Una magia compartida

Posted By on mar 4, 2011 | 129 comments


En el metro, en frente de mí, una mujer joven no levanta la cabeza del libro que está leyendo: Three Tragedies, by F. García Lorca. García Lorca está muy bien traducido al inglés. Su nombre no falta nunca en la sección de poesía de las librerías: ni el de Machado, ni el de Neruda. Raymond Carver tiene un poema que trata de una noche de insomnio en la que escucha versos de Antonio Machado leído en inglés en una emisora canadiense. Yo tampoco voy mal acompañado esta noche: Poet’s Choice, de Edeard Hirsch, una mezcla muy inteligente y muy bien hecha de ensayo sobre la poesía y antología comentada de poemas universales, desde los epitafios griegos al presente.

Hirsch es un poeta excelente, dotado de esa rigurosa claridad que es tan habitual en la poesía americana. Yo lo descubrí hace años, por casualidad. Estaba esperando a que Elvira y unos amigos salieran de una tienda del Village y me puse a rebuscar en los cajones de una librería de segunda mano. Compré el libro de Hirsch por comprar algo, y porque me gustó el título, Lay Back the Darkness, y porque me gusta el tacto y el volumen delgado de los libros de poesía. Leo en el metro y me dura la emoción de la película que acabo de ver, Of Gods and Men, esa historia de unos monjes franceses en una abadía en el interior de Argelia, en la peor época de la guerra civil y el terrorismo islamista. Cada vez estoy más convencido de que el gran arte nos afecta físicamente: nos arrebata, nos vulnera, y cuando nos apartamos de él, cuando dejamos el cine o el libro o salimos de la galería o de la sala de conciertos, sigue actuando sobre nosotros, afecta nuestra manera de andar y de mirar, quizás incluso nuestro comportamiento. En el libro de Hirsch encuentro estas palabras, que no traduzco ahora por falta de tiempo, aunque no hace falta saber mucho inglés para comprenderlas:

“Poetry es a means o exchange, a form of reciprocity, a magic to be shared, a gift. There has never been a civilization without it. That’s why I consider poetry -which is, after all, created out of a mouthful of air -a human fundamental, like music. It saves something precious in the world from vanishing. It sacramentalizes experience. It is an imaginative act that starts with the breath itself. It arises from breathing. It is a living thing that comes from the body,  from the heart and lungs, and thus seems hardwired into us. It enters our bodies through the material stream of language. It moves and dances between speech and song(…)

Poetry speaks with the greatest intensity against the effacement of individuals, the obliteration of communities, the destruction of nature. It tries to keep the world from ending by positing itself against oblivion. The words are marks against erasure. I believe that something in our nature is realized when we use language as an art to confront and redeem our mortality. We need poems now as much as ever. We need these voices to restore us to ourselves in an alienating world. We need the sounds of the words to delineate the states of our being. Poetry is a necessary part of our planet.”

Seguro que Felipe o Mgc o Emilia Alarcón no tienen la menor dificultad en comprender.