Estampa de la infancia (por Nadia Contreras)

Posted By on Ago 29, 2016 | 50 comments


Mi infancia está ligada a la lluvia y al rumor del Ingenio. Pero también, a los campos grandes de caña. Las últimas lluvias que han caído sobre la ciudad, me recuerdan esa época. Por supuesto, los escenarios no son parecidos. Las lluvias de las últimas semanas han sido crueles, devastadoras; aquellas, en cambio dulces, como el azúcar que se hacía entre esos fierros antiguos. Ahí, trabajaba mi padre.

La lluvia me levantaba temprano para abrir el portón que daba hacia la huerta. La lluvia caía sobre los árboles de frutos exquisitos y sobre la gran higuera, al fondo. Una vez abierto el portón, el aire entraba y los reflejos poco a poco crecidos con los rayos del sol. Más tarde, cuando el agua se consumía, saltaba hasta alcanzar el columpio que pendía de una de las ramas del ciruelo. No me gustaba el vaivén, sólo quedarme ahí mirando el paisaje y más allá, la chimenea de vapores por encima del campanario de la iglesia.

Cuando no iba a la escuela, las mañanas de lluvia transcurrían así. Horas después llegaba mi padre y nos íbamos a caminar las calles del pueblo, a buscar rutas cada vez más cercanas al volcán. Fue una época de aventuras y de escribir en pequeños cuadernos, los descubrimientos.

Pocas veces he regresado al pueblo. El destino me trajo a esta tierra desértica donde la lluvia ha causado dolor y estragos. Si abro la puerta, no me espera aquella huerta, ni el rumor de la máquina ardiente, donde mi padre moldea con sus manos, los granos del azúcar.

por Nadia Contreras