Uno o dos asombros

Posted By on Sep 13, 2012 | 360 comments


Sentimentos aparte, que allá cada cuál, hay algo que me asombra en todo esto: que a una clase política y económica no menos incompetente, corrupta, parasitaria, que la de cualquier otro territorio, le baste envolverse en una bandera para quedar eximida de la parte de responsabilidad que le corresponde en el desastre común. Bandera en mano y limpia de pecado(el pecado es siempre de otros), la oligarquía se pone heroicamente a la cabeza de la liberación nacional. Lo bueno de las identidades colectivas es que difuminan ese anticuado asunto de las clases sociales.

Dicho esto, y dado que la manifestación parece que nos vuelve a distraer de la emergencia terrible en la que todos nos encontramos, y de la que será imposible salir sin un esfuerzo común, me gustaría insistir en la necesidad de la concordia: hagamos cuentas; intentemos resaltar pragmáticamente lo que seguimos teniendo en común y lo que ocurra lo que ocurra vamos a seguir teniendo en común; no arranquemos las tablas del tren para alimentar la locomotora; no perdamos las formas, ni siquiera cuando nos sintamos heridos porque otros las pierden; no juguemos a la escalada del agravio.

Y cuidado con el chantaje terrible de las unanimidades: la democracia está en las urnas y en las leyes, no en la contabilidad aproximada de las manifestaciones; los clamores colectivos tienden a borrar las voces individuales que disienten. Cuidado con ese efecto secundario que suelen tener las patrias más vehementes(la española lo tuvo durante siglos): la producción de extrajeros.