Se inicia el mes y termina el año, pero la sensación de vida en agosto permanece. La continuidad se ha paralizado de repente cuando todos esperábamos un The End; como esos finales de película en que sobran minutos y que aguantas ya con el abrigo puesto. En la calle miramos los preparativos navideños con extrañeza, deseando que una luz se encienda para descubrir el milagro. Como en la Diputación de Rajoy. Como el hielo en Macondo.
¿Cómo será esta Navidad? ¿Qué haremos el 24 después del café? En las noticias aparecerán los nuevos ministros y Telecinco negociará una Noria con Urdangarín, que eso sí es serio. Merkel brindará el 31 por su imperio, donde ya no se pone el sol. El precio del jamón ha bajado mientras seguimos buscando ese vestido que nos cambie el año en cualquier beso. Con sus bragas rojas.
Hagamos un trato. Fijad una esquina y mirad esa farola como si no hubiera nada más. Como si no existiera un cómo ni nos preguntásemos un por qué. Como si esta sobriedad nos volviera tan borrachos que nos hiciera capaces de sobrevivir.
8 Comments
Con todos mis respetos, y despues de haberlo leido “con atención” este texto no me sugiere mucho.
Precioso.
Con todos mis respetos, también, a mi me ha alegrado el primer café del día antes de empezar a corregir exámenes y trabajos de mis alumnos.
Triste, muy triste el concepto de Navidad, pero no por ello menos real.
En las noticias también aparecerán a diario Mario Draghi, ex-Goldman Sachs y Luis de Guindos, ex Lehman Brothers. Los dos seguirán gobernando nuestro destino.
La Navidad siempre parece más negra dos semanas antes del 24. Luego, de alguna forma, acabamos comiendo turrón y enardecidos.
De todas formas sigo pensando que Urdangarín tiene una Noria. O dos.
Jarttita,
.
Está muy bien mirado eso, cómo lo sombrío, a medida que el tiempo lo alcanza, nos devora y acaba acogiéndonos en su seno.
:-)
O cómo luchamos con tanta antelación que al final nos abandonamos en la hora H.