Un novelista nuevo

Posted By on Sep 10, 2012 | 143 comments


Decía Buñuel que una gran parte de la universalidad  de Hemingway venía de la universalidad del dólar. En ese juicio demasiado tajante hay contenida una verdad: para ser un escritor universal ayuda bastante pertenecer a algunas de las culturas y de las lenguas que llevan siglos predominando en el mundo, o haber sido aceptado en ellas. El que se queda fuera puede ser igual de grande, pero da lo mismo. Leopoldo Alas, Galdós, Eça de Queiroz, escribieron algunas de las cimas en el gran arte de la novela europea, pero son muy poco conocidos fuera del ámbito de sus países, y en cualquier caso rara vez aparecen en las listas de la literatura universal. Recuerdo el entusiasmo y el asombro con que me hablaba hace unos años de Fortunata y Jacinta el escritor americano Daniel Mendelsohn, su extrañeza de no haber sabido  nunca hasta entonces de la existencia de una novela así. Fue como cuando nos llegó hace unos años Vida y Destino, nuevamente traducido por Marta Rebón: como mirar a la cordillera del Himalaya  y descubrir que de pronto había  un Everest más.

Y no se trata sólo de los modelos máximos: cuántos novelistas de talento de cuya existencia no llegaremos a enterarnos están escribiendo ahora mismo en otros países, en otras lenguas, y se quedan sin salir de ellas, y nosotros sin alimentarnos con su literatura.

He descubierto a un novelista nuevo. Nuevo para mí, aunque murió hace dos años, Harry Mulisch, uno de los grandes novelistas holandeses del siglo. Está traducido en Tusquets. Yo he leído tan sólo una novela suya, El atentado. La encontré la semana pasada en una librería y la compré por puro instinto, sin haber oído hablar de ella. Contiene muchas historias y largos períodos de tiempo, pero está todo comprimido en menos de doscientas páginas( gran lección para los que tenemos tendencias expansivas). Trata del doloroso asunto, tan familiar para nosotros, del lugar del pasado en el presente, y de lo que les sucede a quienes no pueden o no saben olvidar cuando en torno a ellos se generaliza el olvido. Una buena novela inesperada le amplía a uno la vida.

El atentado

El atentado