Cabañas (por Nieves Gómez)

Mi casa vuelve a oler a intimidad y a bizcocho recién horneado. Después de las tormentas emocionales de un tórrido verano que pasó con más gloria que pena y en el que me procuré arrancarme de cuajo las astillas purulentas e infectadas que se me habían enquistado en el corazón, abracé a este tardío otoño recordando que el recogimiento silencioso es uno de mis mejores y más confortables placeres. Mezclo, remuevo, añado y quito sin medida rasa ingredientes que al cabo de un rato por obra y gracia de la alquimia resultan algo dulce, esponjoso y tierno como amasado por manos divinas que una vez más pareciesen no pertenecerme.

Y de nuevo hacia dentro, intentando contener a una conciencia herida, con la certeza de que la sabrosa melancolía construye hoy en mis días una pequeña cabaña de dimensiones inexactas que sin dejar espacio para el desalojo me invita a recrearme en lo que quedó pendiente, lo que está por nacer y sobre todo en mejorar lo hecho.

Todo ello me viene a propósito de la exposición que el otro día disfrute en el Centro José Guerreo de Granada sobre cabañas. “Cabañas para pensar”, pequeños habitáculos, algunas podían confundirse con esperpenticas letrinas, que grandes creadores se habían construido, muchos de ellos con sus propias manos, en medio de cualquier o ningún sitio aislado para retirarse a pensar, a dar forma a esas ideas que después verán luz en una partitura, unos lienzos, papel escrito o cualquier forma de expresión creativa. Cabañas muy solitarias y aisladas bailando al son de una naturaleza abigarrada esperando el curso de unas ideas que, ante la vorágine de la prisa y aturdidas por el ruido, se atascan como aletargado sueño conformista y peligroso hasta el punto de rozar la delincuencia.

Lugares dónde la mentira nunca es la última oportunidad para un desesperado, pues no cabe el engaño, te enfrentas al más exacto de tus retratos en un espejo que muestra la miseria humana y la grandeza divina que te hace sentir estar cada vez con más fuerza agarrado a las manos de Dios. Ahí es dónde el vértigo de una rutina disfrazada de vida cobra valor cuando sientes como las horas pasan mientras tu alma vuelca y se deshace en dolorosos momentos rozando más cerca la plenitud que la trampa. Cuando ya tu caminar no sea un arrastre de desgana que te haga sentir viejo aunque hayas asimilado que los años pasan y la vida te ha despertado a bofetones para que te enteres “que nadie puede hacer que amanezca” y trates de no volver al lugar de partida repitiendo lo conocido pues eso es lo más cómodo y también lo más fácil. Allí hay una soledad que se encuentra sólo en los lugares pequeños y en los momentos precisos, en los que hay que estar, por los que hay que luchar, y tantísimas veces gritar: “¿Qué puede salir peor cuando todo va mal?”

Cabañas recogidas, eremíticas, en las que se puede discutir con Dios para decirle que cada vez te sientes más perdido que por más que lo intentas no encuentras compatibilidad con nadie, y aún con un perdigón en las alas como los pájarillos heridos, vuelas para ver que pasa al aterrizar entre la razón y el vacío sintiendo únicamente el miedo de traicionarte a ti mismo.

Rincones donde la vida se dedica exclusivamente a las cosas de la existencia, las que importan, las que se transcienden para retornar a uno mismo cuando decides que es mejor cambiar de historia que modelar los personajes pues del dolor de perder lo único que sigue naciendo son monstruos.

Y sin más necesidades que el regreso a un plano mucho más vital y radical de la existencia pasa la noche sobre ti sin apenas tenerte en cuenta, pues tu vida ya se ha convertido en un deseado ejercicio espiritual constante.

Tiempo de otoño, tiempo de cabañas, tiempo de crear, tiempo de horno caliente y esponjosos bizcochos ….

11 Comments

  1. morgana
    Enviado el 04/12/2011 a las 3:03 PM | Enlace permanente

    Muchas cosas bellas ocurren en soledad, en el silencio, en el acto recogido y esencial de estar con uno mismo, en la quietud interior, en ese vacío que se va llenando a medida que aprendemos a disfrutarlo.
    Me gustaron tus palabras en este domingo con posibilidades de cabaña para pensar, aunque sea sin cabaña.

  2. Teresa G
    Enviado el 04/12/2011 a las 4:01 PM | Enlace permanente

    Tus palabras saben a paz, melancolía,bienestar, el de quien ha soportado una tormenta y sobrevive soprendido y resignado. Resignado a disfrutar del otoño y su melancolía, de los placeres como un bizcocho recién horneado; pequeños placeres que van llenando nuestras vidas y el gran placer de volcar tus sentimientos mediante bellas palabras, a través de la escritura. Sí, el gran placer.Buen día, Nieves, buen otoño, que aún queda, y mis sentimientos de admiración por cómo nos lo relatas.

  3. MdlMar
    Enviado el 04/12/2011 a las 4:27 PM | Enlace permanente

    Muchas gracias, Nieves, por dejarnos un hueco de la puerta de tu cabaña otoñal abierto.
    Hace calorcito aquí dentro. Se está bien.
    Y huele a gloria.

  4. Nieves
    Enviado el 06/12/2011 a las 9:38 AM | Enlace permanente

    morgana,

    Siempre hay una cabaña para pensar y para estar,,,
    Un saludo
    Gracias

  5. Nieves
    Enviado el 06/12/2011 a las 9:40 AM | Enlace permanente

    Teresa G,

    Pues si, alguna tormenta que otra he soportado, pero siempre cesan los chaparrones y después ya solo queda agüita suave y un lugar desde dónde disfrutarla.
    Gracias
    Nieves

  6. Nieves
    Enviado el 06/12/2011 a las 9:40 AM | Enlace permanente

    MdlMar,

    La llave está debajo del felpudo…
    Gracias.
    Nieves

  7. José CarlOS P.T.
    Enviado el 06/12/2011 a las 11:02 PM | Enlace permanente

    Esa cabaña no solo tiene que estar en un lugar concreto. Ese espacio donde meditar y encontrar de nuevo el norte, sobre todo, tiene que estar en el interior de nosotros mismos. Yo no tengo una habitación para pensar; la habitación soy yo mismo allí a donde voy. Mi hogar no esta en ninguna parte. Esta en todas partes…

    Un saludo desde mi cabaña. Esa cabaña de la que hablaba Joseph Campbell,y que todo el mundo necesita para poner sus pensamientos en orden para continuar viviendo la vida con alegría y plenitud.

    Te deseo lo mejor del mundo.

    Atentamente ,José Carlos Parga Treviño

  8. MdlMar
    Enviado el 06/12/2011 a las 11:06 PM | Enlace permanente

    Nieves,

    Eres un encanto, Nieves.
    Muchas gracias y mucha suerte en la tormenta que te está tocando afrontar.
    Cerquita de tu cabaña me encontrarás si me necesitas.

  9. Nieves
    Enviado el 07/12/2011 a las 1:53 AM | Enlace permanente

    MdlMar,

    Muchas gracias.
    Yo también estoy ahí siempre por si te apetece llamar a la puerta.
    Un saludo.
    Nieves

  10. Nieves
    Enviado el 07/12/2011 a las 1:54 AM | Enlace permanente

    José CarlOS P.T.,

    Un saludo para ti también. Llevas mucha razón al decir que tu cabaña estés tu mismo…..
    Suerte
    Nieves

  11. José Carlos P.T.
    Enviado el 07/12/2011 a las 11:07 AM | Enlace permanente

    Nieves,

    Un abrazo