La lista de Sap

Posted By on Abr 26, 2011 | 230 comments


Está bien hacer listas de libros importantes que uno no ha leído. Está bien sobre todo reconocer ante uno mismo que no los ha leído, aunque casi le parezca que sí, o aunque los leyera hace muchos años de cualquier manera y no recuerde más que el título y la vaga coacción que de algún modo implicaba su lectura. Todo buen lector es soberano en la gran democracia de la literatura. Y un buen lector no es siempre el que se queda leyendo el libro hasta el final, sobreponiéndose al bostezo, sino también el que a las pocas páginas o a la mitad o cerca ya del final tiene la honradez secreta de confesarse a sí mismo que el libro no le gusta, o no le dice nada, o no lo entiende. Hay muchos libros muy buenos y muy distintos entre sí. Y no solo son ficción o poesía. Hace dos o tres días se mencionaba aquí uno de los mejores libros publicados en los últimos años, la Breve historia de casi todo, de Bill Bryson, que es una introducción al conocimiento humano, incluida la ciencia, tan enciclopédica y tan jovial como una gran novela de Dickens. ¿Y el Diario del Beagle, de Darwin, o los grandes ensayos sobre evolucionismo de Dawkins, o los tratados sobre las hormigas de E.O. Wilson? No hay urgencia, ni angustia. Un lector asiduo va encontrando de un modo u otro los libros que más van a importarle. O los libros lo van encontrando a él.

Aquí va una lista(muy incompleta) de los que yo no he leído, o los que he empezado y abandonado sin remordimiento: Los hermanos Karamazov, y casi nada de Dostoievsky, aparte de El jugador y Crimen y castigo; Viaje al fin de la noche; El hombre sin atributos; Doctor Faustus; Volverás a Región; Sobre héroes y tumbas; Abadón el exterminador; La Divina Comedia; La Eneida; Libro de buen amor; casi nada de Hemingway, salvo Farewell to Arms; Así habló Zaratustra; las obras completas de Jean Paul Sartre, y ya puestos las de Goethe; todas las novelas de Carlos Fuentes, salvo algún relato; la mitad porteña de Rayuela; El señor de los anillos… Y un largo etcétera, como diría mi paisano apócrifo L. Quesada.