Esos ojos que miran

Posted By on Sep 21, 2012 | 196 comments


Ayer por la tarde di una charla sobre Rembrandt y Velázquez en una sala del Rijksmuseum llena de retratos y autorretratos de Rembrandt. Era en un congreso, Fascination for the Foe,  organizado por un profesor de la universidad de Amsterdam, Antonio Sánchez Jiménez, sobre las relaciones entre España y Holanda en el siglo XVII, o más exactamente sobre la imagen que cada uno de los dos países se formaba del otro en la época de su máximo enfrentamiento. Antonio es uno de esos españoles brillantes que han encontrado su sitio fuera del país. Sabe mucho de lo suyo y es amable y enérgico. En una pantalla, gracias al auxilio técnico del gran Gotardo, se proyectaban las imágenes de los cuadros a los que yo iba aludiendo: el jinete polaco, el autorretrato de Rembrandt viejo en la Frick Collection, la galería central del Museo del Prado, con su limpia claridad ilustrada, las Meninas. Con solo apartar un poco los ojos del atril podía ver los dos extraordinarios autorretratos juveniles de Rembrandt que hay en el museo, tan ajenos de ese otro que pintó cuando ya era viejo y se había arruinado por un motivo tan contemporáneo como una hipoteca excesiva que no pudo pagar. Era fácil comparar a Velázquez, tan circunspecto, con Rembrandt, tan impúdico siempre, disfrazándose, caricaturizándose a sí mismo, escrutándose, mirando con esos ojos que atraviesan el velo del tiempo y parece que lo miran a uno.