El mundo por montera (por Xenia García)

Posted By on Sep 15, 2013 | 8 comments


Últimamente en tus rabietas te pones los vestidos de sombrero. No sé si por esconder la cabeza o mostrarle al mundo tus vergüenzas envueltas en celulosa.

Será por eso que me viene a la mente el debate sobre el recato, la pureza, pundonor y honestidad ostentados por algunos que se jactan de ser poseedores de una doble ética inventada. Y es entonces cuando te imagino con minifalda y escote sin complejos.

Te sueño con valores morales no depositados en trapitos. Ya sean cortos, largos, extravagantes o sin tirantas que no cubran piernas, hombros y pechos en nombre del falso decoro.

Con una moralidad que no se marchite por la moda, las arrugas o los lavados a 60 grados. Ni encarcelada en edades establecidas por un estado paternalista que decide que eres mayor de edad para vestir hábitos. Pero ni se te ocurra engalanarte con transparencias para que los chavales no tengan que ponerle nombre a su lascivia. Que la mujer nació para eso. Para frenar instintos animales del macho que quiere gobernarla.

Que el hombre es un animal que no puede controlar sus instintos, y es a nosotras- en nombre del falso decoro- a quien corresponde poner freno con nuestros cuellos vueltos. Luego, que se fustigue quien quiera con su propia hipocresía.

Te imagino lejos de flagelaciones innecesarias e inventadas por culpas ajenas. Sin catecismos catetos. Sin manuales de la perfecta esposa, la inmejorable madre, la insuperable amante, la entregada empleada. Doctrinas escritas por machos dominantes, por amantes egoístas, por hijos malcriados.

Te sueño viajera y no turista. Maquillada de coherencia cuando la ocasión lo requiera.

Te imagino decorada sin decoro. Malhablada cuando te pisen, te doblen, te roben, te dobleguen.

Te quiero vestida de blanco.

De rojo.

O en topless.

Te sueño cuestionando. Al príncipe azul que acecha a la princesa. A una escuela pública estrangulada por temarios capitalistas y poderes religiosos. A las prohibiciones exhibidas sobre gotelé. A los informativos que te animen a poner velas a todos los santos para sobrellevar el paro.

Te quiero desvergonzada y desmadrada ante tanta barbarie. Lejos de tiránicas tetas y deshonras inventadas.

Será porque no quiero soñarte con dos carreras, tres idiomas, mendigando prácticas sin remunerar en destinos lejanos y esperando siempre un instante venidero. Me gustaría no saberte en otro país amarrada por esas condiciones, pero con la certeza de que te preferiré mil veces lejos antes que desahuciada y explotada cerca.

Te imagino bebiéndote ese mar que este verano has descubierto con temor. Por lo que tiene de salvaje, inmenso e inabarcable.

Pero sobre todo te quiero libre. Poniéndote el mundo por montera. Aunque llegue el día en que hagas lo contrario a lo que aquí he imaginado.

Porque tu libertad no depende de mis sueños. Sino de los tuyos.

por Xenia García