!!

    Los celos son claro reflejo de la falta de autoestima del que los padece, menudo sufrimiento. Lo del pobre Resucitao es pura constatación de su cornamenta, pobre!

    Nicolás, yo con permiso de Bk y Carmela te aconsejo al Alfredo Landa de Los santos inocentes con unos 20 años menos para el papel protagonista…

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  5. Sap,

    El componente fetichista que incluye también el Bolero Envidia (‘tengo envidia del pañuelo que una vez secó tu llanto’ et alii) ocupa el lugar central de este otro, que me parece magnífico, del gran Tito Rodríguez. “Tu pañuelo”:

    https://www.youtube.com/watch?v=18hfFjf0Uz8

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  6. Nicolás, aaaaaaaaaaah, no puedo: he perdido toda la imaginación que tenía, no se me ocurre nada, mi cerebro es un gran agujero negro . Pero no ha sido una gran perdida, no tenía mucha.

    Iré a objetos perdidos, a ver si alguien la ha entrado.

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  7. Angela, las historias de mi abuela tenían finales semejantes a los de Shakespeare: todo dios moría (seguro que hasta la desdichada mula terminaba estirando la pata), y a mí me gustan los finales felices.

    Para mí que El Resucitao se fue a hacer Las Américas después de dejar sin blanca a los dueños del cortijo. Triunfó. Se cambió el apellido por el de Trump. De ideas rancias, murió creyendo que Dios lo castigaba por sus pecados proporcionándole un hijo gay porque al pequeño Donald, desde que tuvo uso de razón, le dio por teñirse el pelo de rubio panocha.

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  8. Sap,

    Comentario
    Ese, ese! Júrame! (¿Podría yo quejarme por discrimación a quien sea que programa estos cacharros, que cuando escribo “júrame” me deja, y cuando escribo “jurame” (que es como pediría yo que me juraran), desgraciado, me lo corrige? Y de dónde, o mejor dicho por qué, por qué seguiremos en el Río de la Plata voseando, quinientos años después, con lo fácil que hubiera sido adherirnos al tuteo? Aaaaaayyyyy que ese Río de la Plata no me da más que disgustos)

    No había visto su enlace a mis Luthiers! De paso: vienen a Palma en noviembre; primera vez desde que vivo aquí; tengo entradas desde marzo.
    :-)

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  9. BK, el joven Rabal sería un perfecto Juanillo.

    Tú lo que tienes que hacer es dejar aquí, sin escrúpulos, una de esas historias que escribes en tublog.

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  10. MJGE, así es. Esa es la idea: cuando uno escribe algo y lo entrega a la lectura de los demás lo escrito pertenece a quienes lo leen. El que ha escrito disfruta de las interpretaciones, de los comentarios… Qué no es poco.

    Nievesdl, lo haré. Pero antes esperaré a que se extingan las últimas llamaradas de este fuego que los celos han desatado. Y, para no ser menos que el travieso Sap (Ángela, dixit) lo dedicaré a todos los coblogueros de este ilustre cenáculo que tanto me enseñan.

    María Regla Pérez, así es. La famlia de Andreíta, “los Espejeños”, provienen de Espejo, pueblo cordobés situado a ocho kilómetros de Castro del Río, villa cervantina y lugar de nacimiento de este humilde maestro cercano a la jubilación. Y según fuentes (no sé hasta que punto fidedignas) Juanillo fue compañero del miliciano de Capa en el frente que se estableció durante unos meses entre esos dos pueblos.

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  11. Angela,

    Deducir es extraer una conclusión necesaria y yo no veo la necesidad de que a Andreíta le pertenezca uno de los dos cuerpos que retozan en el desván.
    Me acuerdo ahora de Swann buscando sin querer encontrar la evidencia del engaño de Odette. Nadie ha contado los celos como Proust en À la recherche du temps perdu.
    Afirmaba nuestro anfitrión: Por lo general, yo no suelo describir con demasiado detalles el aspecto físico de mis personajes, pero observo que algunos lectores no lo notan, y que creen percibir un efecto contrario. (1993:77-78)
    En “El invierno en Lisboa”, por ejemplo, yo no digo jamás el color de la piel del trompetista Billy Swann, pero muchos lectores están convencidos de que es negro. (1993:78)
    ¿De qué color es el pelo de Lucrecia?
    ¿Era Andreíta fea o guapa? Espejeño significa originario, relativo a, o propio de Espejo, provincia de Córdoba.
    Mirad lo que he encontrado: En junio de 2009 se certificó oficialmente que la fotografía Muerte de un miliciano realizada por Robert Capa, en la que se finge teatralmente su muerte por un disparo, fue tomada en la localidad de Espejo, en un camino público que atraviesa una finca privada denominada ‘La loma de las Dehesillas’, hoy dedicada al cultivo del olivar y antaño, al del cereal.

    Nicolás,

    ¿Por qué no lo incorporamos a la historia? El disparo fingido de Juanillo “el Resucitao”; el disparo de Robert Capa, esa imagen icónica del siglo XX, cuya veracidad no se cuestionó hasta ¿qué fecha?

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  12. albertiyele,
    .
    Señora mía, ya enlacé por ahí abajo el Bolero de los Celos de sus ilustres paisanos en un comentario que Ud. misma glosó; lo que ocurre es que dedica más tiempo a la crianza de Manolito que a pinchar en los enlaces.

    Supongo que el fragmento que le viene a la cabeza pertenece al bolero “Jurame” (ya nos dará el Gran Maties su filiación completa):

    Cuando estoy cerca de ti ya
    estoy contento,
    no quisiera que de nadie te acordaras
    tengo celos hasta del pensamiento
    que pueda recordarte a
    otra persona amada.
    Jurame,
    que aunque pase
    mucho tiempo…
    , etc.

    Abundando en los boleros y los celos y su conexión con la envidia, todo un clásico, el que cuenta el tormento de este tío jartible, insufrible, pejiguera, obsesionado:

    https://www.youtube.com/watch?v=yiJmp2zcrYM

    :-)

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  13. BK,
    Pues tú de aquí sacarías una historia de esas de tu abuela. Todo es ponerse.

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  14. Nicolás, para conseguir el actor que vendría ni que pintado en el papel de Juanillo, necesitarías la máquina del tiempo de H.G. Wells y traerte al presente al Francisco Rabal de películas como Viridiana.

    Yo puedo hacer el papel de la Manola, que en mi casa dicen que soy muuuuuuuuuuy burra. Y seguro que, a no ser que el director sea un fan de Apuleyo, la Manola no suelta ni una frase en toda la peli.

    *********************************

    Pero, ilustre cenáculo, ¿los celos los provocan Andreíta (me resulta inevitable imaginarme a este personaje con la cara de la hija de Belén Esteban), o los celos los provocan las riquezas del dueño del cortijo? ¿No intentará Juanillo apaciguar el dolor de cuernos vaciando las arcas de los dueños del cortijo mientras su mujer se aparea con el único habitante del cortijo en ese momento?

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  15. Buscón con Google la letra de un bolero que me asoma fragmentado a la memoria (algo así con mi “celos hasta del pensamiento”), y la cuestión es que encuentro otra cosa muy distinta. Un bolero, sí, y que va también de celos, pero que no tiene nada que ver con la parte atormentada, cruel, dolorosa, de los celos, sino con cierto lugar ridículo en el que también se pone, seguramente sin quererlo ni siquiera pensarlo, el celoso.

    El Bolero de los celos de los enormes Les Luthiers, todavía con el gran e inolvidable Ernesto Acher entre sus miembros:

    https://youtu.be/N79NAo8H1oo

    Y a mí estos tipos me hacen reír a carcajadas, así que deduzco que de todos los asuntos, hasta de los aparentemente más retorcidos y tortuosos, se puede llegar a lo cómico.

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  16. DomingoGlez,

    Nicolás no puede decir nada. Es más yo diría que es el único que no puede decir nada. Discutimos y elucubramos sobre lo que dice o no dice el texto, sobre lo que se puede o no se puede deducir. Cualquier información adicional alteraría el texto y desvirtuaría el debate.

    Este es un ejemplo práctico de cómo un texto, una vez que sale de las manos del autor, deja de pertenecerle y pasa a ser propiedad de los lectores. Y también de las distintas formas que tenemos de interpretar lo escrito.

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  17. Zacarías,

    de mis apellidos sonoros se enamoró una novia que quise tener. Pero, desgraciado de mí, fue lo único que le atrajo de mi persona.

    DomingoGlez, lo intentaré el próximo agosto. El problema es que algunas de las ideas que tenía me las han convertido en spoilers prematuros algunos de los contertulios.

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  18. .
    A todo esto… ¿qué entiende nuestro ammfitrión por “vacaciones”?, ¿acaso esa extended version de las cadenas de radio y televisión que presentan sus nuevas temporadas tras el primer finde de septiembre? Esta relajación en su obligación de echarnos alpiste y cambiarnos el agua de la jaula, es tan mosqueante como abocar al personal a unas terceras elecciones.

    :-O

    Carmela,
    .
    Llegué a ver en el teatro Lope de Vega una versión de “La casa de Bernarda Alba” donde el papel de Bernarda lo asumió… Ismael Merlo. Aquello fue magnífico.

    :-)

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  19. Estimado Maese Nicolás, usted que quemó los libros de Don Alonso Quijano para sanar su mente, le ruego una segunda parte de su relato o un (como dicen los protestantes) To Be Concluded o aquí más de un@ vamos a acabar majaretas elucubrando.

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  20. Carmela,

    Comentario Yo tampoco soy celosa , pero veo a tanta gente celosa que me empieza a parecer raro no serlo. Tengo amigas que no soportan a sus neuras y creo que ese es un territorio abonado. Generalmente se habla de ellos, que hasta llegan a matar por celos. Es todo un mundo.
    La casa de Bernarda Alba tiene unos diálogos muy ricos, muy expresivos. La leí varias veces y los celos hacen acto de presencia también. Ay, Pepe el Romano!.

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  21. Todo en este relato suena bien. Hasta los apellidos del autor: “Doncel Villegas”. Predestinado a escribir bien con un nombre tan sonoro.

    *****

    Una vez más, se acabó lo que se daba. Qué lentos pasan los días y qué rápidos los años. Cumplamos al menos con el ritual.

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  22. Qué casualidad que hoy pasen por La 2 La casa de Bernarda Alba.

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  23. Teresa G., no creo que la ausencia de celos tenga que ver con nada de eso, Maite. Yo he querido, quiero y querré y nunca fui ni soy celosa y mucho tendría que cambiar para llegar a serlo. Tampoco voy a decir que me gustara que me adornasen, ni mucho menos. Si quieres a alguien, esa persona te importa y no puedes amarla y despreciarla al mismo tiempo, son sentimientos incompatibles. Sí creo que los celos tienen mucho que ver con el egoísmo.

    Y ya aprovecho para contestarle a albertiyele: ahí la has dao, Ali. Creo que en eso consisten los celos: en ver fantasmas, y los fantasmas no existen. Pero esta hipótesis nos desmonta el argumento. Qué lío.

    No estaría mal que asomara por aquí la patita algún celoso :-)

    Sobre el desenlace de la historia de Maese, como soy más simple que un búcaro, tuve muy claro desde el principio que los que retozaban eran Andreíta y el sobrino del cura (los curas suelen vivir con una hermana y un sobrino); que Juanillo les descerrajó un tiro a cada uno y que luego se entregó a la Guardia Civil alegando que la mató porque era suya y al otro por estar allí.

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  24. Sap,

    Comentario Qué maravillosa imaginación! Yo no sé qué decir ante tanto talento. Me refiero a todos los que estais colaborando con vuestros relatos. Sois la bomba (por no decir palabras soeces).

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  25. .
    Pues echando mi cuarto a espadas, opino que estamos mu equivocaos, que el lector es víctima de una alucinación y de un juego de planos espaciotemporales hábilmente colocados por Maese Nicolás.

    El hilo de los sucesos es que, en efecto, Juan Macarrón Reinares, conocido antes como “el Pollo” (el Pollo de Andreíta) sorprendió con las manos en la masa a su esposa, no con un gañán o un señorito del pueblo, sino con la Paula, vendedora de baratijas y cintas bordadas, una venus que paseaba sus mercancías por los cortijos y alquerías del lugar.

    Dos disparos de escopeta bastaron para quitarles la vida. Tras ello, utilizó la hoz para cortar la trenza de Andreíta –larga serpiente de azabache–con la que se ahorcó en un olivo después de haber matado a la mula Manola de un puñetazo en la testuz (Juanillo era algo apretaíto de mollera). Allí lo encontró una cuadrilla de segadores… Los mismos que días después vieron cabalgar de manera infatigable los fantasmas de hombre y bestia, convertido ya para todos en el Resucitao, visión espectral que perturbaba, y sigue perturbando, las noches de verano de aquellas gentes del campo.

    En resumen, el Juanillo que vemos a lomos de la Manola abrir el relato, no es más que un alma en pena.

    :-)

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  26. Los cuerpos están desnudos. Y el que retoza es el hijo de l9snseñores que siempre se benefician a las sirvientas.
    Claro que recuerda a Delibes, a Ramón J. Sénder (no dejéis de leer el recién reeditado libro de Casas Viejas), también al bombazo de hace un par de años de Jesús Carrasco. Hace calor, hay sudor y polvo, celos, pasión y muerte. Y contado de manera efectista, con oficio. Es Nicolás, y na más.

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  27. albertiyele, ¡ostras, Bass es el nombre del estrecho entre el continente australiano y Tasmania! Nuestros pobres chuchos responden al instinto de marcar territorio ante sus congéneres, pero nosotros somos peores, porque caemos en la crueldad. (Aunque lo de tu Manolito con el del Círculo de Lectores… no sé yo, crueldad humana parece.)
    La historia, llevada al cine, necesitaría, como se pregunta Nicolás, personajes (están pensando “adaptar a la gran pantalla” las novelas napolitanas de la Ferrante, por cierto), pero, ¿y si fueran perros u otros animalillos, al estilo orwelliano de ‘Rebelión en la granja? ¿Qué raza convendría para el papel del Resucitao?, ¿y cuáles para el de Don Jesús, el de Manola, el de Andreíta? Para la mula no hay problema.
    Y repito, como humilde lector, tengamos esperanza en un final feliz. Qué siniestros me están hechos.

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  28. Qué alegría que la buena literatura salga de los palacios de la corte, de las universidades, de los ministerios, de las multinacionales o de avenidas en grandes ciudades y visite los caminos polvorientos, las eras, los graneros, las cuadras, los corrales… Otra cara de la vida que también existe, que siempre estuvo ahí marginada y que merecía tenerse en cuenta. Gracias.

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  29. Nicolás, ¿”derechos”?, ¿eso qué es? Como mucho un agradecimiento al final, junto con “mi reconocimiento a la Taberna Jaimito, imprescindible proveedora de catering ibérico, e Iberdrola, por haber cobrado una tarifa reducida por el generador”…

    Youtubeé antes la escena de caza de ‘La regla del juego’, del gran Renoir -“un genio como director, una p…. como persona”, decía de él Jean Gabin, a cuenta del oportunismo político del hijo del famoso pintor-, pero hay un filme anterior suyo, de 1935, cuando aún era frentepopulista, ‘Toni’, que me recuerda tu historia. Antonio, inmigrante italiano, llega al sur de Francia a laborar duramente, y aunque mantiene una relación con una celosa patológica gala, su corazón está en manos de la española Josefa, quien, sin embargo, acaba en manos de un grosero señorito francés. De por medio hay más de una bala. Si a alguien le interesa: https://www.youtube.com/watch?v=2-vopT_1UxI El guión es del propio Renoir y de Carl Einstein, judío alemán, rojo, que viendo lo que se venía en Alemania se exilió en Francia, participó en la guerra española, y, como Benjamin, se mató en el 40, pero no en la costa mediterránea, sino en Lestelle-Bétharram, no lejos de la frontera navarra.

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  30. albertiyele,

    Comentario
    El léxico es rico y sonoro. Recogen esas palabras un mundo rural que ,poco a poco, va decayendo, en una muerte lenta,que ya Miguel Delibes lamentaba años ha. Sólo quienes aman las palabras y tienen la experiencia y las vivencias de Nicolás, y no muchos más, pueden escribir así. Habéis hablado de cierta semejanza con la obra de Lorca. A mí esa intriga que flota en el relato me ha recordado a Réquiem de un campesino español, de Ramón J Sender. Un campesino que no fue precisamente defendido por el cura para evitar lo que pasó.

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  31. María Regla Pérez,

    Sinceramente yo no los había imaginado desnudos ni vestidos. Le concedo que el decir “dos cuerpos jóvenes”, sin mencionar a Andreíta, siembra alguna duda. Lo de “placeres prohibidos” da alguna pista, aunque tampoco definitiva. Desde luego si la historia fuera que a Juanillo le han provocado los celos lenguas maledicentes, que no son fundados, que la mujer que retoza en el desván no es Andreita, que Juanillo puede matarlos porque no se cerciora antes de sus identidades o que comprueba su error y no pasa nada, no lo creo dado el título del relato. Diría que no es un buen relato o que la historia no está bien contada.

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  32. Carmela,

    Comentario ¿ Y qué pensáis de la ausencia de celos? ¿Cómo podría uno definir ese estado? ¿Desinterés, indiferencia,apatía, desprecio?

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  33. María Regla Pérez,

    Del relato yo deduzco, sin lugar a dudas, que no es un rumor y que el de Andreíta es uno de los cuerpos. Sin embargo, usted introduce una variable muy interesante en cuanto al modo en que podría cambiar el curso de los acontecimientos.

    Lo que realmente no sabemos es de quién es el otro cuerpo. ¿Del señor? ¿Del señorito? ¿De un jornalero? ¿De otro hombre que no tiene nada que ver? Aclaro que, dados el lugar y la época, me parece poco probable que se trate de otra mujer, aunque no sería imposible. En todo caso, la identidad del otro, como usted apunta, tendría efectos relevantes en el desenlace.

    Y el problema es que, seguramente, ni siquiera Nicolás puede desvelárnoslo.

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  34. Sin duda un correligionario de Freud podría extraer sabrosas conclusiones de algunos comentarios que pretenden rellenar las partes del texto que el autor ha dejado vacías. Cierto que el final queda abierto, aunque yo creo que no mucho, más bien diría que el autor ha evitado el relato del acto final que pretendido abrir otras posibilidades alternativas a la evidente. Aun así es lícito pensar en el suicidio o en que en el último momento Juanillo se replantea sus intenciones, pero no cabe pensar en que los celos sean infundados, producto de un falso rumor o que la mujer que retoza en el desván no sea Andreíta.

    El texto es el que es. Podemos elucubrar sobre historias alternativas pero no manipular la que nos ha contado Nicolás.

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  35. MJGE,
    Este es un asunto interesante, si me lo permite.
    ¿Por qué certeza ha optado el autor? ¿El narrador tiene un conocimiento claro y distinto de lo que ocurre en ese desván del cortijo?
    Fíjese que yo los había supuesto desnudos y ahora lo estoy lamentando.
    Díganos, por favor, cómo ha llegado a esa conclusión.

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  36. María Regla Pérez,

    Desde luego todo cambiaría si el último párrafo comenzara: “Juanillo imaginaba, en el desván del cortijo, entre sacos de grano…” Sin embargo Nicolás ha optado por la certeza, al menos por esa certeza.

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  37. Nicolás,

    Antonio de la Torre. Luis Tosar, ‘El Inevitable’, no me gusta para ese papel y a Carmelo Gómez lo tenemos reservado para interpretar a Ignacio Abel.

    Y Andreíta, a quién se la encajamos?

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  38. Angela,
    Por alguna razón pensé en la película La cinta blanca [2009], de Michael Haneke, que no sé si conoce. Y, concretamente, recordé aquella escena en la que el hijo de la campesina fallecida en un extraño accidente aprovecha mientras todos están en la fiesta para segar con una hoz el campo de coles del barón.
    No sabemos a quién corresponde el joven cuerpo desnudo que retoza junto a Andreíta. A decir verdad, ni siquiera estamos seguros de que sea ella.
    Es lo que tienen los celos, que impiden una visión clara y despejada.
    ¿Qué ocurriría si Juan “el Resucitao” actuara sólo en base a un rumor? ¿Qué ocurriría si hubiese sido manipulado intencionadamente y hubiese acabado, por error, con la vida de otra persona? ¿y si esa otra persona fuera influyente y su venganza se limitara, por ejemplo, a acabar con la vida de su caballo?
    Pensaba en una historia donde nadie fuera del todo inocente. En un juego de apariencias donde la verdad -la culpabilidad y la integridad- no fuera tan fácil de descubrir o determinar.
    Gracias por su comentario.

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  39. albertiyele, Javier Marías tiene varias novelas cuyos títulos son versos de Shakespeare. Que ahora recuerde una de ellas es “Mañana en la batalla piensa mí” (que me parece un hermoso título).
    De los cuentos que de cuando en cuando me da por escribir en ninguno había utilizado ese recurso para titular. Pero, cuando hace unos veranos releí el Quijote, ese verso me lo guardé por si un día escribía algo sobre celos.

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  40. BK, graaaaaaciassssssssss.

    Lo de dejar a la imaginación del lector el desenlace del cuento es pura estrategia mercantil. Una vez que Gaspard firme contrato con la Warner, y el autor tenga sus derechos reconocidos, habrá una segunda parte en la que el Resucitao llega a Los Encinares y….

    Por cierto, ¿qué actor podría interpretar a Juanillo?

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  41. Gaspard,

    Comentario
    Me la anoto para busquetearla, Gasparddddddd. Qué barrio el Once! Y qué poco frecuentado por turistas y visitantes; un barrio porteño porteño, en estado puro. Con todo lo bueno (que es poco, cada vez menos; ya nos va quedando una fetita finita como esas de jamón cortado a máquina, casi transparente, de bondades) y todo lo malo (que crece y crece, cazzo, como si lo regaran)

    No, querido amigo, no creo que los celos sean cosa sólo de varones; conozco muchas mujeres atormentadas por los celos. Ni tampoco creo que sean cosa exclusiva de nuestra especie, tan propicia a pasiones desenfrenadas. Mi Manolito es como tu “Tasí”, celoso como un turco. En Navidades unos amigos nos dejaron a Bass, un perrito idéntico a Manolito (apenas menos lindo), unos días para que lo cuidáramos. Aaaahhhh no te puedo explicar las estrategias que Manolito elucubró y ejecutó para cercar al pobre Bass. Le despedazó la cucha a mordiscones; le comió la comida y le tomó el agua a la velocidad del rayo, con nocturnidad y alevosía, supongo que pensando en cercarlo por hambre (como Sarmiento a su mujer chilena); no lo dejó dormir más de media hora seguida; se dedicó los cuatro días a perturbarlo e incordiarlo de todas las formas posibles; le gruñó, lo persiguió por abajo de las mesas y encima de los sillones, le ladró, le mostró de todas las formas que pudo que su presencia en “su casa” (la de él) era non grata.

    Mejor nos iría a los ciudadanos de a pie si hiciéramos parecido con nuestros disparatados dirigentes.

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  42. En las ‘possessions’ se debían de producir escenas parecidas a la del desván del cortijo. La separación era tajante: camaretas diferentes para ‘chicos’ y ‘chicas’. Pero se creaban pasadizos emocionales, y así se estimulaba la variedad genética. El cansancio de la almendra o de la aceituna no servía de freno a los jornaleros, y algunos hacían de Jules et Jim. El mundo rural daba mucho de sí, aunque a veces un ‘Resucitao’ llegara con su mula torda…Yo quiero pensar que Juanillo no hizo nada malo, y que la tragedia que se anuncia no fue tal. Bueno, Nicolás, tú sabrás cómo acaba eso. Abrazos a todos y buen septiembre.

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  43. Gaspard, pues cuando firmes algo… acuérdate de mí.

    Gracias Gaspard, DomingoGlez, MJGE, María Regla Pérez y Teresa G.

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  44. Nicolás,

    Comentario

    Y a mí me parece un hallazgo felicísimo que te hayas apropiado de palabras tan bien respaldadas, nada menos que del más grande entre los grandes, para titular tu cuento, que es precioso, y al que ese endecasílabo le va como anillo al dedo.

    Creo que era Bajtin el que decía que nunca hablamos con “nuestra propias palabras”, que las palabras son como barajas marcadas, que vienen ya cargadas de significado, que siempre usamos en realidad “palabras ajenas”, que ya han sido muy usadas y sobadas, y que nos apropiamos de esas marcas, de esas cargas de significado que traen con ellas.

    Es, además, un recurso literario frecuente usar frases, títulos, fragmentos de otras obras. Y a mí me parece muy valioso.

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  45. Sap, creo que fue el lunes cuando escuché que llevamos en Córdoba mas de cincuenta días seguidos por encima de los 38º; y no sé cuantos por encima de los cuarenta. Sin duda que la meteorología condiciona la escritura.

    Gracias por tu comentario. Y te aviso que me apropio de tu cuarteta para cuando cuelgue en mi blog el relatillo acompañarlo de tan acertadas rimas. Citando al autor, claro está.

    Angela, a los que tenemos cierta edad, y unas vivencias culturales más o menos cercanas, determinadas palabras forman como una especie de campo magnético que nos atrae.

    Y estoy contigo, los celos no quiero verlos ni de lejos.

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  46. Carmela,

    Comentario
    ¿Y existen celos “con motivos”, Carmeluchi?
    :-)

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  47. Angela,

    Comentario
    A ver, mi querida amiga Ángela, los reacciones ante el hecho podrán ser, son, por suerte, muy diversas, y eso dependerá de muchas cosas (de la personalidad de cada cual, de que el sujeto en cuestión ande cargado o no con escopeta y hoz; de su nivel cultural, de las prácticas a las que esté acostumbrado desde la infancia, de la época; en fin: de muchas cosas), pero que un tipo casado hace un año se encuentre a su mujer retozando entre fogosos sudores y placeres prohibidos con otro (en la era, en el cuarto del Hilton de Buenos Aires, en su casa, en el parque de la esquina o en un coche estacionado; ahora, hace doscientos años, dentro de doscientos años; aquí en Palma, en Oslo, en Tokyo o en Vaquería, Colima, México, el bello pueblo de Nadia) sin ninguna duda es causa de horrible sufrimiento, me parece que está más allá de toda discusión. Otra cosa es que le vaya a arrancar la cabeza de cuajo con la hoz por eso, o que civilizadamente vaya a consultar a nuestro amigo el señor C para que le tramite el divorcio, o que le proponga a la esposa una terapia de pareja (sobre todo si se trata de un marido porteño y modernoso), o que le dé un patatús que requiera la atención de nuestra Nieves y sus compañeros de Emergencias, qué sé yo. Reaccionará como pueda, pero que va a sufrir, va a sufrir, no?

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  48. albertiyele, por aquí, cuando el agua se traía de las fuentes a las casas, se usaban cántaros y cántaras. Las femeninas eran algo más pequeñas y más esbeltas.

    En cuanto al endecasílabo cervantino del que me he apropiado para el título… Hay quien utiliza los episodios de los Simpson para relacionarlos con cualquier hecho que les sucede en la vida. Hay quien dice que todo lo que pueda pasar ya ha pasado en esa serie de dibujos animados. A mí me gustaría tener un verso (no tendría que ser un endecasílabo) para cada circunstancia de la vida.

    Gracias por tu lectura.

    Carmela, gracias a ti por calificar así a este cuentecillo.

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  49. Comentario
    Carmela,

    Que bueno!… Jajajaja

    Si hay que elegir entre la fiesta y el desenfreno o los nervios y las comeduras de tarro y de uñas…yo también lo tengo claro.

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  50. albertiyele,

    Dice Epicteto de Frigia: “Lo que inquieta al hombre no son las cosas, sino las opiniones acerca de las cosas.”

    Es la opinión que Juanillo el Resucitao tiene de lo que está sucediendo lo que le hace sufrir. Es decir, la causa de su desdicha está dentro de sí mismo, no fuera. Prueba de ello es que esos mismos hechos no provocarían la misma reacción en otra persona con otras ideas sobre ellos.

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  51. albertiyele, al menos no tiene licencia de armas; tranquilos a ese respecto.
    En cuanto al país de abajo, consuélate, que ya se ha pasado casi todo el invierno y dentro de poco se podrán guardar las bufandas. Y como medicina puedes probar, porque está en Internet, muy facilito, el nuevo filme de Burman, ‘El rey de Once’. Julieta Zylberberg hace de judía que no puede hablar ni ser tocada. Me recordó eso que contaste de un vecino.

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  52. Si hiciéramos una lista de palabras de este valioso cuento de nuestro compañero de café Nicolás (de paso: han pensado el lujo de compañeros de café que tenemos?? No es fácil de encontrar café tan interesante y bien poblado, eh???) para hacer algo así como un estudio de campos semánticos, quizás no sería tan difícil prever el final, porque está allí, ineludible, desde el primer párrafo. Probemos, así a vuelo de pájaro (o calamo currente, para decirlo “en culto”):

    trigales
    mula torda
    ganado
    camino polvoriento
    violencia
    rabia
    despecho de hombre
    segadores
    cántaras
    hoces
    faena
    piedra del pilar
    falangistas
    darle el paseo
    la guerra
    Guardia Civil
    permiso de armas
    escopeta
    el amo
    la culata de la escopeta
    el mango de la hoz
    la talega
    la albarda
    tocino y pan
    cartuchos
    el cortijo
    jornaleros
    mieses
    parvas
    la era
    sacos de grano
    cribas de aceituna
    lebrillos de alcaparrones

    Todo indica un mundo rural de trabajo, pobreza, atraso, y violencia, mucha violencia. Mmmmmmmmmm digamos que no parece el cuento de Blancanieves; mmmmmmmmmmmmm….a esta historia desde el principio no se le ve buen final.

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  53. Nicolás Doncel Villegas, ooooooooooooh, ¡brillante!!!!! Y dejas a la imaginación del lector el desenlace del cuento.

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  54. Gaspard,

    Comentario
    ¿Que tenés un nieto ennoviado con una argie? No sé qué decirte, Gaspardddddddd. Estoy últimamente tan furiosamente enojada con mi país que casi te diría que lo lamento por él. A veces, y estos días son una de esas veces, tengo la sensación de que somos algo así como 40 millones de tarados. Pero tarados tarados, tarados completos.
    :-/

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  55. Angela,

    Comentario
    “a quien, o quienes, él cree el objeto de su desdicha”

    Bueeeeeeeeeeeeeeeeenooooooo…. Dice con bastante claridad el autor (y con palabras bellas): “dos cuerpos jóvenes retozan entre sudores de fogosidad y placeres prohibidos”, así que a no ser que se haya equivocado de cuerpos y uno de ellos no sea el de su mujer, está claro que no es que él crea, sino que efectivamente esos dos SON la causa de su desdicha, o al menos de una de sus desdichas (que por el relato no parece la única; más bien pareciera que la vida de nuestro buen Juanillo, el Resucitao, es un compendio de desdichas varias)

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  56. Angela,

    Yo creo que los celos no son una mala pasión sino una pasión horrorosa. No sé qué siente un celoso; yo no lo soy pero sí he sido objeto de celos. Y lo peor: sin motivo. Llegó a decirme que podría sentir celos retrospectivos. Antes de ese tuve otro novio que me puso cuernos de colores pero si tuviera que elegir entre uno y otro me quedaría con el de los cuernos. Sin ninguna duda.

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  57. Sap,

    Comentario
    ¿Halagado? ¿A quién le puede resultar halagador ser objeto de los celos de alguien???? Por favorrrrrrrrrrr!!! Pero si tiene que ser un tormento!!!

    No, nunca he sentido que nadie sintiera celos por mí, gracias a todos los dioses. Y hubiera huido como alma que lleva el diablo de cualquier mínimo esbozo de celos. Que si lo miraste, que si te miró, que si subite el escote, que esa pollera es muy corta, que por qué te llama o que por qué lo llamaste. Noooooooooo, dejame de jjjjjjjjjj…….rrrrrrrrr. Eso tiene que ser un no vivir!!!! Y no, tampoco, no es una pasión que me haya picoteado como su mosquito trompetero.

    Pero no sé si relacionaría los celos con la envidia, sino más bien con esa actitud de los niños cuando les tocan un juguete aunque no sea con el que están jugando. Ese “esto es mío, mío, mío” con que le arrebatan a su mejor amigo o a su hermano la pelota, el cochecito a pilas o la muñeca.

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  58. Angela,

    Comentario Es un final abierto y se puede deducir a dónde se dirige nuestro protagonista y con qué intenciones. Hay varias elipsis en eltexto; omisiones que favorecen el ritmo y la intriga narrativa. Me chirría un poco el nombre de la involuntaria protagonista, que no corresponde al ambiente ni a la época del suceso. Te felicito por este regalo que nos haces y más ahora que Gaspard te va a producir la película.

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  59. Comentario
    María Regla Pérez,

    Pues no, yo no he pensado en el suicidio. Para eso no necesitaría el Resucitao ir con su mula torda por el camino de Los Encinares, dirigiéndose hacia donde precisamente Andreíta y el otro cuerpo joven retozan. Se nos dice, además, que el Resucitao ha elegido un destino de violencia y a pesar de que el suicidio es violento, no solemos referirnos a él de esa manera.

    Pero, claro, es posible también que el Resucitao, cuando ya haya llevado a cabo la acción de quitar de enmedio a quien o quienes él cree la causa de su desdicha, comprenda que su dolor no ha hecho más que aumentar y acabe con él también.

    ¿Habrá alguien que sepa con certeza el final de la historia?

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  60. «Porque», decía, «es como que lo muelan a uno en pedacitos en un molino lento, es como que lo asen a fuego lento, es como morir de las picaduras de una sola abeja; es como irse ahogando a gotas; es como ir enloqueciendo a pequeñas dosis». Casi se suicida ahí mismo, donde está esta señorita.
    Escuchamos horrorizados.
    […]
    Casi ni había vuelto yo aquí cuando oigo un disparo que resuena desde la taberna. Me eché a correr…, todos los vecinos se echaron a correr…, seríamos veinte, y todos gritando al tiempo: «¡Tom Jarndyce! »
    El viejo se interrumpió, se nos quedó mirando, contempló el farol, apagó la llama de un soplo y cerró el farol.
    —Teníamos razón, no hace falta que se lo diga a los aquí presentes. ¡Eh! Y, claro, aquella tarde todos los vecinos fuimos al Tribunal cuando se oyó la causa. ¡Cómo hacían, mi noble y erudito hermano y todos los demás, las mismas ceremonias de siempre, haciendo como que no se habían enterado del último dato de la causa, o como si, ¡Dios mío!, no tuvieran nada
    que ver con aquello, como si no supieran nada de nada!

    Casa desolada, Charles Dickens

    ¡Cómo está el patio-blog, con los celos y el crimen pasional! ¿Nadie ha pensado en el suicidio? Gracias, Nicolás. Qué bueno lo que escribiste.

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  61. Esta magnífica historia podría servir para adoptar un guión de cine. Tonos ocres. Primera y última escena unidas. Transfiguración de hoces y escopeta.
    Gracias por la idea, Nicolás, me voy a la Warner. :-)

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  62. albertiyele, ¡alto allá, milady! Ya estamos con los varones, como si las mujeres no fuéseis celosas; si sois más celosas que el celo, la cinta adhesiva que mantiene inmovilizado cualquier objeto (tal vez de ahí le viene el nombre a la cosa). Y no es solamente humano, en los animales también está presente: por ejemplo, en nuestros perrillos y perrillas, como dirían las feministas. Los científicos -que son unos cachondos, con permiso de la Serapia; el año que viene nos anunciarán a bombo y platillo que han descubierto que al otro lado del océano se extiende un continente llamado América- se han dado cuenta esta semana de que los perros entienden lo que les decimos. Menudad novedad; la cuestión es que a muchos no nos hacen ni pu_etero caso, pero entendernos claro que nos entienden. Mi Tassie me entiende, pero le da igual. Me ignora en ambos sentidos del verbo: desoye mis palabras y me tiene abandonadito perdido. Podrían surgirme a mí, varón, celos, por tal inatención, pero no, es ella la celosa. En cuando se me acerca por la calle un perro -preferentemente una perra, una hembra- se interpone y emite gruñidos amenazadores. No sé si contra su congénero o contra su dueño, uséase, moi. Me quiere acaparar sin provecho alguno. Así que nada de varones humanos.
    De paso, tengo el placer de comunicarte que mi nieto mayor -17 años- está enamorado de una… ¡argentina! Presentómela el otro día para mi gran alborozo. Le pregunté a él a solas las cualidades y defectos de su compañera sentimental. De estos últimos me apuntó dos: no le gusta el fútbol y es celosa. :-)

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  63. .
    ¡Ah, los celos, ese mosquito trompetero que nos perturba el ánimo como en una noche de insomnio! Que levante el dedo quien alguna vez no haya sufrido su picadura… o quien no se haya sentido halagado en su vanidad de ser el motivo de su molesto vuelo.

    Sería interesante meditar en las posibles conexiones entre celos y envidia. Seguro que algún cablecillo al menos, las une.

    ¡Ah. Y cccómmmo lastiiiman los seeelos!:

    https://www.youtube.com/watch?v=N79NAo8H1oo

    :-)

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  64. Qué maravilla

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  65. Comentario
    albertiyele,

    Hombre, me parecen una mala pasión porque hacen sufrir mucho, causan mucho daño al que padece los celos y al que es objeto de esos celos. En el caso que nos ocupa, el Resucitao está que se come las muelas, hecho polvo el hombre y a punto de arruinar su vida. Y Andreíta todavía no lo sabe, ni su amante tampoco, pero están en un tris de pasar al otro lado.

    Y más todavía. Los celos no solo se padecen cuando hay un motivo para ellos, sino que aparecen muchas veces porque sí. O sea, que provocan sufrimiento a lo tonto.

    ¿Que tendrán alguna explicación evolutiva? Pues seguramente, pero cuéntale eso al Resucitao

    Ya me dirás si los celos son un dulce.

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  66. Angela,

    Comentario
    ¿Te parecen una mala pasión, Ángela? Es tan humano. Tan irracional y tan humano. Es una de las pasiones que nos hacen más débiles, no? Más vulnerables. No sé, no sé.

    Seguramente tendrán, y si no tienen igual se la encontrarán, alguna explicación neurológica o en el campo de la evolución. ¿Será que en algún momento sirvieron los celos para garantizar de alguna forma la monogamia? ¿Para asegurar a los varones la paternidad de su prole? Qué sé yo. Ya estoy delirando.

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  67. Nicolás, has juntao en este relato tantas palabras bonitas: lebrillos, alcaparrones, jáquima…
    Y además, puedo ver al Resucitao.
    Estupenda historia.

    Los celos, qué pasión más mala.

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  68. .
    ¡Carambolas, Maese Nicolás, esto es tremendismo rural celalorquiano de primer orden!; no falta un detalle en el drama que se masca. Hasta se puede oler el esparto, el sudor, la paja, la cántara mojada… y hasta se puede padecer el calor bereber que agosta campos y mortales. Me parece que esta clase de tragedias con chorros de hemoglobina son impensables con 15ºC en el exterior.

    Muy bien escrito. Muchas gracias.

    “Al galope de su jaca
    la hoz del Resucitao
    brillaba como una faca
    abierta de lao a lao.”

    :-)

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  69. Muchas gracias, Nicolás, por ese lorquiano relato :-)

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  70. Ay, Nicolás, frío me corre por la espalda, que acabo de dejar colgado en el cuarto de al lado un enlace a una canción muy sugerente, que va francamente de cuernos.

    Por cierto: muy buen hallado el cervantino título, que podría ser un endecasílabo perfecto. “Mata un desdén, atierra la paciencia, o verdadera o falsa, una sospecha; matan los celos con rigor más fuerte…”

    No me acuerdo de haber oído ni leído antes la versión femenina de cántaro. Curioso.

    Me encantó.

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